La sucesión de incendios apunta a que el fuego de Beneixama es intencionado

Juan Galbañ muestra los efectos del incendio en un campo de olivos. / jesús signes
Juan Galbañ muestra los efectos del incendio en un campo de olivos. / jesús signes

Hasta cuatro conatos se repitieron en la sierra durante el fin de semana antes de un siniestro que ya ha quedado controlado

JUAN SANCHISVALENCIA.

El incendio de Beneixama se dio por estabilizado ayer por la tarde después de haber quemado cerca de 900 hectáreas. Es ahora el momento de determinar las causas del siniestro y todo apunta a que pudo ser intencionado.

Así lo indicaron ayer el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Fulgencio. Puig se refirió al hecho de que durante el fin de semana se habían producido cuatro conatos en la vecina localidad de Biar y a que el foco se encontraba muy cercano a una carretera.

El delegado del Gobierno apuntó que las fuerzas de seguridad barajan «de forma seria» esta posibilidad. «Es más, estamos sobre determinadas pistas. Hay que controlar que estas sean ciertas y que el hecho no sea fortuito», dijo y se refirió a que en días anteriores hubo cuatro incendios concatenados en el municipio de Biar y «eso no suele ser casualidad de la naturaleza», lo que les hace llegar a pensar que «la mano intencionada del hombre puede estar detrás».

El balance total es de 900 hectáreas quemadas y 84 personas evacuadas

Los servicios de emergencias continuaron trabajando durante toda la jornada de ayer, aunque comenzaron a retirarse algunas unidades. En el operativo que funcionó desde primera hora y que continuó en marcha durante la pasada noche, participaron desde primera hora once medios aéreos entre aviones y helicópteros de los gobiernos central, valenciano y de Castilla La Mancha.

También 120 soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) operaron en la zona junto a ocho unidades de los bomberos forestales de la Generalitat, siete autobombas, dos técnicos forestales, dos capataces, 18 dotaciones de los bomberos de la Diputación de Alicante y también de Valencia, y numerosas brigadas.

A media tarde continuaban trabajando nueve aeronaves de la Generalitat más un avión de coordinación del Ministerio de Agricultura tras la retirada de efectivos que habían estado volando desde primeras horas de la mañana.

Mientras el incendio se mantenía ayer desde el mediodía sin llamas, las aeronaves y las unidades que continuaban en tierra siguieron refrescando la zona y tratando de mantener el perímetro.

Los equipos de extinción contaron con unas condiciones meteorológicas más favorables que las del lunes. El viento llevaba más humedad y se produjo un descenso de los termómetros, lo que facilitó los trabajos.

El presidente de la Generalitat, que visitó el puesto de mando, destacó, en este sentido, «la coordinación entre todos los operativos ha conseguido dar una respuesta adecuada», y recalcó que «gracias a la prontitud en la respuesta, a la coordinación y al esfuerzo de todos, se ha conseguido parar un incendio que pudo ser catastrófico, como fue el de hace un cuarto de siglo en esta misma comarca».

Daños

Al final se han quemado 900 hectáreas, todas en el término de Beneixama, y se tuvo que evacuar a 84 personas. El secretario autonómico de Emergencia, José María Àngel, explicó que no se había dañado viviendas ni infraestructuras de relevancia. Aunque el fuego sí que arrasó con campos de cultivos y destruyó casetas de aperos de agricultores.

Las llamas destruyeron un coche y también quemaron una veintena de olivos en la partida del Limbo. «Ha sido un desastre pero por lo menos se han salvado las casas», afirmó Sara Francés, secretaria del Grup de Muntanya de Beneixama. «El fuego ha arrasado una zona protegida de flora que tardará mucho en recuperarse», añadió la mujer. Un grupo numeroso de vecinos de la localidad acudieron al monte con azadas y otras herramientas para luchar contra las llamas.

El incendio también tuvo como efecto colateral la quema de las colmenas que estaban asentadas en terreno forestal y que ardieron, según informaron productores y fuentes municipales a Europa Press.

Numerosos vecinos y agricultores de la zona denunciaron tras el incendio el mal estado de conservación de la zona y señalaron que en la zona afectada por el fuego no se habían producido actuaciones durante los últimos años. En este sentido, apuntaron que todavía no habían sido retirados los árboles arrancados durante el temporal de viento y nieve que azotó la zona durante el invierno de 2016-2017.

A partir de la extinción del incendio se pondrá en marcha una mesa de trabajo que estudiará las consecuencias finales del fuego y comenzará a diseñar la recuperación de la zona, señalaron fuentes de la Generalitat. La Unió señaló, en este sentido, que va a pedir que se concedan ayudas a los agricultores afectados.