Putin anuncia que Rusia tendrá una nueva base de comunicaciones en Cuba

Díaz-Canel (i) y Putin se dan la mano. /Maxim Shemetov (Reuters)
Díaz-Canel (i) y Putin se dan la mano. / Maxim Shemetov (Reuters)

La llegada del vendaval Donald Trump tratando de deshacer los avances de Obama y amenazando a todo aquel que considera enemigo ha agilizado los contactos

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑOCorresponsal en La Habana (Cuba)

Rusia, que desde los años 60 mantuvo abierta una base de interceptación de comunicaciones cerca de La Habana hasta que, para enojo de Fidel Castro, decidió unilateralmente cerrarla en 2001, volverá a instalar su tecnología en la isla, esta vez para recibir datos satelitales, según confirmó el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, durante la visita del viernes del presidente cubano, Miguel Díaz Canel.

Moscú volverá a tener 'ojos' en el continente americano a partir de abril de 2019, gracias al contrato firmado por la corporación científica industrial Sistemas de Fabricación de Equipos de Alta Precisión (SPP, por sus siglas en ruso) para emplazar en Cuba una estación de mediciones para el sistema de navegación Glonass, un complejo móvil de recepción de datos de satélites rusos de observación. Pero como aclaró Putin, «los socios cubanos tendrán acceso a las amplias posibilidades técnicas que brinda el sondeo remoto de la Tierra y a los servicios de telecomunicaciones».

El viaje y los acuerdos suscritos confirman el acercamiento de ambas naciones, que en estos 60 años han tenido altibajos en sus relaciones. Desde 2014, el Gobierno ruso estaba tratando de recuperar la base de Lourdes, ahora sede de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Durante el breve periodo de deshielo con Barack Obama en la Casa Blanca, y pese al convencimiento de Raúl Castro sobre la necesidad de diversificar relaciones políticas y comerciales con todas las naciones posibles, la isla ralentizó la respuesta al interés de Moscú por volver a enclavarse en el «patio trasero» de EE UU.

La llegada del vendaval Donald Trump tratando de deshacer los avances de Obama y amenazando a todo aquel que considera enemigo -y con él no hay medias tintas- ha aceitado la agilización de los contactos, para bien de Putin y de Cuba.

Rusia, que fue el sostén económico de la isla hasta la caída del bloque soviético en los años 90 -que provocó en el país el llamado periodo especial- va remontado posiciones. Es ya el noveno socio comercial de Cuba con intercambios de 290 millones de dólares (254 millones de euros) en 2016, como confirmó el viceministro de Industria y Comercio del Kremlin, Gueorgui Kalamánov al visitar La Habana el pasado junio, lo que representa un crecimiento del 17%, según reiteró el jefe del Kremlin ante Díaz-Canel.

La Duma -Cámara Baja rusa- ratificó la condonación de la deuda de Cuba con la URSS estimada en 30.850 millones de euros. Además, La Habana acordó pagar los 3.085 millones restantes en 10 años para ser reinvertidos en la economía de la isla caribeña.

Un aliado para el desarrollo

Autoridades cubanas cuentan con Moscú y su papel es «muy importante en los planes de desarrollo socioeconómicos». Ambas tienen suscritos acuerdos en aviación civil, metalurgia, construcción de maquinarias, transporte e industria química y ligera. Los rusos desembarcan igualmente para trabajar en la rehabilitación de la industria textil en la isla, los programas de recuperación de cítricos, ensamblaje de autobuses, suministro de locomotoras y la fabricación de piezas de repuesto para el sector ferroviario. E incluso se estudia la reapertura del centro educativo ruso, actualmente un edificio vacío.

En los años 60, Cuba y la U. R. S. S. acordaron instalar radares en la base de Lourdes, por la que La Habana recibía un jugoso alquiler. Y ahora se instalará una infraestructura que se acople a la red en el extranjero de estaciones de medición de satélites Glonass, que se lanzarán después de 2021 a bordo de los cohetes Angará. Su objetivo será el seguimiento permanente de Glonass, GPS, Galileo y Compass con el fin de medir los parámetros de navegación corrientes, la recepción de señales, el procesamiento de los resultados y la transmisión de la información al centro del sistema global de alta precisión.

De momento, la isla recibirá un crédito de 43 millones de euros para comprar material militar ruso, y Putin ha garantizado el suministro de petróleo para que Cuba pueda mantener su independencia energética, vital ahora que Venezuela está enviando cada vez menos. Y como asegura el analista Lajos Szaszdi «la apertura de las bases en el exterior es necesaria para la disuasión estratégica de Rusia, la Inteligencia, así como para verificar los acuerdos del desarme y también determinar qué planes hay de parte del Pentágono en caso de operaciones o intervenciones en el extranjero». La dinámica parece propicia para reverdecer los tiempos de la Guerra Fría.

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