El veto a cirugía cardiaca de Manises obliga a derivar a 36 pacientes

Usuarios en el Hospital de Manises. / damián torres
Usuarios en el Hospital de Manises. / damián torres

La prohibición impuesta por Sanidad al hospital para operar del corazón provoca que la mitad de los enfermos todavía no hayan sido intervenidos

DANIEL GUINDO VALENCIA.

El veto impuesto por la Conselleria de Sanidad a la unidad de cirugía cardiaca del Hospital de Manises, centro público de gestión concertada, está teniendo consecuencias, especialmente entre los pacientes de este área de salud que necesitan someterse a una intervención quirúrgica en el corazón. Así, desde el pasado mes de mayo, momento en que el departamento entonces dirigido por Carmen Montón decidió prohibir a este servicio que realizara operaciones -excepto las que suponían una emergencia- hasta 36 pacientes de Manises y su zona de influencia han tenido que ser derivados a otros hospitales valencianos para pasar por el quirófano. Aparte de las molestias que suponen los desplazamientos, tanto para los enfermos como para los familiares, casi una veintena de ellos todavía sigue a la espera de la necesaria operación debido las listas de espera quirúrgicas que se ceban, principalmente, con los centros sanitarios de gestión pública.

En concreto, según fuentes de la citada unidad cardiaca, 14 de los pacientes derivados ya han sido operados (cuatro en el Hospital La Fe, uno en el del Vinalopó, en Elx, y los nueve restantes en el Clínico de Valencia). En tres de los casos, finalmente, ha sido descartada la intervención y un enfermo más, aunque había sido derivado, pasó en julio por los quirófanos del Hospital de Manises al tratarse de una emergencia -sólo en estos casos están permitidas las operaciones en la unidad de cirugía cardiaca de este centro sanitario-. Por tanto, y hasta ayer, 18 pacientes -prácticamente la mitad- seguían a la espera de pasar por quirófano. Frente a ello, según aseguran las mismas fuentes y reflejan los datos de los meses y años precedentes a la paralización, todos los pacientes derivados habrían pasado ya por quirófano si la unidad de Manises no estuviese vetada. Además, de los 36 pacientes derivados, seis ya tenían programada su intervención en el servicio vetado para los pasados 30 de mayo, y 4 y 11 de junio (dos pacientes cada día). Todos estos pacientes han tenido un seguimiento por parte de los profesionales del hospital manisero y ha sido el propio centro el que ha buscado dónde derivarlos, según las mismas fuentes. En un principio, por el perfil del hospital, la principal opción es el centro del Vinalopó, en Elx, pero la lejanía con Manises hace que la mayor parte de los pacientes lo rechace. Por proximidad e instalaciones, los usuarios suelen preferir el hospital La Fe, pero las esperas se dilatan, por lo que la mayoría suele terminar en el Clínico.

Y la prohibición no afecta únicamente a la población adscrita a este departamento de salud. En estos seis meses ningún paciente con una dolencia cardiaca ha podido escoger este centro sanitario de referencia para someterse a una intervención, en base al derecho reconocido por ley de libre elección de centro de atención especializada. El resto de hospitales valencianos tampoco han podido, por tanto, derivarle pacientes. Hasta el momento en el que se hizo efectiva la prohibición de Sanidad, cerca del 20% de los enfermos operados por la unidad de cirugía cardiaca del Hospital de Manises procedían de otros departamentos de salud valencianos.

El servicio podría haber operado ya a todos los usuarios remitidos a otros hospitales valencianos

Por tanto, las cifras de los últimos años ofrecen una idea del volumen de intervenciones que ha venido practicando esta reconocida unidad. Entre 2011 y mayo de este año, momento en el que tuvo lugar el veto de la conselleria, por los quirófanos de la unidad cardiaca del Hospital de Manises han pasado 829 pacientes. De ellos, 673 procedían de la propia área de salud y los 156 restantes de otros departamentos -tanto por libre elección como derivados-. Es más, en los cinco primeros meses de este año, la unidad operó a 55 personas, una cantidad similar a la que podría haber absorbido durante los casi seis meses en los que se extiende el veto. Frente a ello, la mitad de los pacientes derivados a otros hospitales siguen a la espera de su operación.

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