Los agricultores vigilan día y noche sus cosechas para que no se las roben

Jesús Forner. Le robaron aguacates en Les Valles./JESÚS SIGNES
Jesús Forner. Le robaron aguacates en Les Valles. / JESÚS SIGNES

Los ladrones se ceban ahora especialmente en las fincas de kiwis y aguacates

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

En pocos días, Francisco López se ha visto obligado a denunciar tres veces ante la Guardia Civil y la Policía Local de Picassent sucesivos robos que ha sufrido en su plantación de kiwis, cuando está a punto de vender la cosecha. Calcula que en total le han sustraido «unos seis o siete mil kilos de fruta, alrededor del 30% de la producción». El precio por kilo en campo es de 0,60 euros; por tanto le han robado por valor de entre 3.600 y 4.200 euros. Su amigo Vicente Gómez, al mostrarnos el desastre causado en la explotación, detalla cómo rompieron los ladrones la cerca, accediendo por diversos puntos.

No es el único caso en que agricultores de kiwis son víctimas de robos. En Picassent se ha dado en los últimos años una especial concentración de este cultivo, como alternativa a los cítricos, y no hay productor que no haya padecido más de una vez la oleada de asaltos. Y eso que se trata de fincas totalmente valladas, con el añadido de mallas de plástico antipedrisco y cortavientos. Da igual, los ladrones rompen los candados y los cables, tumban las puertas o simplemente cortan las vallas o las levantan por el lado menos a la vista, las enganchan arriba con alambres y entran tranquilamente a llevarse lo que quieren. En un momento montan un desaguisado y llenan decenas de cajones.

Francisco López se muestra muy agradecido al Equipo Roca de la Guardia Civil, «porque se han tomado mucho interés»; también a la Policía Local de Picassent, aunque se sintió algo molesto tras decirle uno de los agentes de su pueblo «que vigilara por la noche y llamara si veía algo». Le pareció «poco lógica la respuesta; me quedé que no sabía si reír, llorar o decir lo que pensaba...»

El Ayuntamiento de Picassent presentó un dron para perseguir delitos rurales pero no funciona

La Guardia Civil ha puesto dos veces cámaras a la entrada del campo de kiwis, «pero hasta ahora no habido suerte de atrapar a los cacos», pese a que en una ocasión se estuvo cerca de pillarlos 'in fraganti'; se escaparon por los pelos. Ahora espera recoger pronto lo que queda de producción, «aunque esto no es plan, el año que viene será igual o peor, hemos ido empeorando de un año a otro y así no se puede seguir».

Los cultivadores de kiwis de Picassent están realmente indignados ante esta situación. «El Ayuntamiento presentó con mucha publicidad un dron -explica Francisco- para combatir mejor la inseguridad en el término municipal, pero parece que no funciona; mucho ruido y pocas nueves; cada vez estamos más inseguros y vemos que no hay freno, los ladrones actúan impunemente».

Frente a estas oleadas, lo único que son capaces de hacer los sufridos productores, lo que está en sus manos, es «dar más vueltas por ahí, pasar más veces por tu campo y los de amigos y familiares, y estos hacen lo mismo a su vez, para ayudarnos entre nosotros, avisarnos si vemos algo raro y llamar al Equipo Roca, que acude enseguida».

Como los cítricos tienen precios bajos esta campaña apenas son atractivos para los ladrones de fruta, que se ceban especialmente sobre producciones de mayor valor y fácil colocación, como los kiwis. Y también los aguacates, otro producto que tienta a los delincuentes; no en balde se cotizan entre 2,50 y 3 euros el kilo en el campo.

Así como las plantaciones de kiwis se han ido concentrando sobre todo en Picassent, y también en otros términos de alrededor, como Torrent y Alcàsser, las de aguacates se han ido situando especialmente en puntos de climatología cálida en diversas comarcas valencianas, y una de las áreas más destacadas es Les Valls, en el Camp de Morvedre. Aquí, entre Faura, Benifairó, Quart, Quartell y Benavites, han ido apareciendo en los últimos años parcelas de esta fruta subtropical como alternativa a plantaciones de cítricos que dejaron de ser rentables.

Mariano Condomina es uno de los agricultores de Faura que se arriesgó a probar con los aguacates. Le ha ido bien en general, porque los árboles se han aclimatado en la zona y, a pesar de que su productividad es bastante inferior a la del naranjo, compensa de sobra su mejor precio. Pero esto es también un foco de permanente inquietud. Tres euros por kilo representan mucha tentación para que cualquier desaprensivo se aventure a coger algunos cajones. Y al igual que con los kiwis, de poco sirve que las fincas estén valladas: levantan las mallas, acceden por detrás, revientan los candados... y en un periquete hacen un destrozo. Un sólo cajón, veinte kilos, ya vale 60 euros, y no cuesta mucho llenar varios cajones en un rato.

Mariano Condomina, productor de aguacates en Faura, junto con una de las denuncias.
Mariano Condomina, productor de aguacates en Faura, junto con una de las denuncias. / JESÚS SIGNES

Quienes se las saben todas procuran no superar cada vez los 400 euros de valor, por si les pillan que se quede por debajo del umbral entre hurto y robo, como delito leve. Luego pueden regresar.

En Les Valls predomina el aguacate de la variedad Lamb Hass, que es de recolección algo más tardía, por lo que aún no ha empezado lo fuerte de la temporada. Sin embargo, eso no les importa a los ladrones, bien pueden 'empezar' su 'campaña' cuando les parezca. De momento, sólo se han notado pequeños hurtos, algún cajón por aquí y por allá. Mariano asegura que «por ahora no se ha sabido de robos de grandes cantidades como tiempo atrás». Pero los productores de la zona están empezando a vigilar con especial insistencia sus campos y los de conocidos, «ya que en cualquier momento puede empezar la avalancha, como las que sufrimos en años pasados, y tenemos que estar preparados, 'perque estem prou calentets'».

Uno de los robos de aguacates más sonados de Faura lo sufrió Jesús Forner. En un campo muy cercano al caco urbano le quitaron al menos 450 kilos, que valían 1.350 euros, y encima le desmontaron casi toda la valla, la enrollaron tranquilamente y se llevaron varios rollos. Jesús cree que «debió sorprenderles el paso por el camino de algún coche que les 'molestaría', porque se dejaron varios rollos de malla». Por casualidad dieron con el paradero de aquellos aguacates, aunque no los recuperaron. Pocos días después del robo, Jesús y Mariano asistieron, junto a otros agricultores interesados en este cultivo, a un cursillo de frutas tropicales en la antigua cámara agraria de Sagunto. Al pasar por una frutería les llamó la atención que vendía aguacates, precisamente de la variedad Lamb Hass, y a sólo un euro y medio el kilo, la mitad de su cotización en el campo. Lo vieron tan raro que preguntaron, notaron que el vendedor dudaba y lo denunciaron a la Guardia Civil. Casualmente encontraron una cantidad similar a la que Forner denunció como robada. Así que el asunto acabó en el juzgado... y aún están esperando el desenlace.

La fruta se perdió y en los trámites todavía le preguntaron a Jesús si podía asegurar que aquellos aguacates eran los suyos, a lo que respondió que «cuadraba la cantidad, la variedad y que no había otra denuncia con iguales datos, aunque, ciertamente, los aguacates no llevaban mi firma, claro».

Este tipo de cosas hacen que entre los agricultores se incremente la sensación de que «estamos muy desprotegidos», como advierte Higinio Sanchis, presidente de la comunidad de regantes del canal Júcar-Turia, ex-presidente de una de las cooperativas de Picassent, productor de kiwis y también víctima de numerosos robos. «En las últimas semanas ya me han robado seis veces -indica-, y más que las fuertes pérdidas económicas, lo que más nos altera es la impotencia que sentimos ante estos desmanes que se repiten, hasta el punto de que muchos que teníamos ilusión en hacer nuevas fincas ya pensamos en no emprenderlas, porque también queremos dormir más tranquilos».

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha recogido la creciente preocupación por las oleadas de robos que están sufriendo los productores de kiwis de Picassent y los de aguacates de Les Valls y ha dado traslado de lo que está ocurriendo a la Delegación del Gobierno, para que se incrementen las dotaciones policiales y se adopten medidas adecuadas y que sean eficaces. Al mismo tiempo, promueve reuniones con los afectados para tratar de coordinar acciones que puedan frenar estas avalanchas de asaltos que diezman la rentabilidad de los agricultores más innovadores y los sumen en un estado de constante inquietud.