La Comunitat se vacía por dentro

Una de las calles de la localidad de Millares, que cuenta con menos de 400 habitantes./ Consuelo Chambó
Una de las calles de la localidad de Millares, que cuenta con menos de 400 habitantes. / Consuelo Chambó

Las comarcas del interior sufren una constante pérdida de habitantes y 125 municipios ya están en riesgo de despoblación

DANIEL GUINDO / TEO PEÑARROJA

La mitad occidental de la Comunitat hace más de medio siglo que se vacía a pasos agigantados, según los datos del Institut Cartogràfic Valencià. Las comarcas interiores tienen una densidad de población de 25 habitantes por kilómetro cuadrado frente a los casi 400 de las zonas costeras. Además, se trata de una población especialmente envejecida, más que en el resto del territorio: el 77% son adultos mayores y ancianos. Y hay menos mujeres que hombres, lo cual perjudica a la natalidad y, simultáneamente, a la vida.

«El vaciamiento de las tierras interiores se da en todo el mundo, es inherente a la naturaleza humana», explica Xavier Navarro, director del citado instituto. «Es difícil, pero si facilitas la vida a las personas que viven allí, tal vez consigas atajar el problema». «Cuando desaparece la gente de esos municipios, desaparecen tradiciones, formas de vivir, y una manera de ver el mundo», agrega.

Mejorar la conexión a Internet, mantener colegios y guarderías abiertas, instalar cajeros automáticos y dotar de equipos sanitarios, algunas de las medidas previstas

El Gobierno autonómico no es ajeno a esta problemática y ya está dando pasos para tratar de frenarla. Aunque no resulta sencillo, como reconoce la consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, Elena Cebrián, que coordina los trabajos que distintos departamentos del Consell están impulsando para combatir la creciente despoblación del interior de la Comunitat.

El interior tiene una densidad de población de 25 habitantes por km2, la costa, de 400

Una de las primeras cuestiones que se han tratado ha sido la de determinar dónde es necesario centrar los esfuerzos. Al respecto, Antoni Such, director general de Administración Local, apunta que ya se han definido los criterios para determinar que una localidad está en riesgo de despoblación. En el caso de la región son aproximadamente 125 y se encuentran especialmente en la mitad occidental de la provincia de Castellón y en las comarcas del Rincón de Ademuz, los Serranos y el Valle de Ayora.

Millares. Vista de algunos de los inmuebles de Millares con el acceso por carretera al fondo.
Millares. Vista de algunos de los inmuebles de Millares con el acceso por carretera al fondo. / Consuelo Chambó

Sin embargo, también hay localidades afectadas por esta problemática en otra decena de comarcas tanto del sur y el interior de Valencia como del norte de Alicante. Ni siquiera La Marina, con su importancia turística, o L'Alcoià, con sus enclaves industriales, se libran de esta lacra en alguno de sus municipios. Para determinar estas localidades en riesgo -y que así puedan acogerse a los planes y líneas de subvenciones que impulsará el Gobierno autonómico- se ha tenido en cuenta la densidad de población (menos de 20 habitantes por kilómetro cuadrado), el crecimiento demográfico (que en los últimos 20 años sea igual o inferior al 0%), el vegetativo (que la diferencia entre nacimientos y defunciones en las dos últimas décadas sea inferior o igual a -10%), índices como el de dependencia o envejecimiento o la tasa migratoria. También municipios que pertenezcan a áreas con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado y aquellos con menos de 120 vecinos. Y en base a estos criterios surge la alarmante cifra de que una de cada cuatro localidades valencianas podrían convertirse en el futuro en pueblos fantasma.

Expertos abogan por facilitar el día a día de los residentes para evitar que se marchen

La mitad occidental de Castellón, Ademuz, Los Serranos y Ayora, las zonas con más riesgo

Cebrián, por su parte, destaca que la comisión interdepartamental impulsada por Presidencia ya está ultimando el catálogo de medidas que se programarán a medio y largo plazo para, precisamente, tratar de evitarlo. Por un lado, estas acciones se centrarán en la provisión de servicios públicos sanitarios, educativos, de infraestructuras y transportes. Por ejemplo, se establecerán planes para mejorar las conexiones a internet, se evitará el cierre de colegios que cuenten con pocos alumnos y se abrirán las conocidas como 'escoletes' para que los padres con hijos pequeños cuenten con ese servicio y así tengan más facilidades para desarrollar su trabajo.

En este línea, y a nivel sanitario, se pondrá en marcha un programa de atención remota para poblaciones que se encuentren a más de 45 minutos por carretera del centro de emergencias más próximo. A estas localidades se les suministrarán equipos de reanimación y se llevarán a cabo cursos específicos entre el personal sanitario del municipio (normalmente un único médico) para que pueda atender las urgencias que surjan mientras llega una ambulancia. Dado que estas poblaciones cuentan con una gran cantidad de vecinos de avanzada edad, también se incrementará la atención en los centros de mayores.

El Consell prevé aumentar la atención a los mayores por el envejecimiento

La Generalitat se ha fijado también en los pequeños detalles como la falta de sucursales bancarias y cajeros automáticos, de ahí que se darán facilidades para la instalación de estas infraestructuras en estas poblaciones y conseguir que el acceso al dinero en metálico sea más sencillo para sus vecinos.

En el ámbito económico, otro aspecto clave para atajar esta problemática, el Consell quiere promocionar la pequeña y mediana industria, especialmente la agroalimentaria como, por ejemplo, activando ayudas para jóvenes para la transformación de lácteos de oveja, bodegas o actividades cárnicas, «así incentivamos la creación de empleo y fijamos población», precisa la consellera. También la comercialización de productos forestales «de forma sostenible».

La Generalitat ya ha activado líneas de ayudas para el empleo juvenil

En esta línea, desde el departamento concretaron que ya se han activado ayudas para respaldar la diversificación económica -33 millones de euros entre 2015 y 2020-, se han puesto en marcha brigadas para actuar en la interfaz urbano forestal, con 13,6 millones para la contratación de personas desocupadas y dos millones para material en 165 ayuntamientos. También hay ayudas para la gestión forestal sostenible -21 millones para el periodo 2017-23- o la incorporación de jóvenes a la agricultura -48 millones hasta 2023-.

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