Nacho, el multiusos de todos los dorsales

Nacho festeja su gol ante el Alavés. /
Nacho festeja su gol ante el Alavés.

El canterano luce el '6' pero ha brillado siendo 2, 3, 4 y 5 en la defensa blanca

ÓSCAR BELLOTMadrid

En un equipo repleto de estrellas, los obreros raramente acaparan titulares. El Madrid de los 'galácticos' pivotó en torno a la idea de los 'Zidanes' y 'Pavones', pero el terreno de juego se encargó de demostrar pronto que para que el edificio no se derrumbase era necesaria la argamasa que proporcionaban los 'Solaris'. Una década después la ecuación sigue precisando de los mismos factores y son futbolistas como Kovacic o Casemiro quienes de cuando en cuando roban parte de los focos que casi siempre apuntan a la BBC. También canteranos como Lucas Vázquez, Carvajal o Nacho que llevan marcados a fuego los principios que integran la genética merengue. Valores a los que precisamente se refirió el último tras completar un partido redondo el domingo ante el Alavés en el que, además de la regularidad y eficacia defensiva de que siempre hace gala, agregó su primer gol en Liga, dejando a Carvajal y Coentrao como los únicos jugadores de campo que todavía no han marcado con la elástica blanca en la principal competición doméstica en lo que va de campaña.

«Estoy muy orgulloso de todos los valores que me han enseñado en este club», manifestó un Nacho que venía de cerrar la victoria del líder al recoger el balón que había escupido el larguero tras una falta botada por Bale y depositarlo en la malla que custodiaba Pacheco. Una frase, proclamada días después de la andanada de Piqué, que encierra la misma firmeza con que el '6' ataja a sus rivales sobre el césped.

El dorsal, en el caso de Nacho, dista mucho de definir su radio de acción. En el caso del canterano, éste alcanza al conjunto de la zaga, rindiendo con igual solvencia en cada una de sus demarcaciones. El choque frente al Alavés fue el enésimo ejemplo. Recostado en la banda izquierda cuando el árbitro dio el pitido inicial, la temprana lesión de Varane obligó a Zidane a reconfigurar la defensa, dando entrada a Carvajal en la derecha y desplazando a Danilo a la izquierda. El '6' tomaba el lugar del francés, formando pareja de centrales con Pepe.

Esa posición centrada es la que con más asiduidad ocupa desde hace tres campañas. El zaguero, que ingresó en el Real Madrid con once años y fue pasando por las diferentes categorías del club hasta asentarse en el primer equipo en la temporada 2012-2013, debutó con los 'mayores' un 23 de abril de 2011 en Mestalla, un encuentro que los blancos ganaron por 3-6 al Valencia con una actuación estelar de Kaká. Fue Mourinho quien le dio su primera oportunidad, aunque el técnico estuvo a punto de tener que postergar su 'regalo' a causa de unos calambres que el defensa sufrió durante el calentamiento. Nacho apretó los dientes y jugó. Unas molestias aquellas inusuales, por otra parte, en un hombre de hierro como él. Cuentan en La Fábrica que su expediente médico es impoluto. Desde que siendo aún infantil tuvo un problema en un tobillo, no se ha perdido un partido por lesión. A los 12 años le dijeron que tenía que abandonar el fútbol porque tenía diabetes. No quiso renunciar a su sueño y pidió una segunda opinión. El doctor que le atendió puso fin a tres días de zozobra. Podía seguir dándole patadas al balón. La enfermedad le obligó, eso sí, a extremar el cuidado de su alimentación. Y el susto contribuyó a moldear un carácter en el que no hay espacio para el miedo.

Mucho más que cumplir

Cuando ascendió al primer equipo se le veía como recambio en el lateral zurdo y, en menor medida, para el diestro. La marcha de Ricardo Carvalho y Raúl Albiol al término de la temporada 2012-2013 dejó al Real Madrid con sólo tres centrales puros: Sergio Ramos, Pepe y Varane. La solución fue recurrir al multiusos. Desde entonces Nacho ha ido adquiriendo cada vez más importancia dentro del Madrid. Suma 28 partidos en lo que va de campaña, seis más que el curso anterior. Ha marcado dos goles, el anotado frente al Alavés y el de media tijera ante la Cultural Leonesa en la Copa del Rey del que Zidane dijo que era «más bonito» que el suyo que significó la 'novena'.

Al igual que en su club, Nacho está cada vez más asentado en la selección española, con la que recibió su primera convocatoria en septiembre de 2013. Del Bosque, que ya había sido crucial para que no abandonase en su día la cantera del Real Madrid, recurrió a él como recambio de Íñigo Martínez, al que una lesión dejó fuera del encuentro ante Finlandia clasificatorio para el Mundial de 2014 y un amistoso posterior ante Chile. Fue objeto de críticas el salmantino por llamar a un futbolista que gozaba por aquel entonces de pocas oportunidades con los blancos. «Es polivalente, puede jugar de central y lateral», dijo para defender su llamada. «Acepto la crítica pero pensamos que es un chico joven, agresivo, con mucha anticipación y bastante seguro con la pelota. Por eso hemos tomado la decisión de apostar por él», agregó.

Hoy nadie discute esas virtudes que tan claras tenía Del Bosque hace casi cuatro años y que convencen también a Julen Lopetegui. El zaguero, por su parte, está empeñado, como contó en una entrevista en 'El Larguero', en quitarse de encima el «Nacho siempre cumple» con el que suelen describirse sus actuaciones para que las crónicas digan que lo hace muy bien. Ya empiezan a apuntar en esa dirección.