Jornada 28

Los olvidados de Solari son los puñales de Zidane

Sergio Ramos felicita a Bale por su gol. / Rodrigo Jiménez (Efe)

Isco y Bale sellan los tantos que permiten abrir con victoria el retorno de la leyenda marsellesa al banquillo del Real Madrid

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Los olvidados de Santiago Solari fueron los puñales de Zinedine Zidane, que en su celebrado retorno al banquillo del Real Madrid devolvió a la senda de la victoria a un Santiago Bernabéu que llevaba cuatro disgustos consecutivos en una racha que no se recordaba desde los tiempos de Carlos Queiroz. Isco primero y Bale después, sellaron las dianas que dieron al triunfo a los blancos, que enmendaron con una notable segunda parte su mortecino primer periodo, donde incluso Keylor Navas, otro de los proscritos del técnico anterior, tuvo que vestirse de héroe para desviar un cabezazo de Maxi Gómez que bien podría haber comprometido la fiesta por la vuelta de la leyenda que condujo al conjunto de Chamartín a una época de gloria sin par y que abrió su segunda etapa del mismo modo que finalizó la primera: ganando.

Recuperó, tras un primer tiempo anodino, la felicidad el templo de La Castellana el día en que Zidane cumplía 150 partidos como rector del Real Madrid, aniversario que coincidía además con los 900 encuentros oficiales de Florentino Pérez como presidente y que significó la victoria número 200 de Modric como madridista. Todos los astros parecieron alinearse para iniciar con buen paso la minicampaña de once choques con los que un equipo que venía de acariciar las estrellas pretende recomponer su moral para afrontar nuevos retos el curso venidero.

Uno de los grandes interrogantes del partido era la envergadura de la revolución de Zidane, que dejó decisiones de calado en el primer once tras su retorno y se llevó con ellas el premio que buscaba. Regresaron Marcelo e Isco, los dos grandes lapidados por Santiago Solari, así como Asensio, que disfruta como pocos de su reencuentro con el marsellés, y Bale, que perdió su condición de intocable en la anterior etapa del galo. Volvió también Keylor Navas, el portero de las tres Champions consecutivas, en detrimento de la gran apuesta del club el pasado verano, Thibaut Courtois. La foto inicial del reestreno del técnico ratificó que está determinado a aplicar su mando en plaza, así como su plena confianza en el bloque que le permitió tocar el cielo ya que en ella había ocho de los titulares en las finales de Cardiff y la capital ucraniana.

2 Real Madrid

Keylor Navas, Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Marcelo, Kroos, Modric (Fede Valverde, min. 76), Isco (Ceballos, min. 63), Asensio, Bale y Benzema (Mariano, min. 81).

0 Celta

Rubén, Kevin, Costas, Araujo, Juncà (Hoedt, min. 4), Okay (Beltrán, min. 75), Lobotka, Sisto, Brais Méndez, Boufal (Hjulsager, min. 67) y Maxi Gómez.

Goles:
1-0: min. 61, Isco. 2-0: min. 76, Bale
Árbitro:
Martínez Munuera (colegio valenciano). Mostró amarilla a Bale.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigesimoctava jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante 65.054 espectadores.

Sufrió pronto un contratiempo el Celta con la lesión de Juncà nada más comenzar el encuentro, lo que dejaba a los celestes sin sus dos carrileros titulares ya que Hugo Mallo estaba sancionado. Situó Zidane a Isco como acompañante de Benzema. Menos metros que recorrer para un jugador cuya baja forma física indignó a Solari. Al malagueño correspondió el primer remate peligroso del Madrid, un disparo a la media vuelta tras servicio de Marcelo que no encontró puerta. Andaba tibio el Celta en un choque de ritmo cansino. Le faltaba también intensidad al Real Madrid, cuya anemia contrastaba con las constantes correcciones de Zidane a sus jugadores.

Resurrección

Carecen los blancos de rigor táctico y tono físico, lo que les hace sufrir ante cualquier rival. Le pasó en Zorrilla con Solari y volvió a sucederle en el Bernabéu al dictado de Zidane. Tres sesiones pueden valer para colocar algún parche en lo anímico pero son insuficientes para cauterizar otro tipo de heridas más profundas en un equipo que además sigue corto de fuerzas de cara a gol. Había probado ya Kroos con un zurriagazo desde fuera del área cuando Benzema intentó emular la chilena de Bale en Kiev. Erró el remate el francés y la bola le quedó al galés, que la estrelló contra la madera. Lo intentó también Marcelo con un zurdazo que desvió el cancerbero del Celta y Sergio Ramos con un testarazo que cruzó en exceso. Más ocasiones que juego, ya que el partido era plomizo pese a los recursos de Marcelo, que dejó un gran taconazo al que no pudo sacar partido Benzema, o los buenos centros de Bale, siempre sin rematador.

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Hilvanó mejor el juego el Madrid a vuelta de vestuarios. Marcelo era un puñal por la izquierda, por donde también percutía Bale, más activo que otros días. De un córner forzado por el galés llegó la polémica con el gol anulado a Modric por fuera de juego posicional de Varane. Entendió Martínez Munuera, tras revisar la acción a indicación del VAR, que el francés interfería en la visión de Rubén. Apenas le duró unos minutos el desasosiego a la parroquia blanca, ya que entonces llegó el gol de Isco, que se desquitó y redimió de paso a su equipo.

Zarandeado por Solari, que reprochaba su falta de actitud y mala forma física, recompensó Isco la confianza que depositó en él Zidane empujando la bola a la red para rubricar una fantástica acción de Marco Asensio. Se empeño el balear en sacar adelante una conducción, abriendo a trompicones para que Benzema metiese el pase de la muerte al mediapunta de Benalmádena, que firmó su quinto gol de la temporada más dura desde que llegó a Chamartín. Luego llegaría la diana de Bale, tras otra gran acción de Marcelo, para confirmar la resurrección de quienes estaban muertos con Solari.