Una Francia al 'estilo Simeone'

Griezmann, Lemar y Lucas, en un entrenamiento con Francia. /EFE
Griezmann, Lemar y Lucas, en un entrenamiento con Francia. / EFE

Griezmann y Lucas Hernández destacan las similitudes de la campeona del mundo con el actual Atlético, único con tres campeones con el recién fichado Lemar

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMoscú, enviado especial

«Es muy parecido a lo que hacemos en el Atletico», coincidían en su análisis como campeones mundiales Antoine Griezmann y Lucas Hernández. Ellos, junto al recién fichado Thomas Lemar, son los primeros futbolistas que ganan el Mundial perteneciendo al club rojiblanco. Y eso que uno de ellos, Lucas, 134 días antes meditaba perder la condición de francés para poder jugar con España el Mundial. Ahora está eufórico. Días antes de ser padre, es campeón del mundo. Fue el primero de todos los 'bleus' en salir por la zona mixta con una «alegría inmensa».

El lateral, que se lo quiso dedicar a su familia y a su chica (que está en Madrid embarazada y con la que tuvo un juicio hace algo más de un año), que «está siempre pendiente» de él, recordó las claves del campeón. «Somos un equipo muy sólido, nuestro fútbol es muy similar al del Atlético. Nos basamos en defender como hacemos en el Atlético porque sabemos muy bien cuál es nuestra virtud, que es defender bien, cerrarnos muy bien atrás y salir después al contraataque. Tenemos muy buenos jugadores capaces de resolver y gracias a ellos la competición ha sido más fácil. Críticas siendo campeón del mundo no hay ninguna».», explicaba antes de apuntar que su rendimiento en el lateral izquierdo también servirá a Simeone en el futuro. «El míster ha confiado en mí y estoy muy contento. Ha sido increíble. Ahora Cholo ya sabe que tiene otra opción ahí conmigo. A mí sólo me queda disfrutarlo», reconoció.

«Doy las gracias al Atlético, a los aficionados, al Cholo... Este título va para todos los colchoneros: os quiero mucho y nos espera un año ilusionante en el que lo vamos a dar todo», decía un emocionado Griezmann, que era el fiel reflejo de la alegría. Desde el mes de enero su estrella ha mutado: ganó con el Atlético su primera final al levantar la Europa League (marcó en todas las eliminatorias), en la que hizo doblete ante el Olympique de Marsella, comunicó 'la decisión' de quedarse en el Atlético con aumento sensible de sueldo y ahora es campeón del mundo tras ser decisivo en todas las rondas, con gol en la final incluido. Elegido mejor jugador del último duelo del Mundial, decía estar «muy feliz y orgulloso del equipo y de los compañeros». «Gracias al Cholo y a mi club estoy a este nivel. Me gusta trabajar y ayudar al equipo», agregó.

En la celebración llegó a ponerse en los hombros, durante la rueda de prensa oficial, una bandera de Uruguay, aunque en la zona mixta lucía una camiseta que rezaba 'Vive la France' y sonreía a todos mientras trataba de no mostrar una de las cervezas, de uno de los patrocinadores del torneo, con las que celebraron el título. «Hay que ser agradecidos con todos los que te han apoyado y además estoy orgulloso de mi país», dijo el francés, explicando el significado de su camiseta tras haber dedicado la victoria a su hija nada más terminar el partido y el Mundial.

El estilo y el palmarés del 'vecino'

«No me importa la manera de jugar, sólo que soy campeón. Tengo la suerte de tener estos compañeros y este entrenador, porque sin el grupo no somos nada», comentó Griezmann en otro guiño a su equipo. Incluso su rival Ivan Rakitic se dio cuenta de ello. «Me ha gustado lo que ha dicho Griezmann porque lo importante es ganar, no importa cómo», explicó, reconociendo el trabajo que hace la estrella gala en el juego defensivo de su equipo. «Así también vale, ¿no?», ironizaba un eufórico Adil Rami, que no paró de dar abrazos y dejarse tocar su bigote de 'mosquetero'. «Ganar necesita demasiado sacrificio, demasiado trabajo».

Muy cerca Raphael Varane, undécimo en lograr un doblete histórico de Champions y Mundial, paseaba orgulloso la Copa del Mundo mientras atendía a los medios. Portaba la copa como si fuese su hijo en brazos después de haber tenido otro premio en el vestuario y haberse hecho una foto con sus ídolos Thuram y Desailly. A sus 25 años tiene 16 títulos, entre ellos cuatro Champions League, y es campeón del mundo. «Creo que todavía no me doy cuenta del todo de lo que estoy viviendo. Mi carrera ha empezado de una forma fantástica. Dice Dembélé que me he pasado el juego (risas). No tengo palabras para explicar lo feliz que estoy. Sabemos que ahora mismo Francia es una locura. Estamos muy felices y tenemos que disfrutar del momento», explicaba en la misma línea que hizo Didier Deschamps: «No hicimos un gran juego, pero mostramos cualidades mentales y logramos cuatro goles. Este triunfo es merecido. No siempre fue fácil, pero a fuerza de trabajo estamos aquí».

El Mundial fue un desquite para el técnico, que tras perder la final de la Eurocopa ante Portugal, aún mutó algo más su propuesta hacia esa vena italiana que aprendió en la Juventus y entregó en todos los partidos de las eliminatorias el balón al rival. «Me dolió mucho perder el título de campeón de Europa hace dos años , pero nos sirvió mucho a los jugadores y a mí a la hora de afrontar esta final», decía el seleccionador, que se ha convertido en el tercer miembro del selecto club de quienes han ganado el título como futbolista y como entrenador, algo que ya hicieron Mario Zagalo y Franz Beckenbauer.

El show de Pogba

A Didi le bañaron con cerveza, agua e incluso bebida energética sus futbolistas mientras atendía a los medios. Entre ellos un Lemar que se paseaba con sombrero mexicano por la zona mixta y pese a los reclamos por el momento no se anima a hablar en español. No será por profesores, ya que no sólo los atléticos pueden hacerlo. Además de Raphael Varane, Samuel Umtiti, que se paseó bailando a lo Yerry Mina por la zona mixta, Osumane Dembélé, Adil Rami o el propio Didier Deschamps, hay uno que seguro se ofrece a ello: Paul Pogba. Es el auténtico showman del grupo, que se detuvo con todos los medios posibles bromeando sobre sus amigos latinos y españoles. «El plan para hoy es disfrutar, somos campeones del mundo. ¿Dormir? No, vamos a bailar toda la noche», dijo, aunque dejó un dardo a los críticos a su juego y al de Francia. «Se han escuchado muchas cosas de la gente pero ahora somos campeones y quién puede hablar».

Revolucionó la zona mixta después de que en el vestuario hubiese conseguido que el presidente francés, Emmanuel Macron, hiciese un 'dab', su mítica celebración, en el vestuario junto a Benjamin Mendy, el otro más alegre del grupo galo y que se llegó a subir a la mesa en la que Deschamps atendía a los medios. Fue el preludio de la fiesta que esperaba en París, que vive horas de locura pero también de tristeza porque la celebración terminó con dos fallecidos, dos niños muy graves por atropello y algunos saqueos.

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