Así ha sido la mascletà vertical 2019, la más alta de la historia

Mascletà vertical de 2019. /JCF
Mascletà vertical de 2019. / JCF

Con 120 metros de alto y 50 de ancho, unos 5.000 truenos han formado un atronador terremoto aéreo que en 20 segundos ha consumido 600 kilos de material pirotécnico

EP

Las 382 fallas valencianas han colaborado este sábado, 23 de febrero, para construir «la mascletà vertical más alta de la historia» en la Amstel Nit de les Falles, una velada para dar el pistoletazo de salida al programa pirotécnico de las Fallas 2019 y llevar el ambiente de las fiestas a orillas del mar, por tercer año consecutivo.

Con 120 metros de alto y 50 de ancho, unos 5.000 truenos han formado un atronador terremoto aéreo que en 20 segundos ha consumido 600 kilos de material pirotécnico. Y 382 de esos truenos los han aportado las comisiones falleras valencianas, con su nombre y el motivo que las hace especiales.

Para este reconocimiento, la organización ha contactado con cada comisión para recoger los motivos que las hacen especiales. Esas historias, junto a sus nombres, se han incluido en estos truenos con un calibre un 50% más grande que el habitual, y se han sumado a otros 4.600 para construir «la mascletà vertical más alta y potente que jamás se haya disparado».

En conjunto, cerca de 1.700 kilos de material pirotécnico han compuesto un espectáculo que ha combinado lo mejor de la mascletà con el castillo de fuegos artificiales. Esta espectacular mascletà vertical ha servido para hacer un reconocimiento a todas las comisiones falleras valencianas.

En concreto, los 5.000 truenos que componen el terremoto aéreo han estado alojados en una plataforma con 100 metros de alto por 50 de ancho, suspendida por una grúa especial a 20 metros de altura. «Para que os hagáis una idea, es como dos 'migueletes' juntos, uno encima del otro; creo que no hay ningún edificio en Valencia tan alto», ha resaltado el maestro pirotécnico Ricardo Caballer.

La Nit de les Falles ha concentrado en apenas 20 segundos el estallido de 600 kilos de material pirotécnico en «un final nunca visto».