A los mandos de una fábrica de videojuegos

A los mandos de una fábrica de videojuegos

Fran Martínez y Zacarías Gómez pasaron de jugar en el huerto de su abuelo a crear un negocio que acaban de recomprar a Faraday y Caixa | Codigames se consolida como caso de éxito de la aceleradora de empresas de Juan Roig tras siete años de acompañamiento

INÉS HERREROValencia

Hasta los nueve años el alma máter de Codigames quería ser arquitecto, pero todo cambió cuando sus padres le regalaron un ordenador y contrataron a un vecino para que le diese clases de programación, por recomendación del colegio. «Ahí tuve claro que quería dedicarme al desarrollo de videojuegos»,afirma Fran Martínez, quien a sus 34 años recuerda cómo se inició entre sencillos juegos de preguntas, tipo 'ahorcado', y un videojuego en el que se perdía el profesor de mates y había que encontrarlo.

La historia de Codigames se escribe a cuatro manos y se remonta a los fines de semana vividos en la huerta del abuelo, en Murcia, junto a su primo y socio cofundador Zacarías Gómez, de 32 años, que empezó dibujando los cómics que se les ocurrían y es hoy la vertiente artística del equipo, mientras Fran se centra en la ingeniería y la lógica.

En el instituto, Fran recibía ya cheques mensuales de Google de 400 o 500 dólares por la publicidad en sus juegos de rol para navegador, inspirados en series de dibujos animados japonesas. Con la llegada del 'smartphone', propuso a Zacarías hacer su primer videojuego comercial para Iphone, que tuvo una gran acogida en concursos de toda España.

«Si vendiéramos la firma querríamos volver a crear otra igual, así que ¿para qué?», sentencian

«Ahí decidimos intentar profesionalizar la que siempre fue nuestra pasión, crear videojuegos, y convertirla en una empresa», subraya Martínez, consejero delegado.

Fue entonces, en 2013, cuando se cruzó en su camino Lanzadera, la aceleradora de empresas de Juan Roig, y se presentaron a la primera edición con un proyecto centrado en mejorar los juegos sociales para móviles gracias a la rapidez de la entonces inminente tecnología 4G.

Ambos se convertían poco después en valencianos de adopción, al mudarse -para quedarse- al complejo hoy conocido como Marina de Empresas y salir «de la cueva, de un pequeño despacho en casa», para relacionarse con otros emprendedores mientras seguían formándose.

100.000 euros en un mes

«Para nosotros Lanzadera fue un disparador, el gran cambio, porque nos permitió pasar de dos personas a cuatro, y luego a siete, y hacer dos proyectos de un nivel de producción más exigente», apunta Martínez, sobre una etapa no exenta de «momentos duros» que superaron gracias a «tener las cosas muy claras». Tras un primer lanzamiento fallido llegó 'Empires of Sand', un juego para móviles que enfrenta a dos jugadores en tiempo real y que fue el «primer gran salto para la confirmación» del estudio, con «más de 100.000 euros facturados en un mes».

Al terminar el programa recibieron el apoyo de Angels, vehículo de inversión de Roig, y siguieron creciendo con títulos como 'Dungeon Legends' y una filosofía centrada en crear varios equipos de trabajo capaces de desarrollar juegos en paralelo para «poder fallar, aprender de los fallos y seleccionar los mejores videojuegos mediante estadística y analítica». Con un claro enfoque de servicio al jugador, utilizan la información recabada para mejorar su experiencia, frente a la visión clásica de diseñar «juegos de autor», según los gustos del propio desarrollador.

En 2016, con más de un millón de euros facturado, cerraron una ronda de inversión de 800.000 euros con Caixa Capital Risc, Angels y Faraday Venture Partners, y se especializaron en juegos de gestión de negocio. Primero una granja, luego una cocina o un aeropuerto y, después, un supermercado que les valió su estreno en el 'top 100' de videojuegos más populares, con más de diez millones de descargas.

Gracias a los beneficios de sus últimos títulos, los fundadores de Codigames acaban de recuperar el control de la firma al recomprar a Caixa y Faraday su participación, mientras Angels sigue como minoritario.

«Vemos potencial de crecimiento, nos gusta lo que hacemos y si vendiésemos la compañía querríamos volver a crear otra empresa de videojuegos, así que ¿para qué vender?», resume Martínez. Al frente de un equipo de 22 personas y con planes de superar la treintena a final de año, aspira a repetir el logro de mantener dos juegos en el 'top 100', escalar hasta el 'top 10' y convertirse, además, en «un pilar para la industria del videojuego en España, que demuestra que haciendo videojuegos se pueden crear grandes empresas que consigan grandes resultados».

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