¡Cínicos!

Beatriz De Zúñiga
BEATRIZ DE ZÚÑIGA

Este no es país para pactos, está claro. A nuestros políticos les mola más el despotismo de las mayorías absolutas. Poca representación parlamentaria y mucho chiringuito con concesión administrativa, y sin control externo, a cuatro años. Será que los cínicos tampoco sirven para ese oficio (como escribió Kapuscinski al respecto de los periodistas). La mezquindad política -y, sobre todo, negociadora- de estos burdos dirigentes es de tal calibre que dos partidos de «próxima» ideología en lo social son incapaces de ponerse de acuerdo en absolutamente nada. Ni tan siquiera en lo social. En las negociaciones vividas 'in extremis' el jueves ya, sinceramente, daba igual lo que saliese de ahí, porque el espectáculo estaba más que servido para goce de los que nos dedicamos a analizarlos. Desgarros dialécticos en tribuna, bilis de idearios, incriminaciones, recriminaciones y acusaciones varias ante las cámaras del Congreso. Entrevistas pactadas -y a última hora canceladas- en las dos principales cadenas. Filtraciones de propuestas, salpimentadas de ridículas manipulaciones terminológicas, y contactos por WhatsApp, Telegram y, casi seguro que también, por Instagram. Mucho sillón, mucho nombre y mucho ataque público, pero ni una mísera línea programática. ¡Ni una! Pero en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, y ahí estuvo Rufián -más elegante en la oratoria de lo habitual- para decirles la única verdad de la jornada: «Se van a arrepentir». El PSOE se la ha jugado a tres cartas: un Gobierno en coalición -matando a Iglesias en el envite- con una irrisoria visibilidad de Podemos y con probables elecciones en dos años «a causa de la inestabilidad»; el 'sí' al gobierno monocolor por la fuerza; y unos comicios en noviembre que restarían todavía más 'egoapoyos' a los morados. Pero, quizá, se hayan pegado un tiro en el pie. Los dos. Quizá. Porque las urnas, sin duda, encumbrarían al fantasma de la abstención, y aunque seguramente el bipartidismo crecería en porcentaje, perdería en votos y engendraría una oposición más fuerte por menos fragmentada. Y ya veremos si a Sánchez y a Iglesias no les cortan la cabeza por el camino. Nos vamos de vacaciones como nos merecemos, sin verles las caritas durante un tiempo. Así que, por favor, hasta entrado septiembre, sigan con sus vergonzosas negociaciones sólo por vía telemática.