Abdón y Senén, los Santos de la Piedra

Cullera. Imagen de la ermita de los Santos de la Piedra hace un siglo. / bivaldi
Cullera. Imagen de la ermita de los Santos de la Piedra hace un siglo. / bivaldi

Abdón y Senén son dos personajes legendarios de enorme arraigo en numerosos municipios valencianos

ÓSCAR CALVÉ

Por cuestiones que no vienen al caso, la pasada semana realicé un vaciado de las actas municipales saguntinas de los años cuarenta del pasado siglo. Lo confieso, no hallé lo que buscaba. Eso sí, si usted desea material para escribir una novela, allí tiene un diamante en bruto. El caso es que, pensando en esta sección, me llamó la atención una serie de acuerdos referentes a la celebración de las fiestas patronales de los 'Santos de la Piedra'.

Me cautivó el constante y particular modo en que eran denominados. En ningún momento se aludía al nombre de esos santos cuyo día grande era, y sigue siendo, el 30 de julio. Y así, como una ola, el tema de esta semana llegó a mi vida.

Sobre la existencia real de Abdón y Senén, el nombre de pila de nuestros protagonistas -aunque en los primeros siglos del cristianismo sería más adecuado hablar de «nombre de piscina»-, hay tantas dudas que la propia Iglesia los canceló del santoral católico. Una circunstancia que en absoluto resta importancia al impacto que generó la devoción hacia ellos en territorio valenciano.

Protectores de los campos contra los temporales y el granizo, son celebrados cada 30 de julio

Entre otras cosas porque ellos fueron durante siglos los protectores de los agricultores, uno de los oficios más practicados por nuestros ancestros. De hecho, está ampliamente documentada una cantinela rogatoria con la que los trabajadores del campo valenciano de otro tiempo pedían protección a los Santos de la Piedra: «Ab gran honor veneram vostres osos màrtirs, constans Senén y Abdón reals, pers quens vullau guardar dels temporals i de perills les ànimes i els còssos».

Es lógico que, dado el ámbito de su amparo, el campo, Senén y Abdón gozaran de enorme fama a lo largo y ancho del Antiguo Reino de Valencia. Una fama hoy reconvertida, en el peor de los casos, en mero recuerdo. Pero hablemos de los mejores casos. Los patrones de Sagunto son festejados también en Aielo de Malferit, Albalat dels Sorells, Alcàsser, Alcosser de Planes, Almoines, Alquería de la Comtessa, Benimaclet, Camp de Mirra, Carpesa, Carrícola, Cocentaina, Orba, Picanya, Sagunto, Simat de la Valldigna, Teulada, Torrent, Vilavella, ...

Estos legendarios personajes habrían nacido, siempre según los relatos hagiográficos redactados muchos siglos más tarde de su propia existencia, en alguna ciudad persa, a principios del siglo III. Abdón y Senén eran hermanos, quizá gemelos, o eso se recogió en la tradición medieval. Si se fijan en sus representaciones, comprobarán que tienen más parecido entre ellos que el que tenían Pili y Mili.

Los dos hermanos, adinerados por su actividad comercial cometieron el pecado, a ojos de los romanos, claro, de ser cristianos. Por si fuera poco, Abdón y Senén hacían ostentación de ello. ¿Cómo? Se dedicaron a enterrar a sus correligionarios que, víctimas de martirios, no eran sepultados. Algo que calentaba a la élite de la cultura pagana sobremanera.

El asunto llegó a oídos del emperador Gayo Mesio Quinto Trajano Decio, sólo Decio para los íntimos, que ordenó apresarlos y llevarlos a Roma junto a otros cristianos. Aquel tour incluía en el programa toda suerte de suplicios y martirios que, milagrosamente, requerían de renovados tormentos hasta llegar al desenlace previsto.

Los dos santos son conocidos en la Ribera Baixa como 'els Benissants de la Pedra'

Los dos hermanos murieron un 30 de julio del año 254 en la Ciudad Eterna. Pocas décadas más tarde sus restos fueron trasladados al cementerio romano de Pontianus, donde Constantino ordenaría construir una basílica en su recuerdo, aunque los despojos pasarían a ser venerados en la basílica romana de San Marcos.

Como tantos otros míticos santos, el asunto se complicó más si cabe cuando entró en liza el mercado, metafórico y literal, de las reliquias. Con todo, es una abadía benedictina francesa la que reivindica la posesión de los sagrados restos, llevados a su casa de Santa María de Arlés-sur-Tech por un tal Arnulf en el siglo X. Allí se conserva la Santa Tumba, sarcófago que se convirtió en meta de peregrinación durante toda la Edad Media. Todavía en la actualidad, son muchos creyentes y curiosos los que acuden cada 30 de julio a ver brotar agua de la tumba. Si no tienen plan para el martes...

En aquella localidad hoy francesa se produjo un hecho milagroso. Toda la comarca quedó devastada por inclemencias meteorológicas. Toda salvo Arlés-sur-Tech. Daba comienzo la relación entre los dos hermanos y la protección de las zonas dedicadas a la explotación agrícola. Una curiosidad. Los santos Abdón y Senén protegían el campo «dels temporals» i de «la pedra», causa de su popular sobrenombre, pero también de otros peligros a los que estaban, están y estarán sometidas huertas y plantaciones. Por ejemplo las plagas. Un caso significativo lo tenemos en la localidad que abría el reportaje.

En 1644 una plaga de langosta especialmente dañina en Campo de Murviedro fue superada con relativa facilidad en Sagunto. Motivo más que suficiente para que el consejo de la ciudad eligiera a Abdón y a Senén como nuevos patronos de la ciudad. Más allá del hecho anecdótico, este sí bien documentado, la noticia da luz sobre la total consolidación de las legendarias figuras como protectores agrícolas en el imaginario colectivo valenciano.

Pocos años antes, en 1613, se les dedica una ermita en Sueca, en la llamada 'Muntanyeta dels Sants'. Tanto en Sueca como en toda la Ribera Baixa Abdón y Senén son conocidos como los 'Benissants de la Pedra'. En aquel comienzo del siglo XVII muchas poblaciones mostraron la devoción por nuestros protagonistas, incluso con fiestas de carácter particular, como ocurrió en Torrent.

Incluso más atrás en el tiempo podemos rastrear primitivas expresiones devocionales que ilustraban la fe en estos personajes en cuyas espaldas recaía el peso de intermediar ante Dios por la salvaguarda del campo. En definitiva, de Abdón y Senén dependía que miles de familias valencianas pudieran mantener su modo de ganarse la vida. O eso se pensaba.

Retablos bajomedievales, obras literarias de comienzos del siglo XVI, procesiones, altares, capillas, etc. Si desean profundizar sobre la repercusión artística de estos santos en nuestra cultura, les recomiendo el artículo del profesor Francisco Javier Delicado 'Iconografía, arte y devoción popular en torno de los Santos de la piedra Abdón y Senén, en el Antiguo Reino de Valencia'.

¿Qué ocurrió para que dos santos cuya competencia afectaba a buena parte del territorio valenciano y español perdieran peso específico entre la feligresía? Pues que llegó otro santo a ocupar el puesto hasta entonces desempeñado por Abdón y Senén. San Isidro Labrador (1082-1172) sería canonizado en 1622 con el impulso determinado de los Austrias. Hace «cuatro días», en 1960, el papa Juan XXIII le declaró, con bula incluida, santo patrón de los cultivadores y labradores españoles.

Pese a ello, el recuerdo de los hermanos continúa vigente. Los 'Santos de la Piedra' aparecen en el callejero de infinidad de localidades valencianas. Por ejemplo en Aielo de Malferit. En el número 75 de la calle 'Sants de la Pedra' nació el que probablemente sea uno de los valencianos más añorados, el gran Nino Bravo.