Una Batalla de Flores con origen en el Carnaval de Niza

Una Batalla de Flores con origen en el Carnaval de Niza

El acto principal que cerrará la Gran Fira el domingo 31 fue importado por el Barón de Cortes de Pallás en 1891

LAURA CHIRIVELLAvalencia

La Batalla de Flores cumple 125 años como uno de los actos principales de la Gran Fira de València, también conocida como la Feria de Julio. No obstante, el origen de esta festividad que cubre el paseo de la Alameda con un manto de clavellones se remonta a una celebración similar que tiene lugar en la ciudad de Niza, recién castigada por el terrorismo.

gran fira 2016

En 1873, Alphonse Karr, un escritor de raíces alemanas y apasionado de la costa francesa, su gente y su ambiente, propuso la idea de cambiar las cabalgatas que tenían lugar en los Carnavales de Niza y que recibían el nombre de 'Corso' a la italiana por una verdadera batalla campal de flores típicas del terreno. Fue finalmente en 1873 cuando su propuesta se materializó gracias a los Mossa, artistas que impulsaron la festividad a nivel creativo por el Mediterráneo. Así pues, las serpentinas y confeti dieron paso a las mimosas, las margaritas y los lises para alfombrar el paseo de los Ingleses, en plena zona costera.

Tal y como relata el profesor de la Universitat de València (UV), director de los Museos de Cultura Festiva de Valencia y autor del único libro editado sobre la Feria de Julio, Gil Manuel-Hernández, la ubicación de este acto coincidía con el lugar de residencia de la alta sociedad francesa e inglesa que, en esos momentos, huía de los conflictos políticos y sólo quería pasarlo bien para olvidar los problemas en los que estaban inmersas sus respectivas naciones.

Muchos pensaron que las flores ofrecerían un mayor prestigio y elegancia a la fiesta que más de dos siglos después continúa vigente en una ciudad y un paseo que hace una semana ha sido víctima de ataques terroristas sufriendo graves consecuencias.

Pasaron 15 años desde su instauración en el país vecino hasta que la Batalla de Flores llegó a la Feria de Julio celebrada en la capital del Turia de la mano del entonces Barón de Cortes de Pallás y presidente de Lo Rat Penat, Pascual Frígola Ahís Xaemar y Beltrán. Al parecer Frígola solía pasar el periodo estival en los lugares más elitistas de Francia, incluida Niza, y fue entonces cuando quiso importar la fiesta de las flores al cap i casal. Su propuesta llegó a la Junta de Fira, encargada de gestionar todo lo relativo a la Feria durante su primera etapa, y en 1891 se buscó un espacio que recordase al paseo marítimo francés y con suficiente espacio para albergar las carrozas, el público y las flores que servirían de munición.

El paseo de la Alameda se convirtió en la perfecta sede por ser un lugar popular y frecuentado por la burguesía valenciana. Pronto los artistas falleros fueron capaces de superar las carrozas de los Mossa que, como es habitual en el festejo, luchan contra los asistentes de los palcos usando las flores como únicos proyectiles. Desde esta perspectiva, este gremio consiguió garantizar la continuidad de su trabajo con la Feria de Julio, una tarea que solo con la elaboración de las Fallas era difícil de mantener.

Ahora, 125 años después de importarse a Valencia, aún encontramos diferencias. Una se celebra la primera semana de febrero, otra el último domingo de julio y en plena época estival. Niza usa mimosas, la conocida flor de Lis y margaritas como 'arma' mientras que Valencia, debido a las altas temperaturas, se conforma con el clavellón. No obstante, la elegancia de las carrozas, el festejo que atrae a la gente hasta el acto y la finalidad que es llenar el paseo de un manto de flores sigue siendo el mismo en ambos lugares.