Muere Antonio Olivares Palomo, emprendedor polifacético y empresario hecho a sí mismo

Muere Antonio Olivares Palomo, emprendedor polifacético y empresario hecho a sí mismo

El fundador de Cartón Fleg afincado en Torrent vio #en el sector del cartonaje su oportunidad de negocio

S. P.

El empresario Antonio Olivares Palomo fallecía recientemente en Torrent a los 81 años. Andaluz de nacimiento pero con corazón valenciano, el fundador de Cartón Fleg emigró de su localidad natal, Arjona (Jaén), a mediados de los años cuarenta buscando una vida mejor. Xirivella fue la localidad en la que Antonio Olivares fijaría su residencia.

Su vocación y profesión de pastelero le llevo a conocer en Torrent a la que sería su esposa y madre de sus hijos. Ambos dedicados al sector de la panadería-pastelería, en los años 60 se trasladaron a Benidorm a trabajar. Antonio ejercería entonces como primer pastelero del Hotel Les Dunes, hoy en día desaparecido. Tras años trabajando en el establecimiento hotelero, regresaron a Torrent para trabajar en el horno familiar.

Sin embargo, la iniciativa emprendedora que siempre tuvo Antonio hizo que buscara negocios alternativos viendo en el sector del cartonaje una oportunidad que no desaprovecharía. En 1968 nacía Cartón Fleg, empresa que junto a su socio haría crecer con el paso de los años y que ahora regentan sus hijos.

La empresa Cartón Fleg SA, es una firma dedicada a la fabricación de estructuras alveolares de cartón cuya aplicación principal puede ser la de puertas y complementos de muebles, armarios, muebles de cocina, de baño y de oficina.

«Mi padre siempre fue un hombre polifacético y emprendedor. Logró montar una empresa familiar a finales de los años 60 y poco a poco la hizo crecer, aunque siempre nos comentaba que su oficio era ser pastelero», recordaba su hijo, quien agradece las muestras de cariño mostradas por todos durante estos días.

Antonio era un hombre autodidacta, «hecho a sí mismo. Igual por eso se mostraba desconfiado para algunas cosas, sobre todo, relativas a la empresa» explicaba su hijo Toni, quien recordaba entre otras anécdotas «el día que iba a firmar la compra de la nave donde iba a trasladar la empresa, allá por el año 1980. Se cubrió de virutas de cartón y papel para intentar conseguir un mejor precio de compra».

Según explicaba la familia fue hace poco más de año y medio cuando un ictus inició el declive en la salud de Antonio. «Hemos visto cómo disfrutaba, sobre todo los últimos años, de aquello que había construido. Creó una empresa de la nada, la hizo crecer y disfrutó. Además, ayudó en todo lo que pudo a la gente que lo necesitara, nunca tuvo una mala palabra, y así nos lo hacen saber los conocidos que estos días nos dedican palabras de consuelo y cariño».