LOS BARRIOS Y SUS FIESTAS

MANUEL ANDRÉS FERREIRA

La semana próxima daremos la bienvenida al mes de septiembre que, según el calendario festivo valenciano, también nos llega con numerosas festividades, sobre todo en algunos barrios en las que se mezcla tradición, costumbrismo y antigüedad, todas muy interesantes por formar parte de nuestra cultura.

La verdad es que los valencianos somos un pueblo eminentemente festivo. Pero también es de justicia resaltar que también es un pueblo muy laborioso. Los festejos en general se mantienen gracias al tesón de asociaciones y clavarías que se esfuerzan en no dejar languidecer aquello que han heredado de sus mayores. Viene a ser la representación del testigo que se transmite de padres a hijos y que salvando inconvenientes, en algunos casos, llevan adelante con esfuerzo e ilusión.

Durante este mes se celebrarán, entre otros festejos, el Cristo de Nazaret, en el entorno de su núcleo urbano, y la Virgen de la Fuensanta en el barrio que toma el nombre de la patrona de Murcia, y que tiene su origen en los bloques de viviendas construidos a raíz de la riada de 1957 con la solidaridad de la región murciana.

Fiestas populares también se celebrarán en el barrio de San Marcelino, núcleo ciudadano fundado en 1954 por el arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea. Por otra parte la barriada de San Isidro festejará a la Virgen de los Desamparados con un amplio programa de actos.

Cabe destacar que la Junta Central Fallera abrirá sus puertas para reanudar su actividad y nuevamente el mundo fallero regresará a la vida diaria marcada por un cambio de hábitos no exento de estrés y obligaciones. Dejamos atrás el mes de agosto, sin actividad alguna destacable, espacio vacacional que ha servido para disfrutar de un descanso y, sobre todo, reflexionar acerca de los problemas que afectan a la fiesta, que no son pocos. Se inicia un otoño con interrogantes. Una renovada Junta Central Fallera, en parte, estará en el ojo del huracán y será motivo de análisis por el colectivo fallero.