Campeones en la tormenta

Cannavaro levanta la Copa del Mundo en 2006. /EFE
Cannavaro levanta la Copa del Mundo en 2006. / EFE

Brasil en 1970 e Italia en 1982 y 2006 ya ganaron el Mundial con un escándalo planeando sobre sus cabezas

MIGUEL OLMEDA

Destituir al seleccionador a poco más de 48 horas del comienzo del Mundial no ayuda, precisamente, a afrontar el campeonato con naturalidad. Ambiente enrarecido, futbolistas enfadados... Levantar la Copa del Mundo el próximo 15 de julio en el Luzhniki de Moscú parece una quimera para España a día de hoy. Sin embargo el combinado nacional, ya con Fernando Hierro al frente, tiene varios espejos en los que mirarse para soñar con el título: no es la primera vez que un país llega al Mundial en mitad de un chaparrón y termina saliendo por la puerta grande.

Porque la polémica con los seleccionadores no es un asunto del último siglo y ya hace casi 50 años rodaban cabezas en la antesala del campeonato. Le ocurrió a Joao Saldanha en 1970, a falta de dos meses y medio para que empezara el Mundial de México. El preparador brasileño, periodista de formación y comunista de convicción, había cogido a la 'Canarinha' en 1969 y había conseguido recuperar anímicamente a un plantel deprimido tras fracasar en Inglaterra en 1966 cuando todo el mundo daba por seguro un tercer entorchado consecutivo, y sin embargo no pudo culminar su obra en el país azteca.

A Saldanha lo sentenciaron sus ideales políticos y también los futbolísticos. El régimen militar brasileño andaba con la mosca detrás de la oreja con un técnico que había abrazado el marxismo-leninismo en su juventud, pero el carácter volcánico, muchas veces rayando el límite de la cordura, del seleccionador también puso de su parte. La gota que colmó el vaso fue su testaruda fijación con Pelé, a quien relegó a un segundo plano en favor de Tostao. Incluso llegó a acusar al '10' de miope, aireando que estaba tan ciego que no podría jugar.

El 14 de marzo Joao Havelange se llevó por delante a Saldanha, aunque (igual que ha ocurrido con Lopetegui en España) sus futbolistas se amotinaron para impedirlo. Solo Pelé dio la espalda al seleccionador y se abrazó a su sustituto, Mario Zagallo, que finalmente levantaría la Copa del Mundo en México dos meses y medio después... Con un equipo para la historia, la Brasil 'de los cinco dieces': Tostao, Rivelino, Gerson, Jairzinho y, por supuesto, 'O Rei'.

Italia, maestra en turbulencias

Aunque si hay una selección experta en caminar sobre el alambre, esa es Italia. Cuatro estrellas lleva bordado su escudo en la camiseta 'azzurra', cada una con más polémica que la anterior. Si en 1934 y 1938 ganó el trofeo entre amenazas de Benito Mussolini y tras nacionalizar a algunos de los mejores futbolistas de Sudamérica, los títulos a color en 1982 y 2006 se llevan la palma.

En el Mundial de España todavía coleaba el escándalo 'totonero', o de las quinielas negras. Habían pasado dos años de aquella trama en la que se vieron envueltos futbolistas, entrenadores y dirigentes de la Serie A y la Serie B que manipulaban los resultados de los partidos para luego cobrar una comisión de las quinielas, pero el 'calcio' no estaba recuperado. Grandes clubes como el Milan o la Lazio descendieron en los despachos y algunas de las estrellas italianas como Paolo Rossi fueron inhabilitadas.

Rossi era a finales de los 70 uno de los grandes goleadores de la Serie A y de la selección. 'Capocannoniere' con 24 dianas en el Lanerossi Vicenza en 1978, se fue hasta los quince tantos un curso después y hasta los trece en la temporada 1979-80, ya en el Perugia, cuando se destapó el 'totonero'. Fue sancionado por dos años que vencieron justo a tiempo para el Mundial de España, al que finalmente acudió envuelto en polémica y del que salió como un héroe nacional con el título y la Bota de Oro (seis goles) en la mochila.

'Calciopoli' y los capitanes, a Segunda

Un cuarto de siglo más tarde, Italia llegaba a Alemania sacudida por el 'Calciopoli'. Poco antes del comienzo del Mundial se habían descubierto unas conversaciones telefónicas entre directivos de la Juventus, el Milan, la Lazio y la Fiorentina y Paolo Bergamo, encargado de designar a los árbitros en la Serie A, en las que decidían a los trencillas para los partidos clave del campeonato.

Luciano Moggi, director general de la Juventus y cabecilla de la trama, terminaría condenado años después a prisión, pero entonces el futuro de los clubes implicados estaba en el aire y el grueso de la selección, capitanes como Cannavaro y Buffon incluidos, no sabía si descendería a Segunda (como finalmente ocurriría) cuando comenzó el Mundial. Así las cosas, Italia fue de menos a más durante todo el torneo, eliminó a la anfitriona en semifinales con una prórroga para la historia y le arruinó la fiesta de despedida a Zinedine Zidane en la final. El cabezazo a Materazzi, el penalti al larguero de Trezeguet y el lanzamiento definitivo de Grosso, de nuevo héroe inesperado como ante Alemania, cosieron la cuarta estrella al pecho de la 'azzurra'. El último ejemplo, Gianni Infantino dixit, de que España todavía puede proclamarse campeona del mundo en Rusia.

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