Los regantes del Júcar ahorran agua que socorre a la Albufera

Inicio del canal de la Acequia Real, tras la toma en el azud de Antella y la casa de las compuertas. /F. García
Inicio del canal de la Acequia Real, tras la toma en el azud de Antella y la casa de las compuertas. / F. García

La modernización de los riegos de la Acequia Real liberará hasta 30 hectómetros cúbicos anuales que irán al lago

VICENTE LLADRÓVALENCIA.

Las obras de modernización de los regadíos de la Acequia Real del Júcar (ARJ) están suponiendo importantes ahorros de agua que en buena parte socorren a la Albufera, contribuyendo a mejorar su situación hidrológica y la vida del lago en general.

Desde 1998 se ha pasado de una concesión de 392 hectómetros cúbicos a utilizar sólo 214 en el ejercicio 2016. Esto representa un ahorro de 178 hectómetros, nada menos, lo que supone un importantísimo auxilio para todo el sistema de la cuenca hidrográfica del Júcar, que, como es bien sabido desde hace tiempo, adolece de un grave déficit estructural.

De todo el ahorro conseguido con la paulatina puesta en marcha de la modernización, este año la ARJ ya ha apuesto a disposición de la Albufera 4 hectómetros cúbicos, que todavía no se han enviado al lago porque los técnicos responsables de su gestión consideran más apropiado que le lleguen el próximo otoño. Sin embargo, Juan Valero de Palma, secretario de la Acequia Real, ha asegurado que el volumen excedente «se irá incrementando hasta los 30 hectómetros cúbicos anuales».

Según ha explicado Valero de Palma, el resto del agua ahorrada «se quedó en los embalses, que se fueron rellenando gracias a esto, lo que permitió afrontar la grave sequía de 2013-16; de tal modo que, con los peores datos históricos de lluvias escasísimas y temperaturas muy cálidas (mayor evaporación y más necesidad de riego) se pudo sortear tan largo periodo seco sin restricciones importantes a las demandas y sin el desastre ambiental que, en otras circunstancias, se hubiera provocado en una zona húmeda tan emblemática como la Albufera.

El secretario de la ARJ califica el proceso de modernización del sistema de riegos de la entidad como «modélico y sostenible, porque ahorra mucha agua para el sistema, tenemos el compromiso medioambiental de poner importantes caudales a disposición de la Albufera, y, además, estamos consiguiendo todo ello sin consumir energía, reduciendo el uso de fertilizantes y pesticidas y contribuyendo a mejorar la calidad del agua que llega al lago».

Valero de Palma recuerda que fue el regadío de la Ribera «el que creó la Albufera, con la ampliación del Duque de Híjar en el siglo XVIII». La red de acequias de riego que derivan del canal principal de la ARJ, junto a otras aportaciones menores de acequias del Turia, desembocan en el lago, hasta donde llevan escorrentías y sobrantes.

La modernización del riego de la ARJ implica la sustitución de viejas acequias por redes de tuberías a presión que distribuyen el agua desde una gran balsa que la toma del embalse de Tous, junto al canal Júcar-Turia. De este modo, toda el sistemaprovecha la diferencia de cota para mantener un servicio a presión, como requiere el riego a goteo, pero sin gastar energía de ningún tipo, sólo por la fuerza de gravedad.

Conforme avanza la transformación, las acequias tradicionales, que se surten del canal principal desde el histórico azud de Antella, sólo se emplean prácticamente (salvo sectores todavía pendientes de modernizar) para abastecer el agua necesaria para el cultivo del arrozal que circunda la Albufera, cuyos sobrantes también acaban en el lago. Y aquí se da una importante circunstancia a tener muy en cuenta desde el punto de vista medioambiental. Los arrozales ejercen muchas veces de enorme depuradora natural que permite mejorar de forma ostensible la calidad del agua que acaba en el lago. No hay más que verla al principio y al final.

Más