MacDiego: «El cine es el cáncer de la cultura, no deja nada a la imaginación»

El diseñador MacDiego en el jardín de su casa. /DAMIÁN TORRES
El diseñador MacDiego en el jardín de su casa. / DAMIÁN TORRES

El diseñador y editor valenciano de cómic se desnuda, esta vez verbalmente, para LAS PROVINCIAS: «Tengo la sensación de que voy cuesta abajo, hacia el hoyo»

Sara Roqueta
SARA ROQUETA

Como una peonza de metal que gira lejos de su polo de atracción. Dando vueltas. De centro a extremo. Desafiando los límites, si es que estos alguna vez existieron para él, que se presenta, artísticamente y, siempre que puede, como Dios lo trajo al mundo. Así es MacDiego. Así se le conoce al artista valenciano que en 2007 posó sin ropa en un gran cartel de la Gran Vía Marqués del Turia. Una mera cuestión de promoción, que más tarde se convirtió en ritual y que ahora, toma forma en su último libro 'La vida es corta, ¡desperdíciala!', donde, como indica en su prólogo, continúa haciendo todo lo que le viene en gana. Desnudarse es una de ellas y no hay ápice de vergüenza. El cuerpo es el cuerpo y, para el diseñador y editor de cómic español, no existe otra manera de crear que la de salirse de los márgenes de lo establecido como correcto, prágmatico, preciso, discreto... Palabrería pura. Él mismo las maldice y prefiere experimentar con lo terrenal, los objetos y todo aquello digno de ser moldeable. Porque, como un día dijo Virginia Woolf, «el arte no es una copia del mundo real. Con este dichoso mundo, tenemos ya bastante». MacDiego, que también ha ejercido como comisario para diferentes galerías de arte y mueos valencianos, habla con LAS PROVINCIAS poniendo orden a sus palabras. Lo intenta. Primero una y luego la otra. Pero finalmente salen, expulsadas y sin préambulos. Desnudas, como él, de todo prejuicio y desamparo.

- Publicó en abril de 2019 'La vida es corta, ¡desperdíciala!'. Por que si no, ¿qué sucede?

La vida pasa muy rápido, aunque sea una frase muy de abuelo. Ya soy una persona senior. Me hacen descuentos hasta en el autobús. Me he dado cuenta de que muchas cosas que quería hacer todavía no las he hecho. Lo importante es hacerlas, luego ya habrá tiempo para arrepentirse y pedir disculpas.

- En el libro habla sobre «seguir haciendo lo que te venga en gana». Pero, realmente, ¿MacDiego alguna vez tuvo vergüenza?

Por supuesto que tengo muchas vergüenzas. Casi todos los pasos que doy están medidos y pensados antes. La vergüenza es una enfermedad que cuanto antes te la quites de encima mejor. Muchas veces se confunde vergüenza con educación y yo creo que son cosas diferentes si dejas claro cada uno de estos puntos.

- Ya en 2007 posó sin ropa en un gran cartel de Valencia para promocionar su agencia. No ha dejado de hacerlo desde entonces... ¿Por qué?

Mucha gente se pregunta: «Si no eres un tío con un cuerpazo, ¿por qué lo haces». Yo creo que , son máquinas geniales por cómo funcionan y cómo se mueven. Tienen sus virtudes y características. Pero estamos en una sociedad en la que tenemos un estigma de arrepentimiento. Cualquier cuerpo desnudo siempre es divertido. Probablemente, el que este incómodo viéndome será el que tenga más problemas.

- ¿Vivimos tiempos de censura o autocensura?

No es lo mismo la autocensura con la que uno decide lo que puede o debe hacer, que, por otro lado, los tiempos de censura en los que estamos ahora. Esto es lo peor que puede pasar. No me gusta lo que estoy viendo alrededor. Prefiero pensar que somos y la censura.

- Más con la llegada de las redes sociales en las que muchas publicaciones son bloqueadas por su contenido erótico...

Esto a mí me parece vergonzoso. Ver cuadros de hace 300 años censurados da hasta risa. Es difícil definir lo que es soez, macabro, relevante o censurable. ¿Quién pone ese límite? Al final ese límite no está en el ojo del que mira, sino en el que lo cuelga, que es responsable de lo que hace.

El artista MacDiego en su estudio.
El artista MacDiego en su estudio. / Damian Torres

«El mundo evoluciona porque existe el arte»

- Sus obras, su diseño, su forma de ver el mundo, ¿creatividad o rebeldía antisistema?

Creatividad, ante todo. En estos tiempos, lo único que nos puede salvar como individuos es la creatividad, el talento. Hacer las cosas de manera diferente a lo establecido. Y cualquier cosa; una receta, un problema con un abogado, una relación, un partido de fútbol, con humor siempre sale bien. Me interesa mezclar la rebeldía y el humor.

- En sus trabajos pone todo al asador. Incluso su cuerpo e ideales. Arte y compromiso, ¿van de la mano? ¿Faltan artistas más comprometidos?

Por supuesto. El mundo evoluciona porque existe el arte. También la medicina y la ingeniería. El arte alimenta el alma. Para crecer no solo hay que comer, también hay que leer. Veo artistas que hacen cosas increíbles y me dan envidia. Esos son los que hacen que el mundo evolucione. Cuando ponen en compromiso a la sociedad y esta duda o los critica significa que están haciendo bien su trabajo. Como profesionales, cualquier cosa que hagamos no se debe haber hecho antes. Así avanza la sociedad.

- Pasea por las calles de la capital del Turia, ¿se considera un enamorado de Valencia?

Es una especie de amor odio. Es una ciudad muy cómoda. La controlo, sé dónde ir cuando me apetece y puedo encontrar muchas de las cosas que busco. Pero se me queda pequeña. Me gustaría que fuese más bestia. Por lo menos que la gente fuera consciente de que no es tan animal. Viajando te das cuenta de la ciudad que tienes. Y eso que estamos en una ciudad privilegiada, pero me gustaría que hubiera más delincuente creativo y cultural. Que hubiera más riesgo. Somos muy buenos en muchas disciplinas.

- En un mundo tan competitivo también hacen falta amigos. Como los que abren el prólogo de tu obra. Si digo Paco Roca, ¿qué le viene a la cabeza?

Me suena (risas). Paco Roca lo conozco tanto que es como un hermano pequeño para mí. Lo conocí con 15 o 16 años y lo he visto crecer. Desde que empezó haciendo viñetas para una revista erótica, luego el mundo de la publicidad, tebeos, novela gráfica.... Y ahora, que está en la estratosfera. Es uno de los grandes tiradores del mundo del tebeo a nivel nacional. Es el que ha metido los cómics en los museos. Está muy bien que el tebeo compita por fin en ese tipo de espacios.

De alguna manera, ¿deja el cómic de ser un producto suburbano para alcanzar la categoría de arte envuelto en las paredes de un museo?

Desde luego. La cultura se está haciendo tan grande que lo que hasta hace unos años era subcultura como el cine de serie Z, los tebeos, los videojuegos y todos esos artículos de tercera, ahora están tomando posiciones mucho más valoradas. Antes de los tebeos se puso de moda la ilustración. De repente todo el mundo es ilustrador y esa es explosión es maravillosa.

El valenciano MacDiego en su jardín.
El valenciano MacDiego en su jardín. / Damian Torres

- ¿Cine y palomitas? O, ¿vermut y Netflix?

La verdad es que no me interesa en absoluto el mundo del cine. Si veo una película enseguida la he olvidado y no me acuerdo de las escenas, ni del director. Confundo hasta a los actores y actrices. Para mí, el mundo del cine siempre ha sido la rama mala de la cultura. Es un medio donde tú te paras, te sientas, te ponen la música, los diálogos, los decorados, personajes… No dejan nada a la imaginación. Por eso triunfa a nivel popular. Eres un borrego. Estaría muy bien que, durante 15 o 20 años desparecieran las películas. Esto haría que la sociedad tuviera que buscar imaginación en otros elementos. El cine es el cáncer de la cultura.

- La sociedad cada día es más consicente de que hay que pagar por consumir ciertos contenidos audiovisuales o musicales. Pero, ¿y pagar a la prensa digital?, ¿confía en los muros de pago en el periodismo?

Por supuesto que sí. Es la única solución para que el futuro del periodismo se resuelva. Es tanta la información que solo pagando vamos a conseguir piezas de calidad. Lo mismo que la música o el cine. No entiendo está cultura de la gratuidad. Ya está bien. Hay mucho trabajo atrás. Yo era un gran oyente de música, La música, como es gratuita, la están introduciendo en todos los espacios. Me resulta muy complicado conseguir el silencio. Se nos ha ido de las manos. Es una sobrexposición continua.

«Tengo más de 5.000 discos, pero lo que busco ahora en mi vida es el silencio»

- La actual industria musical se desliza entre el trap, el rap, las redes sociales, la inmediatez ¿Ya no existen referentes musicales como los de los años 60 en adelante?

Yo no escucho nada posterior a noviembre del 1974. No me interesa nada. Se han producido obras buenas, pero creo que ya es repetición de los mismos sentimientos. Me quedo con el blues, el rock and roll y no me interesa nada la electrónica. Más allá de eso, aplaudo a la gente que lo haga.

- En una ilustración cita, «Nos ca(r)gamos el mundo», ¿y qué hacemos por remediarlo?

Ahora estamos peor que nunca. No sirve para nada lo que estamos haciendo como no nos lo tomemos enserio. Y sobre todo los gobiernos. Antes, es cierto que la gente se quejaba, pero no se llevaban a cabo iniciativas. Ahora por lo menos se recogen botellas de los mares y espero que esto sirva para algo. Pero se ha tardado mucho tiempo. Se sabe que esos plásticos están en el agua desde hace años.

- Hablemos de fe. Si hay que creer, ¿en qué? ¿en quién?

Es un campo resbaladizo. Soy anti religioso totalmente. No me interesan ninguna de las religiones que conozco. Creo que una cosa es la espiritualidad y otra la religión. La espiritualidad la llevamos cada uno dentro, pero el imponerla me resulta una de las grandes enfermedades actualmente.

«En estos momentos tengo unas ganas de morirme increíbles»

- ¿Teme MacDiego a la muerte?

Que va. En estos momentos tengo unas ganas de morirme increíbles. Le he tenido miedo cuando era joven. Hoy en día creo que es la solución. Antes me preocupaba y quería vivir muchos años, pero ahora estoy más preparado que nunca para morirme. Además, con alegría. Creo que me estoy muriendo, como todo el mundo, pero hay unos que nos morimos un poco antes que los demás. Por cosas que me están pasando últimamente, me digo a mí mismo que tengo que aprovechar al máximo. Igual luego me equivoco y me quedan 60 años más de vida. Pero la sensación que tengo es que voy cuesta abajo, hacia el hoyo (risas).

- ¿Tiene algún truco o alquimia para hacer frente a la muerte?

Sí. El humor desde luego es el que va a hacer que se retrase. Que pasemos buenos ratos. Oigo a la muerte detrás de mí reírse de vez en cuando. Entonces le dejo que se ría para que me dé un poco más de tiempo. Esa actitud es la única que me va a salvar