Octavos | Vuelta

Cristiano destroza el sueño del Atlético

Cristiano, a la derecha, celebra junto a sus compañeros el pase mientras Giménez se lamenta en el suelo/REUTERS
Cristiano, a la derecha, celebra junto a sus compañeros el pase mientras Giménez se lamenta en el suelo / REUTERS

El portugués fulmina a un irreconocible conjunto rojiblanco que se despide de su final en la Champions sin ni siquiera rematar a portería

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Sabía el Atlético que le tocaría sufrir en Turín pero su único plan fue defender y eso no fue suficiente. Compareció aterrorizado. Quizá por la presencia de un Cristiano Ronaldo que le había amargado en España y que llegó a la Juve precisamente para jugar las noches entre semana de Champions y marcar esos goles decisivos que permiten agarrar una 'orejona'. La Serie A ya la ganaban los de Allegri antes del luso, una bicoca de 100 millones que en el campo demuestra ser uno mejores del mundo por mucho que sus actitudes fuera del césped sean censurables e incluso delictivas. Su acierto estuvo a la altura de su ego y con tres remates, además de mejorar esas cifras que le convierten en leyenda, apeó al Atlético del sueño de conquistar la ansiada Champions League en el Metropolitano. Se despidió el cuadro madrileño de su eterno anhelo sin rematar entre los tres palos, tras completar un ejercicio de impotencia pocas veces visto en la era Simeone.

Y es que el Atlético se equivocó en su manera de afrontar el duelo. Y eso que no fue nada distinto a lo esperado. Desde el inicio la Juventus encajó a los rojiblancos en su área. Allegri acertó con Emre Can como falso tercer central, ya que le permitió tener salida de balón clara mientras los carrileros estaban metidos en el centro del campo y desde los costados podían montar un bombardeo con una tenacidad inquebrantable. Un espectacular Bernardeschi, el mejor del partido más allá de los goles de Cristiano, fue un quebradero de cabeza para Juanfran, el elegido para ocupar un flanco zurdo donde se añoró a los ausentes Filipe y Lucas. Lemar tampoco ayudó a que la zona no fuera vulnerable y perdió un balón clave en el 2-0.

Griezmann, desaparecido

Y es que aunque el Atlético está acostumbrado a sufrir, es posiblemente el grande de Europa que mejor se maneja viviendo en el alambre y nunca había cedido una eliminatoria tras un 2-0 en su estadio, fue una versión desconocida de sí mismo. No fue sólido atrás y ni inquietó delante. En el primer minuto Godín ya había despejado una pelota en el área chica, allí donde Cristiano le hizo falta a Oblak en un córner que pudo ser el 1-0 aunque Kuipers la anuló con acierto. El colegiado holandés vivió rodeado de juventinos que le protestaban cada acción. Mandzukic se quejaba ante Godín como si no le conociese de nada. Lo mismo pasaba en el otro área, donde sólo Morata aparecía en algún envío largo de sus compañeros, demasiado aculados. No consiguió el mismo efecto que Diego Costa en la ida.

3 JUVENTUS

Szczesny, Cancelo, Bonucci, Chiellini, Spinazzola (Dybala, min. 67), Emre Can, Pjanic, Matuidi, Bernardeschi, Cristiano y Mandzukic (Kean, min. 80)

0 ATLÉTICO

Oblak, Arias (Vitolo, min. 76), Giménez, Godín, Juanfran, Koke, Rodri, Saúl, Lemar (Correa, min. 58), Griezmann y Morata

Goles:
1-0: min. 27, Cristiano Ronaldo. 2-0: min. 49, Cristiano Ronaldo. 3-0: min. 86, Cristiano Ronaldo, de penalti.
Árbitro:
Bjorn Kuipers (Holanda). Amonestó a Bernardeschi, Juanfran, Vitolo y Giménez.
Incidencias:
Partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones 18-19, disputado en el Juventus Stadium. Lleno.41.507 espectadores, de ellos 1.600 del Atlético. Chiellini, capitán 'bianconero', cumplió 500 partidos con la Juventus. Se anuló un gol a los locales por falta a Oblak y la teconología de la línea de gol confirmó que el balón pasó la línea en el 2-0.

Hasta el minuto 20 los compañeros no pisaron el campo ajeno con la pelota controlada. Koke y Griezmann, que no demostró poder sentarse junto a Cristiano en un día especial, lo buscaron desde lejos para saber si Szczesny tenía manos. Realmente no las tuvo que usar. Estaba sumando pases para tomar aire el equipo madrileño cuando Bernardeschi mostró los quilates de su zurda con un centro templado y venenoso que Cristiano, apareciendo como un avión a la espalda de Juanfran, certificó a la red. El estadio estalló con el gol del luso y después el extremo italiano pegó un golpe franco por encima del larguero e intentó una chilena. Apabullaba la Juve ante un Atleti que remaba para llegar al descanso, momento al que se llegó tras malgastar Morata la mejor opción en un cabezazo forzado tras una bola lateral de Koke.

Errores decisivos

Parecía el intermedio una gran opción para modificar el rumbo del duelo, que transmitía una sensación de que el Atlético necesitaba marcar para evitar la eliminación. Si no eres capaz de alterar un contexto desfavorable, adáptate. Simeone no fue capaz de lograr ninguna de las dos cosas. Fue un descanso desaprovechado por el Cholo ya que el Atlético insistió en el plan, que estaba funcionando rematadamente mal. Y en otro servicio lateral golpeó de nuevo Cristiano. Esta vez se adelantó a Godín y Giménez para cabecear esta vez junto al palo. La tecnología de la línea de gol confirmó el 2-0.

La Juventus, con la prórroga como botín mínimo, siguió dominando a su rival. Se fue Mandzukic por Kean, que tuvo la sentencia en un balón largo de Chiellini que no despejó por alto Giménez. Se quedó tan solo ante Oblak que quizá pensó demasiado. Su zurdazo se fue junto al poste en plena taquicardia atlética.

Al Atlético se le acumulaban los problemas y ni siquiera mejoró con los cambios. Vitolo no la tocó y Correa cometió, en su esfuerzo por ayudar a un tocado Juanfran en defensa, un penalti sobre un Bernardeschi que gobernó la banda en la que apareció el alicantino cuando Cholo optó por Saúl como defensa izquierda. Cristiano Ronaldo, el que había avisado que haría un hat-trick, no falló desde los once metros mientras Griezmann, muy cerca, le miraba deseoso de sentarse en su mesa.

El Atlético, groggy, buscó con el corazón un gol mágico, que le transportara a los cuartos de final, paso previo a una final en el Metropolitano en la que su escudo sólo aparecerá como dueño del estadio en el que se repartirá esa 'orejona', que otro año más, pasa de largo dejando atrás un paseo de melancólicos. Veremos si ese 1 de junio está allí Cristiano, buscando levantar otra Champions luciendo la camiseta de un tercer equipo.

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