En busca del Caravaggio que robó la mafia

Una réplica de la 'Natividad' robada hace casi medio siglo sustituye al original desde hace tres años /R.C.
Una réplica de la 'Natividad' robada hace casi medio siglo sustituye al original desde hace tres años / R.C.

A punto de cumplirse medio siglo del robo del famoso lienzo 'La Natividad', Italia intenta recuperar lo que quede de esta obra maestra del genio del claroscuro

DARÍO MENOR

Eran unos ladronzuelos de barrio quienes primero se fijaron en el enorme cuadro colocado sobre el altar del oratorio de San Lorenzo, una parroquia del centro de Palermo. Aprovecharon la noche entre el 17 y el 18 de octubre de 1969 para entrar en la iglesia, que no contaba con ninguna protección especial. Por cómo actuaron, los cacos debían de tener muy poca idea del valor real del tesoro que guardaba en su interior el templo. Ni siquiera se molestaron en quitarle el marco.

Agarraron una escalera y, con ayuda de una cuchilla, cortaron la enorme tela, de 2,68 metros de alto por 1,97 metros de ancho. Cuando terminaron con la operación, la obra probablemente se les cayó, pues les resultaría muy difícil de agarrar ya que pesaba alrededor de 100 kilos. Con el golpe contra el suelo el cuadró sufrió su segundo ultraje y parte de la pintura se desprendió. El tercero vino cuando los ladrones enrollaron la tela sin ponerle ninguna protección. Se llevaron hecho un cilindro 'La Natividad', una obra maestra de Michelangelo Merisi (más conocido por Caravaggio, el nombre de su pueblo en el norte de Italia). Desde entonces nadie ha vuelto a verla en público. Lleva 49 años en lo más alto de la lista de las joyas de la historia del arte robadas.

'La Natividad'

Reproducción española
100.000 euros costó la reproducción en altísima definición instalada en diciembre de 2015 en el lugar donde antes estaba la obra original. Fue una donación de la cadena de televisión Sky al presidente de la República, Sergio Mattarella, y se realizó en España.
100
kilos pesaba aproximadamente la obra original, que medía 2,68 metros de alto por 1,97 de alto.

Gaetano Badalamenti, por entonces 'capo dei capi' de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, se enteró del robo por los periódicos. Entendió al vuelo su valor y no dejó pasar la oportunidad. Se puso en contacto con Stefano Bontade, responsable de la organización criminal en la zona del oratorio de San Lorenzo, y a principios de 1970 ya tenía en su poder 'La Natividad'. «La cambió por un cargamento de droga o de tabaco de contrabando', cuenta Rosy Bindi, expresidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia, que ha reabierto la investigación para tratar de encontrar este cuadro terminado por el maestro del claroscuro en 1609. «Badalamenti no tardó en ponerse a buscar a un posible comprador. Entró en contacto con un anticuario suizo, que viajó a Sicilia y pidió que le dejaran solo para contemplar la obra. Cuando el marchante la vio, se echó a llorar». Bindi ha reconstruido parte de la atribulada historia de 'La Natividad' gracias al testimonio de dos antiguos mafiosos que pasaron a colaborar con la Justicia: Gaetano Grado y Francesco Marino Mannoia.

La mafia no perdona

Grado era un estrecho colaborador de Badalamenti e incluso identificó gracias a una fotografía al anticuario suizo, ya fallecido. Mannoia, por su parte, se desdijo recientemente del testimonio que ofreció a Giovanni Falcone. Al célebre magistrado antimafia asesinado por la Cosa Nostra en 1992 le contó que el cuadro había sido destruido debido al mal estado en que quedó por la forma chapucera en que se cometió el robo. Mannoia pagó cara su colaboración con la Justicia. Dos meses después de empezar a confesarle a Falcone lo que sabía en octubre de 1989, la mafia asesinó a su madre, a su hermana y a su tía. Al ser interrogado casi 30 años después en la investigación abierta por la Comisión Parlamentaria Antimafia, Mannoia cambió su versión sobre el destino del cuadro y confirmó la confesión de Grado: 'La Natividad' sigue existiendo, aunque en pedazos. «Badalamenti me contó que se hizo siete u ocho trozos para ser vendidos en el mercado clandestino internacional», desveló el antiguo colaborador del 'capo dei capi'. Las ventas se realizaron en Suiza y tuvieron como destino compradores tanto europeos como de otros continentes.

Giovanni Brusca quiso negociar con información del cuadro. En blanco y negro se aprecia, en primer lugar, al autor confeso del robo Francesco Marino Mannoia y al juez Falcone, junto al cadáver de la tía de Mannoia

«Para encontrar 'La Natividad' debemos seguir la pista de las no pocas partes en que fue dividida. Gracias a nuestra investigación la fiscalía de Palermo ha reabierto el caso y ahora confiamos en la colaboración internacional para que la obra pueda volver a Italia. Hay que partir desde Suiza, el primer punto de llegada», cuenta la expresidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia. El delito del robo ya ha prescrito, pero la Justicia italiana no pierde la esperanza de que lo que quede del cuadro pueda regresar un día al oratorio de San Lorenzo de Palermo, donde estuvo expuesto durante tres siglos sin incidentes. «La información que tenemos de la época del robo nos cuenta que estaba en un estupendo estado de conservación», asegura Claudio Spinardi, historiador del arte y experto en la obra de Caravaggio.

Otras joyas pictóricas en paradero desconocido

Unos guantes, un bisturí y algo de cinta adhesiva fue lo que dejó el autor del robo de este lienzo, valorado en 4,5 millones de euros, en el lugar que ocupaba en el Ashmolean Museum de Oxford. El ladrón aprovechó la confusión festiva de la madrugada del Año Nuevo de 2000 para culminar su plan. La obra, inconclusa, la pintó en 1875 el maestro francés del postimpresionismo.

Se trata de uno de los trece lienzos extraídos la noche del 18 de marzo de 1990 del Museo Isabella Stewart Gardner, en Boston, por dos individuos disfrazados de policías. Es el mayor robo de arte registrado en Estados Unidos y un misterio aún sin resolver, ya que no se ha recuperado ninguno de los cuadros, valorados en unos 450 millones de euros. Manet pintó hacia 1878 este óleo, en el que aparece un hombre no identificado en el Café Tortoni de París.

Aunque acabaron odiándose profundamente, los pintores británicos Francis Bacon y Lucian Freud fueron grandes amigos durante décadas. De esa larga etapa data el retrato que el segundo realizó al primero en 1952, uno más de los que se dedicaron el uno al otro. 'Francis Bacon', este es su título, se exhibía en la Nueva Galería Nacional de Berlín cuando una mañana de 1988, a plena luz del día, ante cientos de visitantes, la pintura fue robada. «No es tan raro que un estudiante haya cogido el cuadro, ¿verdad?», especuló Freud, que diseñó su propio cartel con una imagen de la obra y la leyenda 'Se busca'.

Es otra de las trece joyas robadas hace 28 años en el Isabella Stewart Gardner de Boston. Única composición de temática marina en la extensa creación de Rembrandt, se trata de un óleo de juventud pintado en 1633 por el genial maestro holandés del arte flamenco. En su día se ofreció por él una recompensa de 3,6 millones de euros. El trabajo representa uno de los primeros milagros de Jesucristo, al calmar las aguas en una tormenta. Rembrandt se autorretrata en el bote: es quien se sujeta a un cabo y mira al espectador.

Esta pieza realizada por el malagueño Pablo Picasso en 1911 es una de las cinco que fueron sustraídas del Museo de Arte Moderno de París el 20 de mayo de 2010. El autor del robo se llevó además cuadros de Matisse, Modigliani, Georges Braque y Fernand Lèger, valoradas en un total superior a los cien millones de euros. Supuestamente, el ladrón tiró el Picasso a un depósito, por lo que no se sabe si la pieza fue destruida. En febrero del año pasado fue condenado a ocho años de cárcel Vjeran Tomic, el 'hombre araña', por ese robo múltiple, pero las pinturas siguen desaparecidas.

Es la tercera de las 'víctimas' de marzo de 1990 en el Museo Isabella Stewart Gardner que se citan en esta página y está considerada como la pintura robada más costosa, ya que se ha valorado en 140 millones de euros. Data de 1664 y es obra del holandés Johannes Vermeer, autor también de 'La joven de la perla'. En sus 72,5 por 64,7 centímetros, 'El concierto' representa a una chica sentada tocando un clavecín, un hombre tocando el laúd y una mujer cantando. El marco que ocupaba este cuadro en el museo de Boston, al igual que el de los otros doce sustraídos, están vacíos para remarcar su ausencia.

«Lo sucedido con 'La Natividad' es el símbolo de la ofensa y la crueldad con que la mafia trata el patrimonio artístico», se queja Spinardi. «Quienes lo robaron eran unos maleantes ignorantes que no tenían ni idea lo que tenían delante. Trataron la obra como unos bestias. El anticuario se echó a llorar al verla por el dolor que debió de provocarle el maltrato que había sufrido. Es probable que en varias partes se hubiera caído el color, lo que animó a los mafiosos a cortar los trozos que estaban bien y venderlos por separado». El experto ve difícil que esta creación de Caravaggio pueda regresar un día a Palermo. «La obra está desmembrada y pierde parte de su sentido profundo. Es un cuadro magistral, un estupendo ejemplo del claroscuro lleno de detalles muy llamativos, como la elección de mostrarnos a san José de espaldas mientras mira a san Lorenzo y a san Francisco».

Versiones contradictorias

Bindi coincide con el historiador del arte en que el recorrido de 'La Natividad' es paradigmático de la acción de la mafia. «Sirve para entender cómo controla el territorio y necesita de la intermediación de profesionales y de la complicidad de otros. Tal vez lloran, como el anticuario, pero se prestan a colaborar». Para la expresidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia ha valido la pena seguirle la pista al cuadro para demostrar que no fue destruido y confía ahora en que la atención internacional abra un nuevo capítulo en su historia. La investigación ha permitido además desechar otras teorías planteadas durante las últimas décadas por algunos mafiosos arrepentidos.

Hubo quien dijo que el cuadro se exponía en las reuniones de los capos en señal de poder, otro que comentó que se lo habían comido los ratones y los cerdos al dejarlo olvidado en un establo, y alguno incluso aseguró que había sido enterrado en una urna metálica que nunca se pudo localizar.

Mientras espera el regreso de 'La Natividad' original, o al menos lo que quede de ella, el oratorio de San Lorenzo de Palermo luce sobre su altar una reproducción en altísima resolución del cuadro. Realizada en el estudio madrileño Factum Arte, costó más de 100.000 euros y fue colgada en diciembre de 2015 para sustituir a una vieja fotografía ampliada. Fue la primera representación que se colocó después de dejar durante décadas el marco vacío del cuadro. Era el mejor testimonio del ultraje cometido por la mafia.

Excomunión El Vaticano arrima el hombro para recuperar el cuadro

La Santa Sede se ha propuesto echar una mano para intentar que en el oratorio de San Lorenzo de Palermo pueda un día volver a contemplarse el original de 'La Natividad' de Caravaggio. O al menos lo que quede de la obra.

El pasado lunes, el arzobispo Silvano Tomasi, del dicasterio (ministerio vaticano) para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó el robo del cuadro y la excomunión que el Papa Francisco dedicó a los mafiosos si no cambiaban de vida. Rosy Bindi, expresidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia, aplaudió la implicación vaticana en la recuperación de 'La Natividad'. «Las mafias no tienen fronteras, pero ninguna institución en el mundo es global como la Iglesia. El impulso del Vaticano puede ayudar a la colaboración de otros Estados», dijo Bindi.

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