Un centenar de colegios no podrán volver a pedir la jornada continua en dos años

Educación introdujo un periodo de espera de varios cursos para aquellos centros donde los votos de las familias no han refrendado el cambio

J. BATISTA

valencia. Noventa y nueve colegios de Infantil y Primaria tendrán vetada la opción de pedir el cambio a la jornada continua durante los próximos cursos. 69 deberán esperar dos años para volver a solicitarla, mientras que 30 todavía habrán de aguantar más: hasta 2022. Se trata de las escuelas que en los dos últimos procedimientos para modificar su horario no sumaron los apoyos necesarios en la consulta a los padres (al menos el 55% del censo).

La normativa que regula las condiciones para adoptar el horario intensivo establece esta cautela desde el año pasado para evitar que las peticiones de modificación fueran reiteradas, año a año, hasta conseguir un resultado positivo, pese a que las familias fueran prácticamente las mismas que ya habían rechazado la adaptación. No es una limitación baladí: se evita la presentación de proyectos y la organización de campañas informativas con carácter anual y no se desgasta la convivencia en la comunidad escolar, pues el cambio suele causar fricciones entre defensores y detractores.

Desde 2018 la orden incluye un apartado que destaca que los resultados de las consultas tendrán una validez de tres cursos, tanto si son favorables (al horario intensivo) como si son negativos. Al fijar este tiempo prudencial, se da margen a que se renueve un tercio del censo de las familias de los centros.

Los sindicatos exigen una norma que facilite la modificación horaria y cargan contra la limitación

El primer proceso de cambio en el que se activó esta cláusula fue el organizado en abril de 2018, de cara a aplicar la jornada continua a partir del curso 2018-2019. 162 centros organizaron votaciones para las familias. En 93 se refrendó el cambio y en 69 no se llegó al 55% de apoyos. En estos últimos, por tanto, el 'no' se prolongará durante el curso actual (2018-2019), el 2019-2020 y el 2020-2021. Previsiblemente será en 2021 -siguiendo las fechas utilizadas en años anteriores- cuando estos centros podrán volver a iniciar el proceso de modificación para aplicarlo al curso siguiente (2021-2022).

Los otros 30 colegios son los que votaron el pasado lunes. Su situación es la misma aunque el periodo de espera será mayor. El 'no' tendrá vigencia el curso que viene (2019-2020), el 2020-2021 y el 2021-2022. Como pronto podrán volver a intentarlo dentro de tres años y de cara a implantar la continua en 2022-2023.

El escenario descrito es el que se desprende de la normativa actual, que siempre puede cambiar. O bien porque los actuales gestores deciden introducir modificaciones -aunque no parece probable que lo hagan en relación a la vigencia de tres cursos de los resultados- o porque de las elecciones autonómicas se constituye otro gobierno que recele del horario intensivo. No se puede olvidar que el PP, durante años, cerró la puerta a la generalización de esta modalidad horaria.

Tampoco se ha de sacar de la ecuación la presión sindical. Como botón de muestra, la organización de docentes Anpe ya ha exigido una normativa más simple que deje en manos del consejo escolar la decisión de adoptar un horario u otro -petición compartida por otros sindicatos- y se ha mostrado muy crítica con la cautela citada, a la que se refieren como «la dictadura del no».

Lo que sí cambiará, si las urnas no dicen lo contrario, es la manera de renovar la jornada continua. La conselleria prevé sacar otra orden que regule cómo deben proceder los centros que ya la aplican cuando se les acabe el periodo de tres cursos de vigencia. En teoría deben repetir todo el proceso (votaciones incluidas), aunque a los 307 centros a los que se les terminaba el permiso este mismo ejercicio (de los 653 que la tienen autorizada) se les va a prorrogar automáticamente un curso más. Y da la sensación que la nueva norma seguirá el mismo camino.

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