«Tenemos mucha formación teórica, pero en la práctica nunca habíamos participado en algo tan grande»

«Tenemos mucha formación teórica, pero en la práctica nunca habíamos participado en algo tan grande»

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Tanto las personas que han acompañado a los 630 inmigrantes que viajan en la flotilla del Aquarius como a los le esperan para su desembarco en el puerto de Valencia respiran hoy un poco más tranquilos mientras los buques llegan a tierra y los viajeros por fin pueden desembarcar y descansar, en la medida de lo posible, dejando atrás difíciles días de incertidumbre y malestar. Algunos de ellos han expresado así, en el puerto de la Valencia esta mañana, sus sensaciones:

David Noguera, presidente de Médicos Sin Fronteras España: «Ha sido un viaje demasiado largo»

David Noguera es una de las personas que mira al mar esperando abrazar a navegantes. Él es David Noguera, presidente en España de Médicos Sin Frontera, que ha madrugado para abrazar y dar la bienvenida a sus compañeros de organización a bordo del Aquarius. Los que se vieron en la amarga tesitura de verse con 630 rescatados a bordo y sin puerto para luego encontrarse con un trayecto de 1.500 kilómetros.

«Ha sido un viaje demasiado largo», ha lamentado Noguera. Agradezco a Valencia y España su acogida y esperemos que ahora se les ofrezca a los rescatados una atención médica de calidad y que todos sus derechos sean respetados«.

Flotilla del Aquarius

Preguntado por el futuro del Aquarius tras su llegada a Valencia, el responsable de MSF ha explicado: «Nuestra misión acaba hoy y luego nos desplegaremos en otro lugar donde hagamos falta». ¿Dónde? Todavía no lo concreta. «El bloqueo italiano y otros puestos europeos nos preocupa mucho pero en la organización somos tozudos y entendemos que salvar vidas no es un delito«.

Lo más duro para los tripulantes del Aquarius, manifiesta, es «comprender la realidad de los que huyen y encontrarse con puertos bloqueados«. Es lo que sucedió hace justo una semana, cuando se encontraron con un buque a rebosar de inmigrantes y sin tierra firme a la que dirigirse. »Ahora al fin están tranquilos, con ganas de llegar y yo de felicitarlos por su trabajo«.

Hanan El Ayadi, secretaria autonómica de Cruz Roja Juventud: «Tenemos mucha formación teórica, pero en la práctica nunca habíamos participado en algo tan grande»

Hanan El Ayadi tiene veinte años y es la secretaria autonómica de Cruz Roja Juventud. Es jefa de un equipo y traductora, y está lista para ateder en los próximos minutos a uno de los grupos de menores a bordo del Dattilo.

«Tenemos mucha formación teórica, pero en la práctica nunca habíamos participado en algo tan grande», cuenta. «Acompañaremos a los meores hasta mañaa, cuando estarán ubicados», dice en nombre de su equipo, que incluye psicólogos, traductores, primeros auxilios y gente de acompañamiento.

Fátima Cabello, voluntaria de Cruz Roja: «Welcome, bon jour, salam»

Un saludo es lo primero que encuentran los inmigrantes al pisar Valencia. Lo brindan personas como Fatima Cabello, una mujer de 43 años que lleva desde los 21 en Cruz Roja. No es el primer drama que vive la voluntaria de la organización. Ni el de mayor magnitud. Ha pisado y visto sufrimiento en Sierra Leona, Haiti, El Chad, Sudán.

Pero hoy curra duro en el puerto de Valencia. Desde las cinco de la mañana y sin hora para volver a casa. Su recompensa, «poder formar parte de una ayuda tan importante para los inmigrantes». Y no ha saludado poco. Nada menos que 150 'holas' en varios idiomas para que el que llega se sienta reconfortado. De esas impresiones, se le han grabado «las sonrisas», pero también los rostros «cansados» y resignados. Como el de un joven que, más allá del primer saludo, le ha confesado: «Estoy agotado, son 11 días en el mar». Por la maratoniana jornada, Fátima no cobrará. Pero su corazón se va con paga extra.

Marianne Balfour, responsable de comunicación internacional de la Orden de Malta: «Llegan en buen estado»

Entre las 274 personas que viajan a bordo del Dattilo están Maria Rita Agliozzo, médico, y la enfermera Marika Giustiniani, ambas de la Orden de Malta, que embarcaron en Italia para atender sanitariamente a los migrantes.

«No tenemos constancia de que llegue nadie en estado crítico ni con una urgencia importante«, cuenta Lucía González, una de las voluntarias de la Orden de Malta que esperan la llegada de sus compañeras.

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