«Estamos a más de 700 millas, no tenemos bastante comida para llegar a Valencia»

Jóvenes subsaharianos, en la cubierta del 'Aquarius'. / EFE/óscar Corral
Jóvenes subsaharianos, en la cubierta del 'Aquarius'. / EFE/óscar Corral

El barco 'Aquarius' busca un puerto con 629 inmigrantes en situación desesperada a bordo

ARTURO CHECA VALENCIA.

El buque 'Aquarius' de la ONG francesa SOS Méditerranée, con 629 inmigrantes en situación desesperada a bordo, busca un puerto donde atracar. Las horas pasan a bordo entre una marejada de sensaciones. Desde los cánticos de las mujeres de Eritrea, Ghana, Nigeria o Sudán tratando de conjurarse ante la inseguridad, a la amenaza de un inmigrante desesperado que amenaza con saltar por la borda si alguien anuncia que lo devuelven a Libia. Desde la música a todo trapo de los voluntarios humanitarios a través de sus mp3 y sus altavoces portátiles intentando sumar alegría, a los rostros de grandes ojos y cuerpos acurrucados y amontonados en los pasillos del buque de los 134 niños que viajan a bordo. Más de 120, sin compañía alguna de adultos. Desde la docena de bebés que sonríen mientras cuelgan de pañuelos adosados al torso de madres casi adolescentes, que mastican galletas, agua y fideos 'noodles', los alimentos proporcionados por Malta, a los cientos de seres humanos -entre ellas siete embarazadas- que tratan de protegerse del sol en alta mar bajo las quillas de balsas de rescate, montones de maromas, sacos vacíos de comida o el plástico de las lanchas en que los rescataron de la muerte hace dos días. Son algunas de las estampas que desde el 'Arca de Noe' de la esperanza, varada entre la indiferencia de Malta e Italia, transmiten Médicos Sin Fronteras (responsable del navío junto a SOS Méditerranée) y dos de las periodistas que viajan a bordo, Sara Alonso y Naiara Galarraga. «Valencia está a 700 millas náuticas. Tardaríamos varios días en llegar y no tenemos comida», lamentaba esta última reportera horas antes de que Malta aumentara las esperanzas de los embarcados con 950 botellas de agua, 800 paquetes de fideos instantáneos y galletas.

«For orders», podía leerse en la leyenda que emerge sin cambios desde el pequeño gráfico azul del navío que transmite la aplicación Marine Traffic, una de las que sitúa miles de buques en el mundo en tiempo real, en un inmenso espacio del mar Jónico entre Malta e Italia. El navío pasó todo el día de este lunes dando vueltas sobre su posición, «a la espera de órdenes», que es su situación actual. Desde el navío, mientras Italia daba este lunes por hecho que el 'Aquarius' ponía rumbo a Valencia y las autoridades españolas confirmaban el acuerdo, se apresuraban a negar la mayor. «El 'Aquarius' agradece el gesto del Gobierno español, pero aún necesita instrucciones formales de los Centros de Coordinación de Rescate Marítimo de Roma y Madrid. Un viaje de tres días en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro», era la posición trasladada desde Médicos sin Fronteras.

«Un hombre intentó saltar por la borda al creer que volvíamos a Libia», dice un voluntario

«La gente está ahora mismo en calma, pero podemos ve que se están poniendo ansiosos porque no nos hemos movido hace más de 12 horas. Un hombre ha intentado saltar por la borda, dijo que estaba aterrorizado de que lo mandáramos de vuelta a Libia. Él ha perdido la confianza en nosotros. La gente está empezando a desesperarse», asegura Aloys Vimard, uno de los voluntarios de Médicos sin Fronteras a bordo.

Especialmente crítico es el estado de una veintena de inmigrantes que sufren quemaduras químicas, mezcla del efecto del sol, el combustible y el salitre marino, como describen los sanitarios. Sufren. Save the Children ya ha ofrecido al Gobierno español sus recursos y su experiencia en la protección de la infancia migrante para acoger a los 134 menores. Rodrigo Hernández, director de Save the Children Comunitat, asegura que «es una obligación ética y legal a la que los valencianos sabremos dar respuesta». Más de 600 almas aún la esperan en mitad de la nada del mar Jónico.

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