Martín Chirino, un legado de hierro

El escultor Martín Chirino, en una imagen de 2018./Virginia Carrasco
El escultor Martín Chirino, en una imagen de 2018. / Virginia Carrasco

Una exposición póstuma y un libro de memorias recuerdan al creador canario

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Aquel niño que se sentaba en la playa de Las Canteras preguntándose si podría modelar el horizonte fue, con el tiempo, uno de los artistas españoles más reconocidos en todo el mundo. Fallecido el pasado 11 de marzo, Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria, 1925-Madrid, 2019) dejó un legado que ahora ve la luz con la forma de un libro de memorias y de una exposición póstuma en la Galería Malborough de Barcelona en la que colaboró el creador hasta pocos meses antes de su muerte.

«Cuando un artista tiene una obra tan completa y un pensamiento intelectual tan bien armado, lo único que hace el tiempo es ponerlo en un lugar cada vez más destacado», explica Marta Chirino, hija de Martín y también artista, que explica la universalidad del creador canario. «Sus esculturas pasaban a formar parte de todos nosotros, trascendían el arte y la sociedad las hacía suyas», sostiene una de las personas que mejor lo conoció, y que recuerda su forma «pausada» de entender el arte: «Se metía en su estudio, hacía sus bocetos, después se reunía con sus herreros y así ponía en marcha sus ideas. Era muy exigente con su trabajo y muy perfeccionista. En su idea de la belleza no valía cualquier cosa».

La exposición 'Mover el horizonte' de la Galería Malborough, que se inaugura mañana, reúne once esculturas, una obra en papel y cuatro dibujos de 1973 y también presentará al público dos piezas inéditas. Una de ellas es 'Violonchelo', la última pieza que salió de su forja. «En su último cumpleaños, Martín nos presentó a sus amigos y familiares 'Violonchelo', que se esforzó por terminar días antes de morir», recuerda Marta Chirino. 'Violonchelo' es un escorzo sobre base de ebanistería fina que da continuidad a una amplia serie que Chirino dedicó a la música, otra de sus grandes pasiones.

Entre las obras que se podrán apreciar en Barcelona están las espirales, símbolos rotatorios del viento; dos aeróvoros, que dan apariencia de levedad; varias cabezas, la parte más figurativa de su obra, y una obra de la serie del homenaje al fundador del Futurismo Filippo Tomasso Marinetti.

El libro 'La memoria esculpida' (Galaxia Gutenberg) es el complemento de la exposición. Concebido como unas conversaciones entre el artista y Antonio Puente, escritor y periodista, Chirino se define en él como «un estoico apasionado», un hombre que no concibe la vida sin pasión y un «solitario errante y cosmopolita» que saltó desde las islas Canarias hasta Nueva York, pasando por París y Madrid, y sabiendo quizá que su único hogar era el taller.

«Chirino es la contradicción hecha materia, un artista capaz de transitar entre lo local y lo universal porque entiende que sin uno no puede existir el otro, un nómada enraízado, un hombre que convierte algo tan tosco como el hierro en un material ligero», resume Puente, que divide la existencia personal y artística del creador grancanario con hitos como su llegada a Madrid junto a Manolo Millares «con lo puesto»; la incorporación en 1958 al grupo El Paso, sin el que es imposible entender el arte en España en el siglo XX; su viaje a Nueva York a finales de los años 60, donde viendo el río Hudson «se impulsa a la universalidad»; o los años 80, en los que destacó como gestor cultural en cargos como la presidencia del Círculo de Bellas Artes de Madrid, que ocupó durante diez años.

La trayectoria de Martín Chirino quedó glosada por múltiples reconocimientos. Fue galardonado, entre otros, con el Premio Internacional de Escultura de la Bienal de Budapest, el Premio Nacional de Artes Plásticas, el Premio Canarias de Artes Plásticas, la Medalla de Oro a las Bellas Artes, la Medalla de Honor del Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Premio Artes Plásticas 2003 de la Comunidad de Madrid. También fue agasajado por la Fundación Real Casa de la Moneda, por la Fundación Cristóbal Gabarrón y por la universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Nebrija de Madrid. Sus obras están expuestas en museos tran prestigiosos como el MET de Nueva York, el Guggenheim de la misma ciudad, el Reina Sofía de Madrid o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.