La falta de fumigación dispara las plagas de mosquito tigre

Apartamentos cerca del Prat de Cabanes. / txema rodríguez
Apartamentos cerca del Prat de Cabanes. / txema rodríguez

Agricultores, vecinos y hosteleros critican la ausencia de tratamientos y piden a Sanidad y Medio Ambiente un plan conjunto

Juan Sanchis
JUAN SANCHISValencia

La proliferación de insectos, especialmente de mosquito tigre y mosca negra, ha provocado el clamor de vecinos, hosteleros y agricultores. No es la primera vez que ocurre, pero este verano parece que se lleva la palma. La presencia de estos insectos en jardines urbanos, zonas húmedas o campos de cultivo se ha disparado con respecto a otros años y ha provocado que estos colectivos exijan a la administración que aumente los tratamientos y fumigaciones.

Ante ello, asociaciones de vecinos y profesionales han reclamado a las administraciones que tomen cartas en el asunto. El presidente de los hosteleros de Cullera, Juan Femenía, exigió fumigaciones desde la primavera para evitar la proliferación de estos insectos. «Los propietarios de la zona del paseo marítimo están sufriendo mucho, tanto por el mosquito tigre como por la mosca negra», explicó y señaló que la proximidad de zonas húmedas y la falta de tratamientos está provocando que el número de estos insectos se haya disparado.

Mosquito tigre en Valencia

Los profesionales aconsejan que para el control del mosquito tigre hay que realizar acciones continuas que implican, entre otras medidas, el control mensual de los imbornales y lugares con humedad donde se puedan acumular las larvas. Una actuación de estas características precisa de una fuerte inversión económica por parte de los ayuntamientos.

«Los políticos se tienen que dar cuenta de que deben cuidar el turismo y evitar que se produzcan estas situaciones», aseguró Femenía quien también criticó que muchas veces se hace demasiado caso a las presiones de los ecologistas.

La situación está llegando al extremo de que hosteleros de algunos puntos de la costa están repartiendo repelentes entre los clientes para que se protejan del mosquito tigre. Además, desde el colectivo de Torreblanca han anunciado la posibilidad de una huelga en el caso de que no se resuelva la situación.

Lo mismo sucede en el campo. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) ha remitido una carta a las conselleras de Agricultura y Sanidad, Mireia Mollà y Ana Barceló, respectivamente, en la que les instan a tomar medidas ante la proliferación de mosquito tigre y mosca negra en el campo. Fuentes de AVA explicaron que les han reclamado un plan especial en el que se recojan medidas para evitar esta situación. «Se trata de reunir a expertos que determinen el tipo de actuaciones necesarias para evitar estas plagas», recalcaron y añadieron que «no se trata sólo de frenar lo que está pasando, sino de prever que no suceda en los próximos años».

El presidente de la asociación de agricultores, Cristóbal Aguado, denunció que en estas fechas son un momento clave en el trabajo agrícola y «hay campos en los que no se puede entrar porque están infestados de verdaderos enjambres de insectos que pican con una gran agresividad».

«Estuve apenas dos minutos en mi campo de caquis y me dejaron acribillado»

Juan José Alepuz llegó tranquilamente a su campo de caquis el día 25 de junio. «No estuve ni dos minutos y me dejaron acribillado. Con eso ya tuve suficiente. Jamás había visto nada igual y tengo 71 años», explica este agricultor de Benifaió. Cuenta que eran las siete de la mañana cuando se bajó del coche y al llegar cerca del primer árbol del huerto «una nube de mosquitos tigre y moscas negras se me tiró encima».

Le llenaron de picaduras por brazos, cara, barriga, piernas... De hecho, se le cerró uno de los ojos después de sufrir ocho mordeduras en párpado y alrededores. «Hasta se me metían por dentro de la camisa. Picaban por todas partes», recalca Alepuz.

«Me subí rápidamente al coche y el que me acompañaba no se atrevió a entrar en el campo al ver la que tenía encima», recalca. Juan José se fue a casa rápidamente donde tiene medicinas que ya se había aplicado en otras ocasiones. Gracias a eso no hizo falta que se fuera a un centro de salud. «Más tarde volví al campo y me puse a trabajar», indica. Pero lo tiene claro: «Si es un niño el que se acerca al huerto y le atacan, lo tienen que ingresar en la UVI por la cantidad de picaduras que se habría llevado», añade.

«Nunca me había pasado una cosa así. Los insectos siempre te pican si trabajas en el campo, pero nunca como me pasó el miércoles pasado», recalca. Ya hace diez días desde que sufrió el ataque y todavía persisten algunas hinchazones y marcas por distintas partes del cuerpo que le produjeron.

Para Juan José Alepuz, la solución para que no se repitan estas situaciones pasa porque las administraciones se impliquen y eviten que se produzca la proliferación de estos insectos. «No importa que no haya llovido. El mosquito tigre necesita muy poca agua y con la humedad que tiene el árbol parece que tienen suficiente», aclara. «La Conselleria de Agricultura tiene que dar un paso al frente», afirma convencido.

Alepuz tiene plantaciones de caquis, melocotones y naranjas. «Cuando recogemos la naranja nunca nos pasa, porque lo hacemos en invierno y no hay tantos insectos. Pero lo del otro días fue excepcional», recalca.

La situación obedece a varios factores, según señalaron desde AVA. Por un lado, la prohibición del uso en el campo de las materias activas por la Unión Europea ha facilitado la proliferación en los últimos años. Además, la falta de limpieza de cauces y barrancos no sólo puede facilitar la propagación de incendios forestales, sino que también crea hábitats adecuados para la reproducción de estos insectos. A todo ello se une el cambio climático o la aparición de especies invasoras.

En la ciudad de Valencia la presencia del mosquito tigre ha obligado a poner mosquiteras en la central de la Policía Local. Además, distintos colectivos vecinales están criticando la falta de tratamientos en los jardines. Es el caso del barrio de Ayora donde los picotazos en el parque se acumulan y las principales víctimas están siendo los niños.

El presidente de la asociación de vecinos de La Punta, Vicente Romeu, denunció la falta de tratamientos contra esta plaga en el barrio. «Como en verano somos pocos habitantes, el Ayuntamiento de Valencia nos tiene abandonados», aseguró. «He recomendado a los vecinos que cuando les piquen vayan al centro de salud y se colapsa se darán cuenta de lo que está pasando», afirmó y denunció que desde enero no tienen alcalde pedáneo al que poder presentar las quejas.

El presidente de los vecinos de Nazaret también se mostró crítico con la situación. Julio Moltó consideró que desde el consistorio se tendrían que incrementar los tratamientos para evitar la proliferación de estos insectos. Moltó afirmó que desde la asociación van a enviar una nota al ayuntamiento notificándoles la situación en la que se encuentra el barrio.

La presencia de estos molestos insectos ha afectado con especial virulencia a la comarca de la Ribera. Las primeras jornadas en las que se detectaron mosquitos tigres y, sobre todo, su gran voracidad, comenzaron a alzarse las primeras voces que lamentaban lo que ocurría: «No podías estar sentado en una terraza unos minutos. Te ponían las piernas de cualquier manera», explicó un vecino de Alzira.

En la Ribera están a la espera de que la semana que viene comience la fumigación del cauce del Júcar para controlar la proliferación de la mosca negra, que está siendo especialmente agresiva este año.

Por otro lado, los vecinos de Marenys de Rafalcaid de Gandia han elevado numerosas quejas al ayuntamiento por la gran cantidad de mosquitos que aparecen en la zona todos los días: «Cada vez son más y más grandes», señaló María José Aleixit, de la directiva de la asociación de vecinos.

Plagas en Valencia

La representante vecinal de este distrito apuntó que las quejas de los vecinos al Ayuntamiento de Gandia sobre esta plaga son «continuas e insistentes», aunque la respuesta del Consistorio es «nula y no proporcionan ningún tipo de ayuda ni solución».

Hace unos días, el gobierno local de Gandia reconoció como una plaga la presencia del mosquito tigre y anunció una inversión de 400.000 euros a lo largo de los próximos dos años para combatir la proliferación de estos insectos en el término municipal.

Los vecinos del barrio de Les Bassetes de Dénia también expresaron su preocupación por la presencia del mosquito tigre y, como todos los años, piden el tratamiento en las acequias.