TAJADA FÚNEBRE

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Opina un amigo que no puedes ser fan de Star Trek y de Star Wars, o una cosa o la otra. Insiste en que lo mismo sucede con Schwarzenegger y Stallone; tu cariño sólo puede fluir hacia uno de ellos y, preferiblemente, en detrimento del otro. La mitomanía es tan cruel como excluyente porque se vigoriza en detalles misteriosos ajenos a la razón.

No fui lector habitual 'Los cinco' de Enid Blyton porque me resultaba rancio y observaba un tono bastante tontín que me cargaba y aburría. En cambio devoraba todos los libros que se publican de 'Los tres investigadores'. Su protagonista era un chaval inteligente y gordiflas que vivía con sus tíos, chatarreros de profesión, y había montado su cuartel general en mitad del mar de hierro, en una vieja caravana. Además, detalle insuperable, había colocado una especie de periscopio que le permitía acechar las visitas sin ser visto. Los libros los firmaba Alfred Hitchcock, nada menos. Cuando crecí siempre me pregunté cuánto le habían pagado al excelso cineasta por usar su nombre. Imaginé, también, que lo de incluir un chaval obeso igual fue imposición suya. Don Alfred gastaba un humor así de retorcido. De todas formas, el repelús que me causaban las obras de Enid Blyton jamás se debió a las acusaciones que su memoria soporta ahora. Nunca se nos ocurrió, en aquel tiempo, analizar los textos bajo la pulcra mirada actual de la tiranía de lo políticamente correcto. Sí me repele, en cambio, la manía revisionista y justiciera por acuchillar creaciones y creadores de otras épocas con tan robusto afán vengativo. A la Blyton le negaron un homenaje de la casa de la moneda de su país. Sospecho que no le importa, falleció hace cincuenta años y se forró en vida. Intuyo que los puristas de hoy pretenden sacar tajada a costa de una muerta de pensamiento victoriano. Qué feo.