UN CAFÉ EN PELAYO CON...

«Reinventarse sí, pero a la pilota le recomiendo que nunca sea cuadrada»

Chimo Bayo, en la galería del resto del trinquet de Pelayo. / irene marsilla
Chimo Bayo, en la galería del resto del trinquet de Pelayo. / irene marsilla

«No debe perder su esencia. Me guío por lo que siento, estuve años sin pinchar porque la música que había no me gustaba», confiesa Chimo Bayo | «¿Una canción mía aplicada al trinquet? Primero habría que crear la tensión adecuada y luego una salida brutal, con un saque radical»

MOISÉS RODRÍGUEZ

A Chimo Bayo lo han matado ya dos veces. «En 2011 fue Wikipedia y esta Navidad lo ha hecho Google. Yo me lo tomo a broma. Como todo. La clave es tener una mentalidad de niño», comenta el icónico disc jockey, que añade: «Eso y ser muy profesional en mi trabajo. Yo no me cojo vacaciones. Me parecería una falta de respeto porque no tengo un horario, sólo el tiempo que me contratan para actuar. Sin darme cuenta han pasado 25 años». O más desde aquellos 80 en los que se convirtió en un símbolo de la Ruta del Bakalao.

Desde entonces, Chimo Bayo ha dado mucha guerra y, a sus 57 años, sigue con ganas de continuar al pie del cañón. «He sido un autodidacta y no quise nunca entrar en los topicazos. Siempre hice lo que me gustó y volvía a lo mío. Estuve desde 2000 a 2007 sin pinchar porque la música que había no me gustaba. Luego conecté otra vez y ahí sigo, sin parar», asegura. «Hay que reinventarse. Me dicen que yo lo he hecho, pero yo me guío por lo que siento y con eso llego al público. Creo que es muy importante encima del escenario», incide.

Trayectoria
Nacido en 1961
Tiene 57 años y quiere seguir en activo.
Ruta del Bakalao
Icono de la música electrónica desde los 80.
Diversidad
Ha escrito una novela, ha hecho TV o tiene un vino...
En el deporte
Frontón a mano
Jugaba los veranos en el pueblo en que creció.
Motocrós
Competía a nivel nacional hasta que se hizo la triada.
Running
Participó recientemente en la animación de la 10K Ibercaja.

«¡Vamos de vareta, como la tía Enriqueta!», exclama Chimo Bayo cuando se le avisa de que es momento de hablar de pilota. «Como esa mano», puntualiza señalando la obra del artista fallero Manolo García que cuelga del restaurante de Pelayo. «La verdad es que al entrar me ha impresionado la decoración del local. Antes desde fuera percibías esto como algo desaliñado y no veías nada que te atrajera. Esto es otra cosa, y además me han dicho que sirven una cocina valenciana especial».

«Defendemos las Fallas, pero la pilota no ha sido algo de masas. La cuestión es que pase a los jóvenes»

Después de la reflexión sobre sí mismo, se le pregunta si esto se le puede aplicar a la pilota en una época de cambios. «Reinventarse sí, pero yo le recomendaría que nunca sea cuadrada», comenta con otra sonrisa de oreja a oreja: «Debe mantener siempre su esencia».

Tras esta broma, sí que realiza dos trazos más en serio. «Yo haría que alguna vez al año estuviera en sitios públicos, donde mucha gente pudiera ver a los chavales. Igual en el día de la Comunitat poner en la plaza del Ayuntamiento la pilota, el tiro y arrastre...», comenta. El otro tiene que ver con la difusión de la vaqueta: «Debe estar en las escuelas. Si no se hace llegar a la gente joven, se irá perdiendo».

¿Somos los valencianos de defender poco lo nuestro? «¿Te refieres a Chimo Bayo? A ver, pienso que en Valencia somos como en otros sitios. Sí que defendemos cosas muy nuestras, por ejemplo, las Fallas. Pero la pilota no ha sido nunca algo de masas. Los nanos están ahí todo el día con el fútbol. Si a un chaval le preguntas si quiere ser pilotari o o futbolista, la respuesta está clara. La cuestión es que pase a los jóvenes», señala el disc jockey.

Porque sus recuerdos con la pelota a mano vienen de la niñez. «No soy de ver una partida por la tele, tampoco el tenis. MotoGP, sí, eso no me lo pierdo. Yo era piloto de motocrós, me compré la primera Derbi con joroba que hubo. Era piloto, corría ocho kilómetros e iba tres horas al gimnasio», recuerda. Pero una caída le ocasionó la temida triada y frustró su carrera deportiva: «La música me salvó la vida en aquellos momentos, que fueron duros».

Como lo eran las partidas de frontón a mano, años antes, en el pueblo de Teruel en el que veraneaba. «La pelota era más pesada que la que usan aquí y recuerdo que las manos se me hinchaban a lo bestia. Éramos jóvenes y lo aguantábamos todo, pero al final de la partida ponías la mano en el suelo y te la pisaban, para que la sangre se moviera», relata: «Lo hacía todo el mundo. El dolor ya te digo que era muy intenso, pero era lo que te motivaba a seguir. Más tarde nos cambiamos al frontenis».

Años después, grabó uno de sus discos en Genovés y recuerda la estatua del mito, de Paco Cabanes 'Genovés' a la entrada del pueblo. Y las sopas de pescado que les servía la madre de Waldo cuando trabajaba en Arsenal, en Oliva: «Luego me enteré que el niño que estaba por ahí es ahora un súper campeón».

Chimo Bayo se atrevería a ponerle música, su música, a una partida de pilota. «Primero hay que crear la tensión adecuada para que el contrario no sepa qué hacer y luego hacer una salida muy fuerte, brutal. El saque no es progresivo, tiene que ser radical, que la mitad del punto ya lo tengas hecho. Y que si te lo devuelven, puedas aguantar tres o cuatro contestaciones. Pero me parece que el que pega primero pega dos veces», comenta. «Me da a mí que en este marco incomparable, se nos ha ido la pelota», bromea de nuevo el inventor del célebre '¡Hu-Ha!': «¡Seguro que tú te lo aprendiste antes que a hablar!».