Christine Lagarde consigue el aval de la Eurocámara

Christine Lagarde, futura presidenta del BCE./Reuters
Christine Lagarde, futura presidenta del BCE. / Reuters

Populares, socialistas y liberales respaldan su nombramiento para presidir el BCE con más del 60% de los votos

SALVADOR ARROYOBruselas

Christine Lagarde ya tiene allanado el camino. La futura presidenta del Banco Central Europeo (BCE) ha conseguido este martes el respaldo de la Eurocámara para coger el timón del principal operador del euro a partir del 1 de noviembre. La política y abogada francesa, que fuera máxima responsable del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha salido airosa en la votación para ratificar su nombramiento al sumar 394 votos a favor, frente a 206 en contra y 49 abstenciones. Aunque este procedimiento no tiene carácter vinculante, el 'no' si hubiera enrarecido su candidatura, decidida por los Jefes de Estado y de Gobierno, en la cumbre maratoniana de julio.

Alineada con la política acomodaticia impulsada por Mario Draghi, la figura de Lagarde ha convencido al 60,7% de los eurodiputados que han participado en la sesión plenaria. Y viene a reforzar el apoyo brindado por el legislativo, después de que el pasado 4 de septiembre consiguiera convencer a los integrantes de la Comisión de Asuntos Económicos en una audiencia que duró casi tres horas en la que expuso las claves del que será el primer mandato de una mujer en el BCE.

Lagarde superó aquella primera prueba con 37 votos a favor frente a once en contra y cuatro abstenciones. La audiencia se celebró una semana antes de que el banquero italiano lanzase el último plan de estímulos para espolear la economía europea, en clara inercia de ralentización. La francesa defendió en aquella intervención que «la actual política acomodaticia está justificada durante un periodo prolongado de tiempo para conseguir que la inflación se sitúe cerca pero por debajo de ese 2%«.

Abogó también por un seguimiento de «los posibles efectos secundarios» de esa política para ir adoptando medidas que los contrarresten al tiempo que emplazó a las economías «con margen fiscal suficiente«, en clara alusión a Alemania o Holanda -con superávits presupuestarios y una deuda pública baja-, a realizar un mayor esfuerzo inversor que contribuya a despejar el fantasma de la recesión.

Planteamientos, todos ellos, defendidos por Mario Draghi, quien en su última etapa se ha enfrentado a una oposición reforzada de los halcones en el Consejo de Gobierno del BCE, los banqueros centrales liderados por el alemán Jens Weidmann, más partidarios del rigor presupuestario y que no han comulgado con su último arsenal anticrisis, especialmente con la reapertura del programa de compra de deuda pública, a un ritmo de 20.000 millones de euros mensuales.

La rúbrica final

El mismo Consejo Europeo (que reúne a los líderes de los Veintiocho) que nominó a Lagarde como relevo de Draghi es el que tendrá que ratificarla para el puesto. Será en la cumbre que se celebrará en Bruselas los próximos 17 y 18 de octubre. Populares, socialistas y liberales (las sensibilidades políticas que están tras la mayoría de los líderes europeos) han respaldado este martes a Lagarde, mientras que las voces más críticas se han escuchado desde las filas de los Verdes y la izquierda, siendo muy rotunda la oposición expresada tanto por los conservadores de ECR (en los que se integran los eurodiputados de Vox), como las formaciones más euroescépticas.