El fuego arrasa casi 900 hectáreas en Beneixama con 84 vecinos evacuados

Incendio forestal en Beneixama./GVA-112
Incendio forestal en Beneixama. / GVA-112

Los medios aéreos se han reincorporado ya este martes a las labores de extinción del fuego, que se inició en una zona de difícil acceso y llena de vegetación

J. S.

Primer gran incendio forestal del verano en la Comunitat Valenciana. Durante la madrugada, bomberos de diversos puntos de la Comunitat, estatales y de otras autonomías ha luchado para controlar el fuego que se inició en la tarde de ayer en el municipio alicantino de Beneixama y que en pocas horas quemó casi 900 hectáreas. Los servicios de emergencias tuvieron que desalojar a 84 personas de varias casas ubicadas en el paraje de La Solana, como medida preventiva ante el avance de las llamas.

Los medios aéreos se han incorporado ya este martes a las labores de extinción del fuego. Hasta 26 aeronaves se unirán a lo largo de la mañana a las labores de extinción dependiendo de las necesidades y las condiciones meteorológicas, entre ellos 15 de la Generalitat Valenciana, 9 del Gobierno central y 2 del Gobierno de Castilla La Mancha. Durante la noche las tareas de extinción han evolucionado con normalidad con la intervención de medios terrestres

Fuentes de Emergencias de la Generalitat han informado de que a las 10 horas está convocada una reunión de coordinación para tratar sobre la evolución del incendio, que se declaró por causas desconocidas y afecta a masa forestal.

El fuego se declaraba en un barranco con mucha presencia de vegetación sobre las 14 horas y poco a poco iba tomando fuerza propiciado por las condiciones meteorológicas adversas con viento, altas temperaturas y baja humedad. El incendio fue cobrando grandes proporciones y se hizo visible desde municipios colindantes como Banyeres de Mariola o Bocairent.

El primer objetivo de los servicios de emergencia fue intentar frenar las llamas que avanzaban desbocadas. Diecisiete medios aéreos, autonómicos y estatales estuvieron trabajando mientras lo permitió la luz. El Ministerio de Agricultura envió un avión anfibio Canadair de 5.500 litros de Los Llanos en Albacete, dos aviones anfibios de 3.100 litros de la base de Requena, un avión de comunicaciones y observación de Mutxamel y una brigada de refuerzo contra incendios de la base de Prado de Esquiladores en Cuenca que trabaja con dos helicópteros de transporte y descarga de 1.200 litros. La fuerza de las llamas hizo que cada vez se tuvieran que destinar progresivamente más medios. Al anochecer estaban trabajando diez dotaciones de bomberos de la Diputación de Alicante, 27 unidades de bomberos forestales de la Generalitat y de Alicante, cuatro brigadas forestales de la Diputación de Valencia, cinco agentes medioambientales y un coordinador. También estaban colaborando brigadas de refuerzo en Incendios Forestales del Ministerio de Agricultura, con base en Cuenca y de la Brigada de Refuerzo de incendios forestales de Zaragoza. A las labores de extinción se incorporaron por la tarde 64 militares y 26 vehículos de la Unidad Militar de Emergencias (UME). La Generalitat requirió la colaboración de medios de comunidades vecinas como Murcia, Castilla-La Mancha y Aragón.

A última hora de la tarde, la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (Avsre) movilizó la unidad de drones para coordinar el dispositivo. Al cierre de la edición, el dispositivo empezaba a respirar algo más tranquilo. Según aseguró a À Punt el secretario autonómico de Emergencias, José María Àngel, se empezaba a ver una evolución positiva de las llamas. Sin embargo, el alcalde de la localidad, Vicente Ibáñez, mostró su preocupación por la existencia de masa forestal «seca» y de que las llamas estuvieran cerca del casco urbano. También pidió que los vecinos no se acercaran a la zona de intervención por la gran cantidad de humo y para no entorpecer las labores.

Las causas del incendio todavía no se han determinado y se abrirá una investigación, según explicó la consellera de Justicia e Interior, Gabriela Bravo. La consellera señaló a las temperaturas, a la complicada topografía que dificultaba el acceso de los servicios de emergencia y al «alto nivel de combustible» de la zona como catalizadores de la rápida propagación de las llamas.

El incendio provocó una fuerte humareda que alcanzó los 4,5 kilómetros de altura y obligó a desviar a algunas aeronaves. A última hora de la tarde la columna se adentraba en el mar. Las imágenes de radar mostraban la expansión del penacho de humo del incendio hacia el sureste, sobrevolando Benidorm y el litoral de la Marina Baixa.

El fuego obligó también a cortar la carretera CV-657 en el punto kilométrico 12 del término municipal de Beneixama. Ante su evolución, el Centro de Coordinación de Emergencias estableció el índice de gravedad potencial 2. Este nivel está referido a los incendios que pueden amenazar seriamente a núcleos de población, infraestructuras de especial importancia o con riesgo de daño forestal.