«Yo no quería morirme, pero tampoco descansaba en paz»

Manolo Tena. /
Manolo Tena.

cantante

LUIS GÓMEZ

Recuperado, "que no curado" de sus adicciones, Manolo Tena concedió esta entrevista telefónica la tarde del 6 de octubre de 2015, mientras descansaba en un hotel de León tras una mañana de duro trabajo preparando la gira del que acabaría siendo su último trabajo, 'Casualidades'.

¿Qué tal está, Manolo?

Ahora mismo, un poco cansado de ensayar toda la mañana, pero nada que no se pueda quitar con una cena liviana, un poquito de 'tele' y a dormir. No sé si hoy echan fútbol.

Es de los pocos días que no.

Entonces, a dormir directamente.

¿Es muy futbolero?

No, pero tampoco me gusta ser muy diferente del resto de la gente ni aislarme en mi mundo. Si no, llega un momento en que estoy solo en mi habitación con mis libros, poemas, canciones... ¡sin ver a nadie! Y hay que hacer algo de vida social.

Pese a no ser un experto en relaciones sociales.

Soy bastante misántropo. Pero, poco a poco, estoy entendiendo que hay que devolver a la gente algo de lo que te dan. Yo no había entendido el mensaje y es muy sencillo. Yo no tengo carné de conducir. Así que el taxista o chófer de autobús me lleva a donde voy. A cambio, yo le hago canciones.

Una buena manera de pago.

Durante años no valoré ciertas cosas. Eso te hace un poco fanático y yo soy bastante poco de fanatismos. Cualquier fanatismo conduce a la pelea y la batalla lleva a donde apuntaba Gandhi "ojo por ojo y diente por diente, todos ciegos y sin dientes".

Regresa del mismo precipicio. ¿Ha estado peor que muerto?

A ver, cuando alguien muere se dice que ya descansa en paz. Digamos que yo no quería morirme, pero tampoco descansaba en paz. Estaba mal. Terriblemente mal. Las ganas de vivir me hicieron no morir y resucitar casi al borde de la muerte. Eso es peor que estar muerto.

Todo por culpa de las adicciones, que considera una enfermedad. "Soy un adicto", proclama.

La idea general que tiene la sociedad de un adicto es que es un drogadicto de mierda. La sociedad no reconoce esta enfermedad.

Y como repite, es una obsesión que "te lleva a meterte, aunque sepas que te estás matando".

Sí. Es una enfermedad compulsiva que ocupa todas las áreas de la vida: mental, física y social.

¿Probaba de todo?

De todo es imposible. Las cosas nuevas que toman los jóvenes no son de mi época. Fuimos un poco conejillos de Indias de todas las drogas de la época hippie. Ignorábamos sus efectos secundarios. Han dejado a mucha gente en el cementerio o con numerosas taras mentales y físicas. Otros nos hemos recuperado porque alguien nos salvó la vida simplemente diciéndonos que no éramos malas personas ni culpables. De hecho, no he matado a nadie ni he robado nunca. Yo, simplemente, me he hecho daño a mí mismo, a mi familia y a la gente con la que he tratado porque no era yo. Esta persona apacible con la que está hablando ahora, antes no lo era. Era alguien que a lo mejor no te habría cogido el teléfono.

¿Es un superviviente?

Estoy muy agradecido de verdad al destino que me ha tocado vivir.

Tras deambular por multitud de clínicas de desintoxicación, ¿ya está curado?

No. Yo estoy recuperado.

¿Nunca se llegará a curar?

Uno se recupera, pero si se descuida puede volver otra vez al principio. Debemos tener salvavidas para poder vivir una vida normal y sana.

¿Está ya en paz consigo mismo?

Bueno, tengo días peores y mejores. Pero, en líneas generales, te diría que no hay culpables. Simplemente son cosas que pasaron y tengo que asumir la responsabilidad de lo que hice. Por ejemplo, no pagar a Hacienda. Ahora podría tener mucho dinero y tengo muy poco.

¡Lástima!

Vivo al día. De hecho, vivo con el salario mínimo, porque todas mis cuentas están embargadas.

¿Tuvo problemas con Hacienda?

¡Unos problemas muy serios! Desde 1998 me persigue. Cada año añade un 20% de recargo. Y de 'Sangre española'...

¡Fue un pelotazo!

Sí, pues se lo quedaron todo los productores o alguien, porque de aquel disco cobré cero pesetas.

¿Llegó a pensar que su carrera se había terminado?

No, no, no. Había crisis y no valía la pena grabar para no vender ni un solo disco. El negocio musical ha cambiado. Ahora mismo tienes que hacer tratos con las compañías telefónicas. Más vale que te paguen 10 céntimos por una canción, a esperar en una tienda con un disco que nadie va a ir a comprar nunca.

Compositor y cantante, se lo disputaban todos. Ricky Martin, Luz...

Llevo mucho tiempo sin estar en los medios y, de alguna manera, me he convertido en una novedad.

¿Por qué la gente dejó de llamarle y encargarle canciones?

Llega un momento en el que la gente no te echa de menos, en todo caso te puede llegar a echar de más. He escrito canciones para muchas estrellas. Cuando dejé de escribírselas, siguieron vendiendo discos. Tampoco es que solo vendiesen si yo les escribía, pero a todos a los que compuse canciones tocaron el éxito.

Con el boli y la servilleta

¿Qué canciones salieron de su puño y letra?

'Directo al corazón', de Miguel Ríos; 'Detrás de tu mirada', de Luz Casal; 'De ley', de Rosario, muchas de Los Secretos...

El talento nunca le dio la espalda.

No es menos cierto que escribo mucho para romper mucho. Yo, posiblemente, tengo un don, pero si no te lo trabajas...

Ha tenido siempre a mano el bolígrafo y la servilleta.

En mis peores momentos, una de las cosas que más me liberaba, dándole vueltas a la cabeza en balde, era escribir cosas que luego desarrollaba en canciones. Me ayudó mucho.

En el documental, Ana Belén, Víctor Manuel, María Dolores Pradera y muchos más artistas hablan muy bien de usted. ¿Le emociona?

Nunca he tenido mucha autoestima. He tenido un poco de pundonor, ¿vale? Algunos me han tirado de la oreja para hacerme ver, aunque yo no le dé importancia, que algo que hice fue relevante para mucha gente.

¿Qué le da su hija pequeña?

Mi pequeña Manuela me corrige defectos y señala errores. Es como Alicia en el país de las maravillas.

¿Ahora solo aspira a ser una persona más?

Aspiro a desarrollar mi carrera, que estaba atascada. Ahora escribo con un concepto de amor nada romántico ni posesivo, del estilo 'si me dejas, te mato o te maltrato'. Ahora soy más del amor incondicional. He pasado a ser una persona que no hace a los demás lo que no le gustaría que le hiciesen a él.

¿Ama la vida más que antes?

Yo nunca quise morirme. Es lo que me ha salvado. Salí finalmente de ese mundo oscuro, de la noche y de todo lo que conlleva. Soy poeta y un lunático a mi manera porque controlo el día. Todos sabemos que nos puede remover el sombrajo.

¿Qué espera de su nuevo disco, 'Casualidades'?

No demasiado. Igual de repente puedo volver al sitio donde estuve hasta 1998. ¡Yo que sé! Hago canciones para dar la alegría de vivir.