Sin rastro de las brigadas antimosquitos

Integrantes de las brigadas antimosquito que puso en marcha el Consell. /LP
Integrantes de las brigadas antimosquito que puso en marcha el Consell. / LP

El Consell puso en marcha en diciembre equipos para controlar la plaga de los que ahora nadie responde

JUAN SANCHIS

En noviembre del año pasado una plaga de mosquitos estaba asolando numerosas localidades del litoral de la provincia de Castellón. Representantes de los ayuntamientos se reunieron con las consellerias de Sanidad y Medio Ambiente para buscar soluciones. Una de las medidas acordadas fue la puesta en marcha de unas brigadas que actuarían en diferentes municipios en tareas de control.

El dispositivo estaría coordinado por el director general de la Agencia Valenciana de Seguridad Respuesta a las Emergencias (Avsre), José María Ángel. Se anunciaron tres brigadas compuestas cada una de ellas por nueve miembros y se anunciaron como la gran solución.

Seis meses después, y cuando la plaga de mosquitos se ha recrudecido, parece que nadie sabe que es lo que ha sucedido con estas brigadas. Desde Emergencias señalan que se trató de una acción puntual y que no tienen datos para realizar un balance de las actuaciones.

Sanidad no dispone de ningún plan especial y mantiene desde hace tres años las mismas ayudas de 400.000 euros para municipios

Tampoco desde la Conselleria de Sanidad parecen tenerlo muy claro. Fuentes de este departamento señalaron que no se trató de una actuación contra el mosquito tigre sino contra el de la marjal (Aedes Caspius) que prolifera en las zonas húmedas del litoral castellonense. Se limitaron a afirmar que Salud Pública adquirió el compromiso de controlar los mosquitos para evitar una situación como la que se dio en otoño pasado. También explicaron que las medidas no se planificaron desde el departamento sino que la responsabilidad corresponde a Presidencia de la Generalitat.

El portavoz adjunto del PP en Les Corts, Miguel Barrachina, afirmó que «cuando inauguraron esta Brigada en Nules en la foto aparecieron muchos políticos. Curiosamente meses después, cuando la plaga de mosquito común, mosquito tigre y mosca negra está perjudicando a nuestros agricultores y vecinos no hay nadie responsable en el gobierno valenciano».

El diputado popular apuntó también que el Consell está impidiendo que ayuntamientos puedan fumigar las zonas donde se reproducen los mosquitos. En este sentido, han presentado una batería de iniciativas en Les Corts para conocer las actuaciones que está realizando el gobierno valenciano y han pedido la comparecencia de los responsables de Sanidad y Agricultura para que se pongan de acuerdo para combatir esta plaga.

En este sentido, desde la Conselleria de Sanidad puntualizaron que los tratamientos aéreos sobre marjales y ríos no son los únicos que pueden frenar la proliferación del mosquito tigre, ya que este se suele desarrollar en un ambiente urbano y periurbano.

La Conselleria de Sanidad, por otro lado, no dispone de ningún plan especial para hacer frente a la plaga de mosquitos. Fuentes de este departamento explicaron que desde 2016 mantienen un programa frente a las enfermedades transmitidas por el mosquito tigre. Añadieron que anualmente conceden subvenciones por valor de 400.000 euros anuales para ayudar a los ayuntamientos en el control sin precisar una acción inmediata.

Hay que tener en cuenta que sólo el Ayuntamiento de Gandia se va a gastar en dos años 400.000 euros en un plan de control del mosquito tigre. Además, los tratamientos suelen ser complejos, ya que requieren intervenciones y seguimientos continuados durante meses.

Los expertos han criticado también que estas ayudas se publican muy cerca del verano y el dinero no llega hasta el final del periodo de proliferación del mosquito tigre. David Bravo, portavoz de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla), explica que la convocatoria se tendría que hacer a principios de año.

Además, Bravo critica que uno de los requisitos para que un ayuntamiento acceda a las ayudas es que tenga un plan de igualdad, algo que los municipios más pequeños no tienen recursos para realizar. De esta forma, «se pueden quedar sin subvención las localidades que menos capacidad tienen para luchar contra el insecto» dijo Bravo.