Mikel Erentxun: «Antes vendía más discos, pero ahora me siento mejor conmigo mismo»

Mikel Erentxun, ayer en Valencia. /JESÚS SIGNES
Mikel Erentxun, ayer en Valencia. / JESÚS SIGNES

El vocalista de Duncan Dhu presenta en Valencia su último álbum en solitario con el que reconoce haberse «reinventado»

Sara Roqueta
SARA ROQUETA

«Se llama cronofobia», explica Mikel Erentxun. «Cronofobia», repite, entendida como el miedo al paso del tiempo, además de uno de los temas que atraviesa la vida y obra del que fue, durante casi 20 años, vocalista de Duncan Dhu. Una obsesión que, junto a las ocasiones perdidas o las segundas oportunidades, marca 'El último vuelo del hombre bala', decimoquinto álbum en solitario del cantante vasco. Pero, mientras el tiempo discurre inexorable, la música de Erentxun no envejece. El artista, que estuvo ayer firmando discos en Valencia, reconoce estar en su «mejor momento». Sin medias tintas. Lo hace con la seguridad que dan los años y de la mano de un álbum «vital, positivo y energético» con el que cierra la trilogía que ya inició en 2015 con 'Corazones' y que continuó en 2017 con 'El hombre sin sombra' bajo las órdenes de Paco Loco.

–¿Qué trae de nuevo 'El último vuelo del hombre bala'?

–Como los otros tres discos es bastante autobiográfico.Es un álbum vital, positivo y energético pero, sobre todo, marcado por la cronofobia. El paso del tiempo es un tema que siempre me ha agobiado mucho. Aún así, trato de llevarlo con humor. Prefiero eso antes que deprimirme en la cama. Es un tema que utilizo de manera recurrente para hablar en mis canciones tanto del amor, como del desamor o incluso la crítica social.

–Sin embargo, parece que su música no envejece. ¿Se podría decir que, con este disco, se has reinventado todavía más?

–Sí. En los tres lo he hecho, pero en este álbum he salido de mi zona de confort. He dejado de lado esos sonidos más suaves y acústicos para introducir guitarras eléctricas. Quien no me conoce escuchará este disco y dirá que tampoco he descubierto la pólvora, pero para mi sí es una novedad porque estoy haciendo cosas que antes no hacía.

–En medio de una industria marcada por las nuevas tecnologías, en este trabajo decide apostar por el sonido analógico. ¿La grabación en cinta es todo un riesgo o una actitud?

–Es una actitud y es un riesgo. Ahora mismo la gente joven ya tiene el oído hecho a un sonido digital que es lo que escucha en la radio. Un disco de estas características es probable que suene antiguo, pero era lo que yo buscaba.

–El hecho de poseer un gran legado musical a sus espaldas, ¿le da la libertad de, a estas alturas, componer lo que quiera y cómo quiera?

–Evidentemente. Llevo 34 años haciendo música y unos 10 años fuera del circuito más comercial. Tengo nuevos seguidores, el respeto de mis compañeros de profesión y de la prensa. Es cierto que antes vendía más discos, pero ahora me encuentro mejor conmigo mismo. Me gusta lo que hago y eso se refleja en que estoy recibiendo mejores críticas .

–Otros cantantes de su generación también están atravesando grandes momentos creativos. ¿Dónde está el ingrediente secreto para mantenerse en la industria musical a ese nivel?

–Lo que influye, sin duda, es la perseverancia, el seguir reinventándonos y no vivir del pasado. Sobre todo, no anclarnos en los éxitos antiguos de la banda madre que, generalmente, nos dio el éxito. Sinceramente, creo que este disco no tiene nada que envidiar a mis primeras grabaciones con Duncan Dhu. 

–En 'La vereda', una de las canciones de este álbum, canta «son tiempos de revolución, guerra de lazos en el callejón», ¿de dónde nace esta reivindicación política?

–Cuando escribí estas canciones la cosa estaba muy tensa en España. Desgraciadamente, un año y medio después, la situación no ha cambiado. Continúa la misma corrupción, la misma guerra de lazos. La palabra es hastío. Da igual quien este, todos los políticos dicen lo mismo. Empiezo a no creerme la profesión del político.

–Si es cierto que, «al hombre bala le queda un último vuelo», ¿hacia donde cree que le llevará ese próximo viaje?

–La verdad es que cierro esta trilogía con ganas de empezar otra. Me apetece dejar de hablar de mi mundo interior para empezar a escribir historias ajenas. A lo mejor ahora hacemos un disco con cuerda. Quién sabe. Pero lo que realmente quiero es reinventarme y continuar explorando hacia cualquier lugar.