Aguayo se doctora en Wisconsin

Emilio Aguayo, entrando en meta en el Ironman de Wisconsin. / lp
Emilio Aguayo, entrando en meta en el Ironman de Wisconsin. / lp

El triatleta del Avant Moncada gana su primer Ironman y entra en el Mundial de Kona | El futuro nacimiento de su bebé le obligó a acudir a la prueba americana con muy pocas semanas de preparación específica

J. CARLOS VALLDECABRESVALENCIA.

Dicen que los bebés nacen con un pan bajo el brazo. En este caso se dan tres curiosas circunstancias: aún no ha nacido y en lugar de un pan, lo que ha traído por anticipado es un Ironman y además un billete para el Campeonato del Mundo de 2020 en Kona (octubre). Al triatleta valenciano Emilio Aguayo la vida le ha cambiado este fin de semana por completo. Hace apenas tres semanas conocía el embarazo de Natalia, su pareja, y eso le obligó a replantearse el calendario de la próxima temporada. En tan poco tiempo y con escaso margen de preparación específica, decidió apuntarse a la prueba que se ha celebrado en Wisconsin (Estados Unidos) y allí, a más de siete mil kilómetros de distancia de Moncada (pertenece club local Avant), se ha doctorado en la distancia reina del triatlón (3,9 kms de nado, 180 de bicicleta y los 42 de un maratón). Cruzó en primera posición la meta después de ocho horas y media de titánico esfuerzo.

Lo más sorprendente de todo no sólo es el hecho de que apenas haya disfrutado de tiempo para entrenarse adecuadamente, sino que el triunfo lo ha conseguido habiendo sido la segunda vez que ha participado en una prueba de estas características. La primera ocasión fue en Lanzarote y quedó con una extraordinaria tercera posición, lo que da pie a pensar que Aguayo acaba de entrar en la más alta de las dimensiones del mundo profesional.

«Estoy muy feliz por todo. Es verdad que este año no quería hacer larga distancia ya que mis objetivos eran el Medio de Lanzarote porque allí está el Club La Santa, mi patrocinador, y el Campeonato de España de Ibiza. Pero todo cambió cuando supimos la fecha en la que nacería el bebé y decidimos probar suerte en Wisconsin», relata Aguayo, discípulo de Menéndez de Luarca, que es subcampeón de España y que el año pasado se clasificó junto a Noya para el Mundial 70.3.

Como es tradicional, Aguayo, como campeón, esperó en la meta al último: lo hizo en 17 horas

Siempre que se afronta una prueba con distancias Ironman se tiene que estar preparado física y mentalmente para superar adversidades y todo tipo de imprevistos. Aguayo, por ejemplo, sufrió dos pinchazos en el segmento de bici que le hicieron perder un tiempo precioso con respecto a la cabeza. Había salido del agua segundo y consiguió resistir en los primeros kilómetros de bici (llegaba en buenísima forma) con el grupo de elegidos, pero llegaron los dos contratiempos. Nueve minutos de ventaja le llevaba en la carrera Thomschke. Y fue ahí donde Aguayo hizo un maratón descomunal. Como es tradicional, hizo los honores al último: 17 horas tardó.