La plaga de mosca negra obliga a fumigar desde el aire 46 municipios de la Ribera

Un ejemplar de mosca negra./LP
Un ejemplar de mosca negra. / LP

Un estudio de Aemet recoge que la última ola de calor ha sido la más cálida de un mes de junio en la Comunitat en los últimos 40 años

D. G./AGENCIAS

Combatir la mosca negra. Ese es el objetivo del Consorcio de la Ribera en el que se agrupan hasta 46 municipios de esta comarca valenciana. Y para ello no escatimarán esfuerzos realizará un tratamiento aéreo contra este molesto insecto en zonas donde no se puede acceder por tierra, en diferentes lugares del cauce del río Júcar, desde la presa de Tous hasta la desembocadura en Cullera.

Debido a que se ha detectado un incremento de la cantidad de larvas de simúlidos (mosca negra) en el río Júcar a consecuencia de las temperaturas extraordinarias de los últimos días, el citado consorcio ha decidido complementar con un helicóptero los tratamientos terrestres que se venían haciendo hasta estos últimos días.

El helicóptero tratará lugares donde la orografía, el incremento de caudal o la vegetación impiden acceder correctamente de forma terrestre, con un producto biológico selectivo que sólo afecta a las larvas de mosquitos y mosca negra, y del que utilizarán 5.000 litros, según informaron ayer fuentes de la entidad.

Los tratamientos se centrarán entre la presa de Tous y la desembocadura del río Júcar en Cullera

El vuelo cuenta con la autorización de la Generalitat y se va a ejecutar dentro de un contrato que consorcia a 46 municipios de la Ribera que coordinan sus esfuerzos a través de la mancomunidad. Independientemente de la actuación de refuerzo mediante el uso del helicóptero se continuará trabajando por métodos terrestres de forma continuada, según añadieron. Hay que tener en cuenta que los adultos de mosca negra son grandes voladores que pueden recorrer más de 20 kilómetros en un vuelo y las actuaciones contra la plaga deben hacerse de una manera global y coordinada.

La eclosión de estos insectos, cuyas hembras generan una molesta picadura que, en algunos casos, puede provocar la necesidad de recibir asistencia sanitaria y son especialmente activos con la subida de las temperaturas, como la registrada en la última ola de calor. Al respecto, un estudio elaborado por el portavoz de la delegación de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunitat, José Ángel Nuñez, refleja que la última ola de calor registrada entre los días 26 y 30 de junio ha sido la más cálida en un mes de junio de, al menos, los últimos 40 años. Núñez expuso que la ola de calor de la semana pasada, si se analiza como un hecho aislado, no significa necesariamente que haya sido producida por el cambio climático, sino que podría deberse a la variabilidad natural, cuya recurrencia estimada es de unos cien años. Sin embargo, sí ha cambiado la frecuencia de estos fenómenos y en años recientes en junio se han registrado una ola de calor en 2012 y otra en 2017 respectivamente. Está aumentando, sin duda, la frecuencia de días cálidos y las olas de calor, que «se han multiplicado por diez desde los años 80 del siglo XX hasta la primera década del siglo XXI».