Los agravios del Ayuntamiento al teatro

María Oliver, ayer, en uno de sus últimos actos públicos. / damián torres
María Oliver, ayer, en uno de sus últimos actos públicos. / damián torres

Las salas privadas señalan falta de ayudas y de promoción pese a sostener la oferta escénica de la ciudad

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

La expresión «ya está bien!!!» y el grito de «estamos hartos» resumen el malestar de las salas de teatro respecto al Ayuntamiento de Valencia. En una carta pública y firmada por catorce espacios escénicos de la ciudad solicitan que los teatros «pasen a ser una pieza fundamental en la tercera ciudad del Estado» y reclaman una «apuesta clara con el sector privado de las artes escénicas».

Hasta el hartazgo se llega después de una legislatura en la que ha habido desencuentros y agravios, sobre todo, en relación con la concejalía de Acción Cultural (València en Comú). En el comunicado tildan de «mala gestión» el área que ha tutelado la concejal María Oliver. A continuación, las salas detallan algunas de las fricciones de la última legislatura.

Subvenciones directas a las salas

La orden se eliminó, se recuperó y 2019 está sin pagar

Durante esta legislatura ha habido ayudas a compañías, a festivales (incluso se creó uno nuevo, Contorsions), pero la ayuda directa al mantenimiento de las salas privadas se eliminó en 2017, una situación que evidencia que las salas «no somos una prioridad» para el Ayuntamiento. Tras la crítica de los espacios, Acción Cultural recuperó la línea con un presupuesto de 190.000 euros. De esta partida no se beneficiaron todas las salas que concurrieron a la subvención, sino sólo ocho (Carme Teatro, Círculo, Sala Russafa, Inestable, Micalet, Sala Off, l'Horta Teatre y Olympia). El pago de 2019, como publicó LAS PROVINCIAS, está bloqueado. Las salas reclaman al nuevo equipo municipal que «incremente su presupuesto para que todas las salas de la ciudad que puedan solicitar la ayuda puedan ser beneficiarios de la misma».

Estas ayudas al equipamiento y a las infraestructuras, señalan, se revierten en unos espacios que están abiertos al barrio, que hacen ciudad y que proporcionan un bien como es la cultura. «Es fácil identificar la queja con la falta de subvención pero la cuestión no va por ahí. Acción Cultural ha apostado por una serie de proyectos en los que las salas no eran prioritarias», enfatizan.

Ante la apertura de nuevos espacios públicos, las salas ofrecen ser aliadas

Promoción de la programación

No publicita la oferta cultural como propia de la ciudad

Las salas afean que el Ayuntamiento no promocione la programación de los espacios privados como oferta cultural de la ciudad: no hay difusión de un plano de teatros de la ciudad, ni las obras figuran en los mupis municipales, etcétera. Así ha sido durante toda la legislatura. «Son los teatros privados los que sostienen la oferta escénica de la ciudad durante todo el año», defienden las salas. Ponen un ejemplo: el Teatro El Musical (TEM), de titularidad municipal, cierra la temporada el 15 de junio mientras algunas salas particulares continúan con el telón alzado hasta julio.

«Los espacios privados tenemos recursos limitados y nos cuesta darnos a conocer. Es necesario visibilizar la programación para llegar al ciudadano», insisten. En Madrid y Barcelona «se cede espacio de la ciudad a los teatros», matizan desde las salas valencianas. «La Administración falla porque no hay una apuesta decidida por el tejido cultural privado», añaden.

Además de la falta de promoción de la programación privada como oferta de la ciudad, las salas indican que todos los espacios culturales públicos han ejercido un captación de público «a costa de bajar el precio de las entradas y a contratar a altos caché formaciones que en los años malos de la crisis representaban sus espectáculos en las salas privadas». El antídoto para corregir esta situación desleal es «la comunicación entre el Ayuntamiento y el sector privado. No la ha habido».

Colaboración público-privada

Se ha descuidado la relación como agentes culturales

La concejalía de Acción Cultural ha apostado por lo público «olvidándose de las empresas teatrales». Se ha descuidado la relación público-privada que tiene un amplio camino por recorrer en gestión cultural. En la última legislatura no se ha desarrollado el abanico de colaboración entre Administración y sector privado; al contrario. El Ayuntamiento paralizó el concurso de externalización del TEM, que municipalizó y nombró a Olga Álvarez como coordinadora artística, mandato que concluye a final de año y podría no continuar en función de quién gestione Acción Cultural.

«Los teatros privados no han sido una prioridad para Acción Cultural», sostienen

Las fórmulas de colaboración entre sector privado y administración local son numerosas. Algunas salas miran a Barcelona donde «espacios de titularidad municipal son gestionados por fundaciones profesionales como 'fábricas de creación'. Es el caso de Tantarantana». Otros espacios valencianos reclaman que sean tenidos en cuenta como agentes culturales: «No hemos participado en ningún programa que ha hecho el Ayuntamiento para dinamización cultural del barrio». Ante la apertura de nuevas infraestructuras públicas, como una de las naves del Parque Central, muestran sus disposición a «colaboración en el diseño de ese espacio o en la ejecución de su programación». «Cuando se delega la gestión a los profesionales suele funcionar bien y así sucede en Europa», señalan.

Agilidad administrativa

La cuestión de las licencias de actividad no está resuelta

Otro tema sin resolver por parte del Ayuntamiento hace referencia a la licencia de actividades de los teatros. En su mayoría, los espacios privados de Valencia funcionan con una licencia de sala polivalente, «que no se adapta a la realidad y necesidades de los espacios escénicos». En la carta distribuida el pasado martes se reclamó una «nueva ordenanza municipal coherente con la realidad profesional para concluir el eterno proceso de legalización de las salas teatrales con sus licencias de actividad».

Otra medida de gestión administrativa que algunas salas de Valencia ponen sobre la mesa para que el nuevo equipo de la Nau la tenga en cuenta es el 'IBI cultural' que se aplica en los negocios culturales de Madrid. En la capital teatros, cines, librerías, galerías y salas de música de pequeño formato pueden optar hasta 15.000 euros al año de ayuda en el pago del IBI.