Càndid Penalba o cómo reinventar el negocio textil

Càndid Penalba o cómo reinventar el negocio textil
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Càndid Penalba, dueño de Cotoblau y presidente de la patronal Ateval, es el primer valenciano en la cúpula sectorial europea. Asumió la firma familiar tras pasar por otros sectores y la hizo proveedora de Ikea

INÉS HERRERO

valencia. Càndid Penalba (Albaida, 1963) se licenció en Ciencias Económicas en la Universitat de València, con profesores como el actual conseller de Hacienda, el socialista Vicent Soler, de quien guarda un grato recuerdo, hasta el punto de emocionarse cuando más de tres décadas después le acompañó en su reciente nombramiento como presidente de la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval).

Tras completar sus estudios con un Master of Business Administration (MBA) en la Universidad de Dallas, inició su carrera profesional lejos del negocio textil fundado en 1901 por su bisabuelo, del que lleva su nombre como primogénito de cuatro hermanos varones.

Después de año y medio a cargo de una oficina del Banco Santander, otros dos como director regional de la multinacional NCR Corporation y una temporada en Estados Unidos en la que llegó a plantearse no regresar, «la llamada de la tierra» y diversas circunstancias familiares le llevaron, tras «pensarlo mucho», a adentrarse en un sector que salió muy tocado de la globalización y continúa recuperándose de la última crisis económica.

Penalba, exconcejal del Bloc y vicepresidente de la formación Demòcrates Valencians, comenzó su andadura en el textil en la empresa constituida por su padre tras el fallecimiento de su abuelo, que dirigiría durante una década, hasta que en 2002 puso en marcha su propia firma, Cotoblau.

Su aventura empresarial empezó con cuatro empleados en una nave alquilada de 500 metros cuadrados, desde la que el negocio fue creciendo hasta alcanzar las 185 personas en plantilla y una superficie de 25.000 metros cuadrados, en cuatro naves industriales en Ontinyent, tras su paso por Albaida.

«¿Quién iba a pensar que una empresa de la zona iba a ser proveedora de Ikea?», comenta, al relatar el tesón con el que tras múltiples llamadas, viajó a Suecia con la maleta llena de muestras y, «después de tres años de hacer muestras e insistir, sonó la flauta» y recibió su primer pedido del gigante del mueble, un protector de colchón acolchado con ultrasonido.

Desde entonces mantienen «una historia de amor, y también de presión», que permitió a Cotoblau «crecer muchísimo». En 2017, la empresa facturó 27 millones de euros, con un crecimiento sólido «con y sin Ikea» y planes de incrementar en un 50% esa cifra en tres años.

Poco se parece hoy el negocio textil a la empresa fundada por su bisabuelo a partir de un pequeño negocio de cera, con cuarenta telares de 1,60 metros de ancho, ya usados, que compró en Reino Unido, con «la gran valentía de arriesgarlo todo para dedicarse al textil».

Penalba está convencido de que es un sector que tiene futuro. La clave, a su juicio, es «apostar por la calidad y el diseño, pero también por dar un buen servicio a los clientes, ágil», que permita a las empresas «ser más atractivas tanto para clientes pequeños como grandes».

En su caso, la internacionalización fue crucial para incrementar la facturación y sacar productos innovadores, con el foco puesto en los grandes grupos compradores europeos «dispuestos a pagar más para tener un servicio más rápido y con mejores controles de calidad de proveedores europeos, que pueden hacer producciones más cortas que los grandes contenedores de fabricantes asiáticos y enviarlas más ágilmente a los centros logísticos de los grandes jugadores».

Penalba, que espera su tercer hijo varón y aprovecha su tiempo libre para practicar deporte y salir a navegar con su familia y amigos, tiene a su primogénito, Càndid Penalba Oriola, plenamente incorporado a la empresa y confía en ir delegando en él, poco a poco, a medida que suma nuevas responsabilidades a nivel institucional. Su apuesta por la continuidad del negocio familiar, de hecho, le llevó a rechazar ofertas de compra de fondos de capital riesgo.

Como presidente de Ateval, forma parte del comité ejecutivo de la CEV y recientemente se convirtió en el primer valenciano en representar a España en la junta directiva de Euratex, la confederación europea del textil, que el próximo mes de octubre celebrará en Valencia su convención anual. Además, Càndid Penalba estará el frente del Consejo Intertextil Español en cuanto cierre los últimos flecos del traspaso con sus homólogos catalanes, quienes ostentaban hasta ahora, por turno, la presidencia de la patronal estatal.

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