Las protestas populares fuerzan el cambio de gobierno en Puerto Rico

Júbilo en las calles de San Juan de Puerto Rico por el anuncio de dimisión del gobiernador./
Júbilo en las calles de San Juan de Puerto Rico por el anuncio de dimisión del gobiernador.

El gobernador Ricardo Rosselló anunció que dejará el poder el viernes que viene

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

¿Cuándo fue la última vez que una manifestación popular forzó la caída de un gobierno en el hemisferio occidental? A los puertorriqueños les ha llevado apenas dos semanas de intensas presiones en las calles forzar la dimisión de su gobernador Ricardo Rosselló, aunque hizo falta también la fuerza de un huracán -María, hace casi dos años-, para revolver tanto los ánimos.

«¡Yo soy boricua, pa que tú lo sepas!», coreaban orgullosas cientos de miles de personas en las calles del Viejo San Juan. Rosselló se resistió cuanto pudo. Desde que el Centro de Periodismo Investigativo publicó hace dos semanas casi 900 páginas de un chat privado que mantenía el gobernador con sus colaboradores y amigos en Telegram, con burlas sexistas misóginas e irrespetuosas, la furia se desató en las calles. Le precedía la detención de varios miembros del gobierno por malversar contratos por valor de 17 millones de dólares, en un país que enfrenta severas medidas de austeridad para responder a una deuda de 70.000 millones de dólares, y en el que el 40% de la población vive en la pobreza.

Ayer Puerto Rico recuperó su dignidad. «¡Americanos, aprended, esta es la democracia!», gritaban. La sumisión de Rosselló ante Donald Trump, que les tiró rollos de papel de cocina cuando fue a conocer el impacto del huracán, condenó al gobierno de este joven político de 40 años, hijo de otro gobernador, que había prometido devolverles el honor al luchar contra la corrupción y por el reconocimiento igualitario de Puerto Rico ante otros estados de la Unión americana. Con su caída cobra también fuerza la vertiente a la que derrotó en las elecciones de 2016. Frente a su iniciativa del partido «Boricua, ¡Ahora es!», que proponía integrarse como un estado de pleno derecho en Estados Unidos, los que abogaron por la independencia tienen una nueva oportunidad.

Rosselló se hizo de rogar. Su secretario de comunicación había difundido a primera hora del miércoles que haría un anuncio en el que se esperaba su dimisión, pero el día llegaba a su fin sin que se produjera. Cientos de miles de personas rodeaban como media de presión la residencia de gobierno conocida como La Fortaleza cuando al filo de la media noche colgó en Facebook un vídeo el que al fin admitía que «pese a tener el mandato del pueblo» dejará el poder el próximo viernes.

Con la algarabía del anuncio estallaron en el cielo fuegos artificiales. Los manifestantes bailaron en las calles, bongo en mano, y la cacerolada desde los balcones cobró ritmo festivo. El futuro de Puerto Rico vuelve a estar abierto, pero queda mucho por hacer.