El Palau de la Música de Valencia, sumido en la incertidumbre tras los derrumbes

El Palau de la Música permanece cerrado. /JUANJO MONZÓ
El Palau de la Música permanece cerrado. / JUANJO MONZÓ

El auditorio desconoce la fecha para reparar los desperfectos y si el cierre afectará a la temporada de otoño

Noelia Camacho
NOELIA CAMACHOValencia

En el Palau de la Música reina una calma tensa. La incertidumbre se ha apoderado de los trabajadores y de los músicos. Nadie puedeentrar en el coliseo, cerrado y sin programación hasta nueva orden. Ha habido reuniones, sí. Pero no soluciones. La caída el pasado sábado del techo de la sala Joaquín Rodrigo no sólo ha evidenciado el mal estado del edificio sino el hecho de que los responsables del auditorio no han actuado con diligencia ni rapidez. No hay que olvidar en el último año y medio se han acumulado los desperfectos en el centro musical, desde desprendimiento del trencadís de la fachada hasta los derrumbes de la sala Iturbi –fue en noviembre pasado– y de la Joaquín Rodrigo hace apenas unos días.

Una falta de celeridad que llega hasta tal punto que ayer aún no se había decidido qué empresa externa era la encargada de realizar un informe general sobre el estado del edificio. Los daños en la sala Rodrigo eran la puntilla a la situación. Los bomberos lo dejaron muy claro. La caída del techo se debía «algún tipo de acumulación de humedades por condensación, al darse la coincidencia de la existencia de la conducción de climatización justamente encima de la zona afectada». Aún así, y conociendo las conclusiones de los bomberos, en el auditorio están a la espera de que unos técnicos externos determinen el estado integral del inmueble –pese a que el Ayuntamiento, de quien depende el Palau, cuenta entre sus trabajadores con numerosos expertos que podrían desarrollar estos trabajos–. La falta de información y de acción está condicionando la vida de un coliseo que ayer mismo, además, anunció que otro espacio, en este caso La Rambleta, también salía al rescate de la programación del festival de jazz y acogerá el próximo lunes el concierto de Paquito d'Rivera que el pasado martes se canceló. Pero, hasta el momento, todo son interrogantes. El más importante: ¿cuándo se llevarán a cabo las obras para reparar todos los desperfectos que atesoran al edificio? Un hecho que es más reseñable si cabe porque pone en jaque la programación de la próxima temporada. ¿El cierre afectará a la oferta? En ese aspecto también hay incertidumbre. No se maneja ningún plazo de reparación por lo que se desconoce cuánto tiempo pasará el auditorio sin ser accesible. Asimismo, el desconocimiento está haciendo, según sostienen fuentes consultadas por este periódico, que tampoco se conozca si los conciertos pertenecientes a la temporada de abono, que empieza en octubre, se puedan ver afectados. Desde el Palau no han querido confirmar este hecho aunque insisten en que en septiembre puede que estén operativos todos los espacios, ya que en agosto no hay programación habitual por lo que existe margen temporal para acometer los trabajos pertinentes.

Tampoco se sabe el montante económico que habrá que invertir en las tareas de reforma. Sobre todo, teniendo en cuenta que para el mantenimiento del edificio el Palau, insuficiente según el comité de empresa del centro, los gestorEs destinan este ejercicio apenas 53.000 euros. Los responsables del auditorio, que siguen sin ofrecer explicaciones públicas para valorar lo sucedido, insisten en que el centro musical ha pasado todas las inspecciones técnicas «que marca la ley», sostuvieron ayer a LAS PROVINCIAS. No obstante, la incertidumbre se hace cada vez más grande si se suma otro de los aspectos en los que tampoco hay respuesta: la celebración del 133 Certamen de Bandas 'Ciutat de València'. Debía desarrollarse en la sala Iturbi, dañada desde el pasado noviembre, del 18 al 21 de este mes. Pero los últimos acontecimientos y el cierre sin fecha del coliseo lo han dejado en el aire. Se barajan escenarios como la plaza de Toros y Les Arts, pero tampoco hay nada cerrado.

Por otra parte, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, quien destacó el pasado lunes el hecho de que la caída del techo de la Joaquín Rodrigo «no había causado ningún daño personal» acudió ayer a la representación de 'Lucia de Lamermoor' en Les Arts. El primer edil es un habitual tanto del coliseo de ópera como del Palau, un auditorio en el que, sin embargo, no sonará música, al menos, hasta que se solucionen sus problemas.

La bóveda se perfila como el origen de los daños

En el año 2009 se colocó el trencadís de la fachada del Palau de la Música. Su instalación se hacía en la cubierta, que se llenaba de material cerámico plateado. Pero ocho años después, en abril de 2018, se desprendió. Desde el Palau alegaron que «los fuertes vientos» que tuvieron lugar esos días habían desencadenado los daños en la fachada. Se tuvo, incluso, que colocar una enorme red que cubre la parte superior para evitar desprendimientos. Sigue ahí desde entonces. Pero aquello fue el principio de lo que, según señalan fuentes de toda solvencia a este diario, ha sucedido en los últimos meses.

De la bóveda derivó, defienden estas mismas fuentes, las filtraciones en la cubierta de la sala Iturbi, que desprendieron el techo de la estancia en noviembre del año pasado. Sin embargo, aún hay más: la inspección ocular de los bomberos que entraron el martes a revisar la sala Joaquín Rodrigo, la última estancia en sufrir problemas, dijeron que lo sucedió provenía de «algún tipo de acumulación de humedades por condensación, al darse la coincidencia de la existencia de la conducción de climatización justamente encima de la zona afectada».

Todos estos daños afectan al edificio, que ha tenido que cerrarse como medida de seguridad. El tiempo corre y los daños no se arreglan. Lo cierto es que en el auditorio municipal sigue pendiente la actuación definitiva en la sala Iturbi. La fachada principal, también se mantiene sin solución. Y, como afirmaron en un comunicado los responsables del Palau, la licitación de estas actuaciones sigue sin resolverse.

Pero aún hay más. En el Palau también se espera otro informe, este sí realizado por los técnicos municipales, en el que se aclare la conveniencia de volver a instalar o no el trencadís en la fachada. La que era presidenta del Palau, Glòria Tello, quien ha vuelto a ser elegida concejala pero se desconoce, como en todas las áreas del Ayuntamiento, si seguirá tutelando el coliseo, ya abogó hace unos meses por la opción de que el material cerámico no vuelva a la fachada. Insistió en que aguardarán a que se pronuncien los expertos pero, en su opinión, este es un elemento «añadido» y «no previsto de origen» en el diseño realizado por José María García de Paredes hace tres décadas. «La solución será rápida, tanto quitar como reparar», dijo. Pero no lo está siendo. Al menos, hasta la fecha, en la que todo sigue igual y los daños en el inmueble van creciendo.

La última intervención integral fue hace 17 años

El Palau de la Música se cerró hace casi 20 años para beneficio del edificio. Los trabajos de ampliación a cargo de Eduardo de Miguel obligaron a trasladar la programación musical al Palacio de Congresos y los ensayos de la Orquesta de Valencia se mudaron al Auditorio de Torrent. Con motivo de estos trabajos, que permitió al Palau ganar 6.000 metros, se realizó una intervención integral en el edificio de la que ya hace 17 años.

La propuesta arquitectónica consistió en crear un acceso en la entonces fachada trasera (la que no recae en el río), que se conectó por los pasillos al gran vestíbulo recayente en el antiguo cauce por el que se sigue entrando. Las butacas de la sala Iturbi, el espacio principal, se renovaron y se dejó un aforo de 1.780 personas.

Con la propuesta de De Miguel no se alteró la fisonomía del edificio central, dado que se ha realizado aprovechando uno de los laterales del margen del río, en el subsuelo, donde se han instalado las nuevas salas de ensayo, la biblioteca y la zona de oficinas. Estos espacio se articulan a través de patios por donde entra luz cenital.

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