Teo Rodríguez: «Mi caso es un auténtico milagro»

Teo, ayer, en su casa de Turís tras recibir a LAS PROVINCIAS. /Juanjo Monzó
Teo, ayer, en su casa de Turís tras recibir a LAS PROVINCIAS. / Juanjo Monzó

Teo adelgaza 200 kilos en menos de un año y ya puede valerse por sí mismo | El joven de Turís, con problemas de obesidad mórbida, disfruta de su nueva vida tras más de una década postrado en la cama

IVÁN GÓMEZVALENCIA.

Teófilo Rodríguez acaba de pasar una revisión en el hospital. Le han detectado sarcoidosis pulmonar, una enfermedad caracterizada por la acumulación de células inflamatorias que no tiene cura pero no es mortal. «Después de lo que he vivido, puedo con esto y más», declara.

Su rutina ha sufrido una metamorfosis total en el último año, de verse muerto a volver a disfrutar de las verbenas de su pueblo, Turís: «La semana pasada estuve en la discomóvil de las fiestas hasta las cinco de la madrugada, eso para mí era impensable en los últimos 10 años».

Es un hombre feliz. Valora como oro en paño poder volver a hacer cosas cotidianas como montar en coche, pasear o ir a la piscina. Ya ve el final de su odisea particular. «Lo más duro fue la soledad del hospital, fueron cuatro meses horrorosos», afirma Teo, que llegó a pesar 396 kilos.

Todavía recuerda con tristeza su traslado en un camión de mudanzas sin ventilación

«Mi caso es un auténtico milagro, esto no se ha visto jamás, de octubre a diciembre perdí 100», cuenta. Los primeros meses en el hospital la báscula era una montaña rusa, perdía siete kilos y a la semana siguiente engordaba diez a causa de las retenciones de líquidos. Gracias al diurético que empleó comenzó a perder peso y llegó a bajar de los 200.

Desde el alta su vida «ha sido un reto», asegura. A principios de diciembre y ayudado por un andador dejó el hospital, y para la cena de Nochebuena ya caminaba sin ayuda. «Después de estar postrado en una cama durante ocho meses, verme caminando fue increíble», dice.

A Teo el sistema no le ha puesto fácil la reinserción y agradece a su familia y amigos el esfuerzo que han hecho por él. «Aún estoy esperando el piso adaptado que me prometieron. Nos tiraron como perros de servicios sociales, no me han facilitado ni psicólogos ni fisioterapeutas», denuncia el joven, al que ofrecieron una rehabilitación en la que tenía que desplazare él a diario al hospital con los problemas de movilidad que acumulaba.

«Tuve que alquilar una furgoneta que me costó 120 euros para hacer trámites en servicios sociales para que luego sólo me paguen 47 euros al mes por ser una persona con dependencia», lamenta. Y Teo se emociona al hablar de su hermana Débora, que ha tenido que contratar a un psicólogo para controlar los ataques de ansiedad que le ha provocado este tema.

Sometido a un bypass gástrico, su objetivo es llegar a cien kilos el año que viene

El vecino de Turís compró una pequeña piscina para refrescarse y hacer ejercicio en su terraza. Y su tío le ha diseñado un vallado para que lo utilice como soporte y poder caminar alrededor de su jardín. «Gracias a estas cosas ahora soy medio independiente», asevera. En la piscina hace ejercicios de piernas y brazos, utiliza pesas y se refresca en estos meses de verano.

De enero a mayo perdió un total de 35 kilos a base de ejercicio y dieta, y tras ser sometido a una operación en Granada en la que se le hizo un bypass gástrico y se le extirpó la vesícula biliar, ya ha perdido otros 70. Actualmente pesa 190 y su objetivo es bajar a cien en 2020. Una vez alcanzada esa meta, su propósito es volver al mundo laboral. «Prefiero ganarme el sueldo con un trabajo a que me den una pensión mensual», afirma Teo.

El joven recuerda con tristeza y rencor todo lo sufrido, sobre todo el 13 de agosto de 2018, cuando volvió a su casa tras su estancia hospitalaria. «No sé cómo no morí ese día, me metieron en un camión de mudanzas siete horas sin ningún tipo de ventilación, tiraron a mi familia del hospital y se negaron a darme la asistencia que necesitaba», sentencia.

Más