El gasto de los valencianos en apuestas se triplica en cinco años y roza los 342 millones

En 2018, cada mayor de edad jugó 85 euros en máquinas de manera presencial mientras el juego en internet sigue sin estar controlado

HÉCTOR ESTEBAN

valencia. Los partidos de fútbol se envuelven con el peligro de la adicción. Publicidad antes, durante y después del encuentro para captar al espectador con el fin de que se juegue unos euros por primera vez. Y a partir de ahí, que repita lo más posible. La ludopatía se presenta como una de las grandes amenazas para los jóvenes. La administración trabaja para advertir del riesgo pero en ese mensaje siempre hay otra cara. Como pasa con el alcohol, el juego también tributa y engorda el bolsillo de los ingresos públicos. Para resumir, cuanto más se beba y más se juegue más dinero llegará a la administración. Con los millones del juego y del alcohol se cubren nóminas, se paga a profesores y se construyen carreteras. Los presupuestos de la Generalitat para 2019 contemplan 20 millones en ingresos por el juego on-line -el doble que en el ejercicio anterior- y casi 174 millones por las tasas vinculadas al juego.

Desde que en junio de 2012 se autorizaran en la Comunitat Valenciana los salones y las máquinas de apuestas, el importe jugado no ha parado de crecer y en 2018, según los datos publicados hace unos días por la subdirección general de Juego Administrativo, el total jugado de manera presencial fue de 341.814.237,58 millones. Hace cinco años, la cifra superó los 101 millones de euros. Por ahora, el gasto on-line es incontrolable.

Las apuestas deportivas no paran de crecer porcentualmente año tras año. Los salones proliferan, las máquinas se multiplican en los bares y el juego arrasa en internet. Todo unido al hecho de que la vinculación de los clubes profesionales a las casas de apuestas es cada vez más sólida, los estadios bombardean constantemente con publicidad del juego y la legislación va muy por detrás de la realidad de la adicción al juego, especialmente de los jóvenes.

El año pasado, cada valenciano mayor de 18 años gastó una media de 85 euros en apuestas. Una cantidad que no para de aumentar cada ejercicio y que demuestra la adicción que hay en todos aquellos juegos relacionados con los espectáculos deportivos que no paran de promocionarse para incitar a la apuesta. El bingo electrónico, que ha irrumpido con fuerza, y las apuestas presenciales son los que lideran el aumento de las ventas.

El número de máquinas de apuestas también se multiplica con la hostelería como principal punto de acción para el sector. En 2017, que ofrece los últimos datos disponible, había en la Comunitat Valenciana un total de 5.657 máquinas de apuestas. La mayoría de ellas en bares y restaurantes, concretamente el 58%.

«Estas máquinas son el principal problema. Se habla de instalar los salones lejos de los colegios pero nadie habla de las máquinas de apuestas que pueden haber en un bar al lado de un colegio. El problema va mucho más allá de poner lejos un salón de juegos de un centro escolar, el problema real es el acceso que puede tener un menor a un máquina de apuestas», explica Consuelo Tomás, responsable del Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones No Tóxicas.

En 2013, que fue el primer ejercicio entero con permisos en la Comunitat para el negocio de las apuestas, se habilitaron un total de 2.813 máquinas. De estas, 2.135 estaban instaladas en bares y restaurantes, lo que demuestra que desde el principio fue el principal punto de acción de las empresas dedicadas a este negocio.

El artículo 48 de la nueva norma señala que en los establecimientos de hostelería se podrán instalar un máximo de dos máquinas B (las conocidas como tragaperras) y practicarse el juego de las apuestas. Los propietarios de los bares y restaurantes, según marca la ley, no podrán abonar ellos el pago en metálico de los premios obtenidos.

Las únicas limitaciones que contempla la futura norma, a la espera del debate de las enmiendas en el Parlamento valenciano, es que las máquinas de apuestas no se podrán instalar «en terrazas o vías públicas ni en el exterior de los locales habilitados, así como en los bares y cafeterías ubicados en el interior de centros docentes con alumnos menores de edad».

Ingresos por impuestos

Las apuestas, además, cada vez van ganando más terreno entre los impuestos que recauda la Generalitat por juego presencial, aquel que no se realiza on-line. En 2017, los ingresos por este concepto fue de 6.346.167 euros. Mientras el resto de juegos -máquinas y bingos- se estancan en las cifras, el dinero en impuestos que dejan las apuestas no paran de crecer. El artículo 82 del anteproyecto de ley recoge que la cuota íntegra «se obtiene de la base imponible el tipo de gravamen porcentual del 20 por ciento». En la pilota valenciana, cuyas apuestas se regulan por primera vez, esta cuota se obtendrá aplicando la cuota íntegra de 100 euros por partida.

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