Baloncesto | Valencia Basket

Un buen punto de inflexión

Matt Thomas penetra ante la oposición de Toolson./EFE
Matt Thomas penetra ante la oposición de Toolson. / EFE

El Valencia Basket vence a sus miedos y derrota al Manresa | Pese a volver a pagar la falta de confianza #de parte de plantilla el conjunto taronja salva el primer punto de partido del proyecto Ponsarnau

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Mientras los jugadores del Valencia Basket celebraban en el habitual corrillo la victoria, la cuarta en el arranque de la ACB, Juan Roig no abandonó en ningún momento su gesto serio, con los brazos cruzados, presenciando la escena. El máximo accionista no quiso esconder un disgusto que fue a más tras la contundente derrota en Vitoria y que ayer no iba a desaparecer de un plumazo. Ese camino, el del crecimiento del Valencia Basket de la mano de Ponsarnau, tiene que ser a fuego lento si no se quiere caer en la tentación de volver a dar un golpe de timón al proyecto. Uno más en los últimos 18 años. La victoria sí que fue importante para calmar las aguas. No es lo mismo afrontar el viaje a Tenerife con un 3-5 que con un 4-4. Para la lucha por la Copa del Rey, tampoco.

Tan importante era el triunfo para el futuro de Jaume Ponsarnau que el técnico del Manresa, Joan Peñarroya, fue muy elegante en su rueda de prensa. Poniendo en valor la figura del entrenador, que siempre es la que se pone en tela de juicio en los malos momentos: «Estoy contento por Jaume porque era un momento complicado y va a demostrar el pedazo de entrenador que es».

Cuando la Fonteta está disgustada con algo, pero no con un nivel máximo de cabreo, lo suele expresar con silencio. El mismo que hizo variar al club una de las ceremonias en el previa, al no anunciar la salida de Ponsarnau de la zona de vestuarios antes de las presentaciones oficiales. No estaba la tarde para muchas fanfarrias. Así comenzó el partido, frío en la grada y con la sensación de que los cinco jugadores que vestían la equipación taronja estaban atenazados por la situación. En ataque, espesos. En defensa, sin poder parar unos minutos de inspiración de Doellman en la creación de juego. Con los puntos de Toolson, el Manresa fabricó una renta de cinco puntos (15-20) que logró rebajar Tobey gracias a una canasta más adicional (18-20).

El punto de inflexión llegó en el arranque del segundo cuarto, cuando los manresanos volvieron a subir su máxima renta (18-23) y los pitos ya comenzaban a asomar en la caja de resonancia por alguna mala defensa de Matt Thomas. Llegó ahí la liberación, con muy buenas acciones de Abalde, Van Rossom y San Emeterio. Un parcial de 10-0 (28-23) inicio el despertar del Valencia Basket, donde muy pronto se sumaron Dubljevic y Will Thomas. Con un Peñarroya desbordado por la situación, no supo parar a tiempo la sangría ofensiva de los taronja y lo acabó pagando con una técnica de la cual estaba avisado muchos minutos antes, los valencianos lograron estirar el parcial, gracias a cinco robos de balón, hasta un 48-31. Desde el mayor pico de los manresanos, el arrastrado era en esos momentos de 30-8. Un apretón final del conjunto catalán, con un 2-6 tras triple de Gintvainis, llevó el partido abierto al descanso. Las caras de los taronja no eran las habituales con un 50-27 y tras una valoración en el segundo cuarto de 47-8 y sin perder ningún balón. La tensión.

El parcial de 30-8 en el segundo cuarto resultó decisivo para calmar el clima de tensión

Si algo quedaba claro en ese instante es que el inicio del tercer cuarto iba a ser clave. El Valencia Basket apretó el acelerador, con los puntos de Dubljevic y Van Rossom, para poner la máxima renta (60-37). Eso sí, con mucho tiempo aún por delante. Algo que para un equipo con poca confianza, como lo siendo el conjunto taronja pese a la victoria de ayer, se puede convertir en un arma de doble filo.

El Manresa, con el regreso de Renfroe, fue recortando poco a poco la renta. Primero hasta bajarla a trece al final del tercer cuarto (69-56) y, ya en el último cuarto, para ponerse a seis (74-68). Fue el momento, con la Fonteta comenzando a impacientarse, donde el regreso de los jugadores con más confianza (Dubljevic, Van Rossom, San Emeterio, Abalde y Will Thomas) permitió salvar la primera bola de partido para el proyecto de Ponsarnau. Con dudas, sí, pero con un triunfo.

89 Valencia Basket

Van Rossom (13), Matt Thomas (4), Doornekamp (3), Labeyrie (4), Dubljevic (21) -cinco titular- Sergi García (3), Abalde (13), Will Thomas (7), Tobey (9), Vives (5) y San Emeterio (7)

76 Baxi Manresa

Renfroe (14), Toolson (13), Pere Tomas (2), Doellman (8), Lalanne (1) -cinco titular- Jou (3), Lundberg (5), Sakho (6), Muñoz (11), Gintvainis (11) y Dragovic (2)

PARCIALES:
18-20, 50-37, 69-56 y 89-76
ÁRBITROS:
Cortés, Aliaga y Olivares. Sin eliminados
INCIDENCIAS:
partido correspondiente a la octava jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón Fuente de San Luis ante 6.259 espectadores

Jaume Ponsarnau: «Le voy a decir a mis hijos que su padre es muy tozudo»

El técnico taronja no escondió sus sentimientos tras el triunfo ante el Manresa. Tras agradecer a Peñarroya su apoyo público «le debo una fideuá, es un amigo», puso sobre la mesa su lado más personal a la hora de valorar las cosas importantes de la vida, tras amarrar una victoria que, de no haberla conseguido, hubiera puesto en peligro su continuidad en el Valencia Basket: «A lo mejor incluso después de ganar aquí no puedes nunca saber pero lo que sí voy a hacer al llegar a casa es darle un beso a mi mujer y voy a hablar con mis hijos y les voy a decir que aunque salen cosas en la prensa y en las redes sociales vuestro padre es muy tozudo, os quiero mucho y lo primero sois vosotros. El lunes a seguir, si podemos». Después de esa declaración de intenciones, el técnico dejó claro que la única hoja de ruta para su equipo es seguir intentando encontrar su patrón de juego: «Mi experiencia es que los equipos tienen una vida y en esa vida hay que probar interruptores y encontrarlos. Hoy (por ayer) hemos tenido dinamismo ofensivo y ahora tenemos que consolidarlo y tocar otros». Eso sí, dejó bien claro que «el punto de exigencia» en el que se encuentra su equipo le va a obligar a extremar la rotación ponderando más el rendimiento que el crecimiento de los jugadores que están faltos de confianza. Un claro aviso a una parte de su plantilla, donde reconoció que hay jugadores que pueden no entenderlo.

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