Octavos | Ida

Cristiano y el peso de la historia

Cristiano Ronaldo. /AFP
Cristiano Ronaldo. / AFP

El Madrid deja contra las cuerdas al PSG tras una remontada heroica y otro doblete del portugués

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

La batalla en el Parque de los Príncipes se prevé terrible, pero de momento el Real Madrid tiene dos goles de ventaja, un inmenso tesoro a este nivel. Lejos de quedarse a merced del proyecto multimillonario de los fondos cataríes, el doce veces campeón de Europa remontó en el primer asalto e impuso en el fortín europeo del Bernabéu el peso de su escudo, de su camiseta, de su historia y de su grandeza. El 3-1 es idéntico al resultado cosechado el curso pasado a estas alturas ante el Nápoles.

Hay partidos, finales, que no se miden sólo por el juego, por el estado de forma, ni por la sabiduría táctica de los entrenadores sino por el orgullo, el coraje y la experiencia de los jugadores. Y los madridistas están aliados con la Copa de Europa y aún disfrutan de Cristiano Ronaldo, autor de un doblete en la noche clave.

Ya suma el Balón de Oro 101 goles con el Madrid en Champions, 45 de ellos en eliminatorias. Acumula 10 en esta edición de la Copa de Europa y ocho encuentros seguidos anotando, a uno del récord del holandés Van Nistelrooy. Tremendo.

3 Real Madrid

Keylor Navas, Nacho, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro (Lucas Vázquez, min. 79) Modric, Kroos, Isco (Marco Asensio, min. 79) Benzema (Bale, min. 68) y Cristiano.

1 PSG

Areola, Dani Alves, Marquinhos, Kimpembe, Yuri Berchiche, Lo Celso (Draxler, min. 83), Verratti, Rabiot, Mbappé, Cavani (Meunier, min. 66) y Neymar.

Goles
0-1: min. 33, Rabiot. 1-1: min. 45, Cristiano, de penalti. 2-1: min. 83, Cristiano. 3-1: min. 86, Marcelo.
Árbitro
Gianluca Rocchi (Italia): Mostró amarilla a Neymar, Lo Celso, Isco, Rabiot, Nacho y Meunier.
Incidencias
Partido de ida de octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el Santiago Bernabéu. 78.000 espectadores, de 4.000 seguidores franceses, de ellos unos 600 radicales. Espectacular tifo con Rafa Nadal como protagonista.

Resultó clave la entrada en los últimos minutos de Asensio y de Lucas, ya que revitalizaron a un equipo que entonces era dominado por los galos. Sobre todo el balear, que percutió como quiso y fue clave en los goles de Cristiano, con la rodilla, y Marcelo, que aparece por el área rival cuando menos se espera. Al Madrid jamás hay que darle por derrotado antes de tiempo. Es como despertar a la fiera.

Más información

En el día fijado para su juicio, Zidane demostró prsonalidad y, de paso, lanzó un órdago a su presidente. Se atrevió a dejar en el banquillo de inicio nada más y nada menos que Gareth Bale, al que tiempo atrás consideraba intocable, y apostó por la magia de Isco. Toque frente a velocidad y un centrocampista más para tratarle de ganar el partido en esa zona al PSG, un señor equipo pero con ciertas debilidades en su columna vertebral.

Pero hay más con esta decisión. Dejó de suplente al fichaje más caro en la historia del Real Madrid y elegido para ser algún día el sucesor de Cristiano Ronaldo. Y apostó por Isco días después de publicarse que quería venderlo en verano y de salir a desmentirlo.

Imbuidos de ese espíritu de la Champions que les transforma en la misma medida que sube la adrenalina de su afición y los decibelios en el Bernabéu, los blancos salieron decididos a marcar territorio, a asustar al PSG y a intimidar también al árbitro. A la presión alta, soberbia por decidida y hasta coordinada en ese comienzo, sólo le faltó algún gol para inclinar la eliminatoria hacia el lado del campeón.

Mostraron grandeza los parisinos al tratar de sacarla siempre jugada y no rifarla casi nunca, pero también se enredaron. Yuri Berchiche, exlateral derecho de la Real Sociedad, evidenció que quizá no está al nivel exigible en un partido de tanta enjundia, sobre todo en el aspecto mental. Jugó de titular porque Kurzawa estaba tocado y se quedó fuera de la convocatoria.

Lo Celso tampoco dio la talla. El joven argentino está rindiendo a un gran nivel este curso, pero la Ligue 1 no es la Premier. Tiene mucho más juego que Lass Diarra, fichaje reciente para reemplazar al lesionadeo Thiago Motta, pero no es a un medio de contención, de equilibrio. No le asusta el balón pero un taconazo absurdo preludió una falta cerca del área que no aprovechó Cristiano y luego hizo un penalti tonto sobre Kroos cuando el PSG estaba mejor. Dos errores impropios de este nivel.

Sin perder apenas balones, con dinamismo y una actitud extraordinaria, no como la de la Liga, el Madrid generaba más ocasiones pero sufría cada vez que Neymar entraba en juego. Trataron de frenarle con cuatro faltas seguidas al principio, pero el ex del Barça jamás se arrugó e incluso vio la amarilla por entrarle por detrás a Nacho. Trabajó ‘Ney’ mucho más que en los azulgrana y ejerció de líder natural, como Messi en el Barça. Brutal, aunque es más egoísta y no define igual que el argentino. Menos mal para los blancos que se resbaló un par de veces y se diluyó en la segunda mitad.

Apenas había noticias de Mbappé por la banda derecha, pero cuando intervino fabricó el 0-1. Se marchó de Marcelo, nadie llegó a las ayudas y su pase lo dejó pasar un inteligente Cavani con la fortuna de que se le quedó a Rabiot en situación inmejorable, tras rechazar Nacho. Pésimas noticias para un Madrid que se había vaciado, no ganaba porque Areola desvió con el rostro un disparo a bocajarro de Cristiano y encima perdía.

Saber sufrir para ganar

Le tocaba sufrir al campeón, aguantar de pie a base de oficio y de tener el balón, y esperar a sus ocasiones porque seguro que llegarían Prohibido partirse y dar facilidades como la que estuvo a punto de preludiar el 0-2. Menos mal que Casemiro se lanzó al suelo para salvar el disparo de Cavani.

El Madrid empató poco después. Avisó Benzema, de nuevo flojo hasta ser reemplazado por Bale mediada la segunda mitad, pero de nuevo Areola estuvo inmenso. Todo lo contrario que Lo Celso en ese penalti que permitió empatar a Cristiano justo antes del descanso. Pudo resbalar ligeramente y tocar dos veces el balón en el lanzamiento el luso.

Por el desgaste de unos y de otros, más de los madridistas, el duelo se abrió más tras la reanudación. Se hizo mucho más largo y, aunque Keylor salvó un tiro cruzado de Mbappé que los parisinos ya casi festejaban como el sergundo, a Emery no le gustaba el descontrol.

Fuera Cavani y dentro un lateral como Meunier para fortalecer con Alves el centro del campo. Enfrente, Bale por Benzema, de nuevo bastante silbado. Con ventaja en la zona de creación, el PSG tuvo mucho más el balón pero no definió. Parecía que Zizou reaccionó tarde, ya que no recurrió a Lucas Vázquez y Asensio hasta el 79’, pero le salió como una jugada maestra.

Fotos

Vídeos