El informe técnico tilda de inhabitable el Palau y urge a la reparación inmediata

El Palau de la Música, sumido en la incertidumbre, está cerrado desde el sábado y sin programación. /J. MONZÓ
El Palau de la Música, sumido en la incertidumbre, está cerrado desde el sábado y sin programación. / J. MONZÓ

El cierre indefinido se adopta para «prevenir accidentes» hasta que se solucionen los «daños importantes» del deteriorado edificio

NOELIA CAMACHOValencia

«No se recomienda la apertura al público de las salas Iturbi y Joaquín Rodrigo mientras no se inspeccione adecuadamente y se proceda a su reparación por parte de una empresa especializada». El Palau de la Música padece «daños importantes que impiden la habitabilidad de la edificación o parte de ella, requiriendo intervenciones de reparación o sustitución y la adopción de medidas inmediatas». Se puede decir más alto pero no más claro. El informe realizado por los bomberos que el pasado martes entraron a inspeccionar la sala Joaquín Rodrigo del auditorio municipal después de que en la madrugada del sábado se desprendiera parte del techo es contundente: «No se recomienda la apertura al público de las salas Iturbi y Joaquín Rodrigo».

El contenido se conoció ayer en la junta de portavoces del Ayuntamiento, donde se dio a conocer las conclusiones del análisis ocular que realizaron los operarios en ambas estancias. El documento insta al propietario del Palau, es decir, el Consistorio, a que «proceda a reparar los daños y prevenir posibles accidentes y el progresivo deterioro» de un espacio cerrado y sin actividad desde el pasado sábado.

El estudio reitera que las salas Iturbi y Rodrigo no deben abrirse mientras no se reparen

Los bomberos aseguran que en el enclave «se observa como uno de los tramos de la conducción principal se ha desprendido aunque no se puede determinar si su caída ha provocado el desprendimiento de las láminas o por el contrario dicho tramo ha caído arrastrado por algún tipo de anclaje anterior». Sin embargo, aseveran, «el deterioro del aglomerado de las láminas parece indicar la existencia de algún tipo de acumulación de humedades por condensación al no observarse indicios de filtraciones expertas y darse la coincidencia de la existencia de la conducción de la climatización justo encima de la zona afectada». Asimismo, los bomberos también procedieron a analizar la sala Iturbi, cuya cubierta cayó hace siete meses. De este espacio, según el informe, «se inspecciona visualmente la parte inferior del techo al nivel de los balcones laterales, no apreciando signos de desprendimiento en las láminas que componen la bóveda o las conchas acústicas». Prosigue afirmando que «se accede a la zona de mantenimiento entre la cubierta exterior y la bóveda interior donde no se aprecian signos de desplazamiento entre láminas». No obstante, sostienen los operarios que «no es posible acceder para inspeccionar la zona de las conchas acústicas por lo que no puede comprobarse su estado».

Con todo, la opinión de los bomberos es inapelable. Consideran inhabitable las dos salas principales del coliseo musical. Urgen a los responsables públicos, que siguen sin ofrecer explicaciones de lo sucedido, a que reparen los desperfectos. Mientras no solucionen los «importantes daños», «no se recomienda la apertura al público».

La temporada de otoño, en el aire

El reloj corre en contra del Palau de la Música. Y también la ineficaz gestión de sus responsables. Hace siete meses que cayó el techo de la sala Iturbi. Las obras de reparación aún están en proceso de licitación. Pero hay más. El trencadís de la fachada se desprendió en abril de 2018. ¿Se ha arreglado? La respuesta es no.

La problemática de la cubierta del edificio ha visto como su posible solución se ha dilatado a la espera de informes técnicos que nunca llegan.

Con estos antecedentes y plazos, la temporada de otoño está en el aire. No hay que olvidar que la oferta musical del Palau se desarrolla en las dos salas principales del coliseo, que son la Iturbi y la Joaquín Rodrigo, cerradas hasta nueva orden. La oferta comienza en septiembre, por lo que los responsables del Palau tienen apenas esos tres meses para analizar las causas de la caída de la Rodrigo –aún se sigue buscando a la empresa que desarrolle un informe–, iniciar los trámites administrativos, sacar a licitación las obras de reparación, ejecutarlas y llevarlas a cabo. Atendiendo al retraso en arreglar el escenario principal del Palau (sala Iturbi), ¿se conseguirá solucionar los «importantes daños» de la Rodrigo en tres meses si en más de medio año se ha sido imposible arreglar la Iturbi? Parece casi de ciencia ficción pese a que el propio alcalde de Valencia, Joan Ribó, aseguró ayer que «la cosa está funcionando y vamos a buscar solución». El primer edil confirmó la información adelantada ayer por LAS PROVINCIAS sobre la visita que la próxima semana realizarán a Valencia responsable del despacho heredero del arquitecto que diseñó el Palau de la Música hace 32 años. Sin embargo, Ribó no se atrevió a poner fecha a la reparación pero ha afirmado: «queremos arreglarlo con la máxima velocidad».

Con todo este panorama, el comité de empresa del Palau, que en los últimos días se ha reunido con distintos representantes políticos de la oposición (PSPV, PP y Cs), exigió ayer a los responsables del auditorio municipal una «revisión integral» del edificio «por encima de lo que marca la ley». Además, denunciaron que «debieron incrementarse» las inspecciones en el enclave «debido a su edad, 32 años». También señalaron, tal y como recogió este periódico en su edición del pasado lunes, la falta de mantenimiento del espacio en los últimos años y resaltaron que el presupuesto de esta área «se ha reducido en 2019».

La oposición volvió ayer a criticar la gestión de Compromís en el auditorio. Fernando Giner, de Cs, y María José Català, portavoz del PP, criticaron lo sucedido en el Palau de la Música.

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