À Punt Media, agencia de colocación

Manu Ríos
MANU RÍOS

Voy a escribir sobre la nueva Canal 9 aunque duela. Las heridas del alma todavía supuran por la que fue mi vida y mi casa durante más de veinte años. No voy a hablar de la programación -hay espacios de muy buena factura y otros absolutamente casposos y soporíferos- por respeto a los trabajadores que los hacen, pero sí de la dirección de la cadena y de sus gestores.

Procedo con los hechos: en primer lugar, Empar Marco asegura en sede parlamentaria que en la llamada À Punt trabajan 489 personas. Falso. En la nueva agencia de colocación de Compromís, que no del PSPV, ya trabajan 1.000 personas. Que pregunten en Intersindical, CCOO y UGT. Si sumamos a las nóminas propias la gente de las productoras, ya se superan las mil personas. ¿Compromís y PSPV son los mismos que criticaban la abultada plantilla en época de gobernanza del PP? Vaya. Lo que unos hicieron en 12 años, otros los han hecho en 4 meses. Récord Guiness a la vista.

Segundo. Empar Marco, la embajadora de TV3, se resiste a contratar con Kantar Media el control de la audiencia. Pero llega Enrique Soriano (PSPV) y se planta, por fin. Una controversia que se salda así: mientas el aparato de propaganda de la cadena asegura una cuota de pantalla del 14'2%, Kantar Media (vía decodificadores en hogares familiares y la única fuente que aceptan todas la cadenas de TV de España) certifica que la ven el 2'4% de los valencianos. Un tortazo en toda la cara, sin anestesia y a dos manos.

Y en tercer lugar. ¿Es necesario someter a profesionales de la casa a una línea editorial que no comparten la inmensa mayoría de los valencianos? Esta semana asistíamos avergonzados al espectáculo de un buen periodista llegando al bochorno por negarse a preguntar a una invitada castellanoparlante en castellano. ¿Acaso valenciano y castellano no son lenguas oficiales por igual? Para el alcalde Ribó y la señora Marco la respuesta es no. Y cuidado. Amadeu Fabregat ya vio el panorama y puso el freno de mano a tiempo. Al pueblo valenciano nada de imposiciones con la lengua porque no traga.

Algo que no comparte el verdadero director de la nueva TV pública. Está de tapadillo, pero es justo que salga a relucir. Se llama Rafael Xambó. Un cantautor de quinta, que siempre ha vivido de la cosa pública (también con el PP).

La respuesta, si la hay, va a tardar en trascender lo mismo que la dimisión/cese de la señora Marco. Quien aceptó crear una nueva televisión pública con 55 millones de euros, no puede descolgarse ahora con que necesita 15 millones de euros más. Consiguió un sueldo de 5.000 euros/mes con ese compromiso ypedir ahora más dinero es reconocer implícitamente que se ha quedado con el trasero al aire por incapaz. Y el PSPV-PSOE lo ve o que vaya encargando el epitafio. O Puig se planta y corta el grifo o que se atenga.

 

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