Waterpolo

Plata amarga ante una Italia colosal

Italia, celebrando su triunfo en el podio./AFP
Italia, celebrando su triunfo en el podio. / AFP

La selección de David Martín mostró su peor versión en ataque en un partido en el que nunca estuvieron por delante en el marcador

JONAY ANTÓNMadrid

A veces parece que el tiempo no pasa. Como en los Mundiales de Roma en 1994, España perdió de nuevo ante Italia por idéntico resultado (5-10). Una derrota que deja un sabor agridulce al conjunto español. Lo positivo de estos Mundiales de Gwangju es que la selección masculina confirma su resurrección en el waterpolo tras las platas logradas en el pasado Europeo de Barcelona y en esta cita planetaria en Corea del Sur. Por contra, los chicos de David Martín se irán con rabia y conscientes de que este sábado no ofrecieron la mejor imagen del combinado nacional que soñaba con lograr el oro tras una sequía de dieciocho años sin poder conquistarlo.

El inicio del partido fue el presagio de lo que iba a ocurrir. La primera expulsión del partido, cometida por Alejandro Bustos, fue aprovechada por Stefano Luongo en un tiro exterior que Miguel del Toro no tapó lo suficiente para evitar el tanto de los italianos. La cara de Daniel López Pinedo, el portero español, lo decía todo ante la falta de intensidad en la faceta defensiva de sus compañeros.

Sin embargo, España reaccionó bien, provocando varias exclusiones de los adversarios. El veterano Felipe Perrone marcaba el tanto del empate y equilibraba la balanza en el encuentro. Un primer cuarto que fue igualado y que acabó con el resultado de 2-2. Alberto Barroso tuvo la oportunidad de poner por delante al equipo español con una pena máxima pero emergió unas de las figuras de la final, el portero italiano Marco del Lungo, que mostró un 76% de acierto con sus intervenciones.

5 España

López Pinedo; Munárriz (1p), Granados (-), De Toro (-), Cabanas (-), Larumbe (-), Barroso (-), Fran Fernández (-), Tahull (-), Felipe Perrone (2), Blai Mallarach(2) y Alex Bustos.

10 Italia

del Lungo (Nicosia); di Fulvio (1), Luongo (2), Figlioli (1), di Somma (-), Velotto (-), Renzuto (1), Echenique (1), Figari (-), Bodegas (1), Aicardi (1) y Dolce (2).

árbitros
Margeta (SLO) y Goldenberg (USA). Eliminado: di Somma.
Parciales
2-2, 1-3, 1-3 y 1-2.

El segundo cuarto empezó como el primero, con otro tanto de Italia, esta vez, de Pietro Figlioli. A partir de aquí se empezó a dibujar un escenario preocupante para España, un factor que le iba a condenar el resto del partido. Los hombres de Alessandro Campagna empezaron a despegarse en el marcador debido a su enorme efectividad en las jugadas en superioridad, que llegaron a tener un cien por cien de efectividad mientras que el combinado español se marchaba al descanso aprovechando solo 2/8 superioridades a su favor. Aun así, la batalla no estaba perdida y el marcador al descanso era de 3-5 a favor de la 'Azzurra', tras un penalti que transformó Alberto Munárriz que daba cierta esperanza a los de David Martín.

Impotencia ofensiva

En la segunda mitad, la tónica no cambió. Italia seguía desangrando a España en las jugadas con un hombre de más y en las acciones en la boya. Asimismo, el seleccionador español mostraba su desesperación según pasaban los minutos. La sentencia llegó cuando con un 3-6 en contra para los españoles, aparecieron las figuras de Vincenzo Dolce y Franceso di Fluvio. Este último aprovechó un contraataque tras una contrafalta inocente y puso el electrónico en un 3-8, con un parcial de 0-3 en el tercer cuarto. Al final del mismo, Blai Guell aprovechó un tiro exterior que batió al intratable Del Lungo. Con cuatro goles de desventaja y con un 30% de efectividad en las superioridades, España se aferraba a la épica pero consecuente de que remontar era casi imposible.

El periodo final fue fácil para los de Campagna. Basaron su estrategia en alargar las posesiones y en jugar con la desesperación de sus rivales, que no fueron capaces en marcar un gol en igualdad de jugadores sobre el agua. Con Figlioli ganando el cuarto esprint y con una España que se estrellaba una y otra vez sobre la portería de Del Lungo, el cuarto oro mundial para Italia asomaba y la pesadilla de 1994 retomaba en la mente del espectador español.

La nota negativa la dieron los merecidos campeones, que pidieron un tiempo muerto a falta de cuarenta segundos que básicamente aprovecharon para celebrar y faltar el respeto a los españoles.

Por otro lado, la selección tiene margen para mejorar estos grandes resultados en las dos próximas citas del waterpolo: el Europeo de Budapest y los Juegos Olímpicos de Tokio.