Ríos por el aire, un eco de los acueductos de la Comunitat

Majestuosas. Les arcadetes d'Alboi./ÓSCAR CALVÉ
Majestuosas. Les arcadetes d'Alboi. / ÓSCAR CALVÉ

La cátedra Demetrio Ribes presenta una exposición sobre unas espectaculares infraestructuras que antaño organizaron y modificaron el territorio de la región | Su construcción, uso y evolución aglutinan saberes en el ámbito tecnológico, cultural y arquitectónico

ÓSCAR CALVÉ VALENCIA.

Las muestras del ingenio humano, infinitas, merecen especial reconocimiento cuando están destinadas a mejorar la calidad de vida de la colectividad. Paradójicamente, su estudio sucumbe a un conflicto entre disciplinas. La dificultad de encuadrar en la oferta académica y museística esos 'bienes comunes' del pasado es un contratiempo grave para su difusión. Con el objetivo de poner en el mapa esa 'tierra de nadie' nació la cátedra Demetrio Ribes, centro investigador referente en el estudio de la obra pública en territorio valenciano. No en vano, lleva tres lustros acercando al gran público hitos de otra época en el ámbito de las infraestructuras: el establecimiento de la red ferroviaria, la evolución portuaria, el progreso de los caminos, las murallas, los primeros aeródromos... La lista no para de crecer. Esta semana, la Cátedra ofrece un programa completo para los apasionados de la cultura. Para mayor disfrute, un programa en relación con una de las características más definitorias del territorio valenciano. El agua y su uso.

La Comunitat Valenciana conserva magníficos monumentos vinculados al líquido elemento y a su control por parte de nuestros antepasados, es cierto, pero también lo es que el agua forma parte del ADN de la cultura del territorio. A poco que uno agudice el intelecto comprueba que, por ejemplo, la toponimia (rama que analiza el origen de los nombres propios del lugar) aparece desbordada, nunca mejor dicho, por localidades y enclaves asociados al agua y su empleo. Alaquàs, Borbotó, Foios, Puzol, etc. Si a usted le va el fútbol, sabrá que el estadio de Mestalla, el viejo y el nuevo, aluden a una acequia. Si es más de baloncesto, este año toca celebrar título en la Fonteta de Sant Lluís. Sí. El pabellón también rememora un antiguo pueblo cuyo nombre era tomado de una fuente.

Una seña de identidad

Imágenes del pasado y del presente conviven y vaticinan el futuro de sugestivos acueducto

La cátedra Demetrio Ribes presenta el próximo martes 16 de abril una exposición sobre los acueductos más sobresalientes de la Comunitat, cuyo título 'Rius per l'aire. Aqüeductes de la Comunitat Valenciana', evoca precisamente la cita del arquitecto genovés. Un servidor, habituado a contarles algunas de las excelencias culturales más próximas, ha tenido la inmensa fortuna de aportar un nimio granito de arena al proyecto: la exposición comisariada por Luis Arciniega les sorprenderá. La cita es a las 19:30 horas en el Museu de la Ciutat de València (plaza de l'Arquebisbe, 3).

Aunque sea obvio, es preciso indicar la magnificencia de los acueductos valencianos. También el desconocimiento sobre ellos. En cuanto a fama se refiere, 'la palma' se la lleva el de Peña Cortada, cuyo itinerario transita hasta por cuatro municipios de la provincia de Valencia. Sin embargo, existen otros 'ríos por el aire' tan fantásticos que merecen, por sí solos, la correspondiente excursión. Háganla. Como cantaban Gabinete Caligari y Azúcar Moreno -por separado-, sólo se vive una vez. El acueducto de Morella, el de Alpuente, el de Porta Celi, el de Aspe, 'les arcadetes d'Alboi', el de Carrícola, el de Relleu, etc. Ver en directo esas maravillas no repercute en el interés de la exposición. Por el contrario, la enriquece.

Unos conservan todo su esplendor, otros se evaporaron o fueron pasto de riadas

Sin que sirva de precedente, escribo con conocimiento de causa. Por cierto, les confieso que al igual que el resto de partícipes en la documentación gráfica de la muestra, quien suscribe se ha sentido, si no en la piel, sí al menos en el sombrero de Indiana Jones. Encontrar y fotografiar algunos de los acueductos que volverán a la luz merced a la exposición comportó una buena dosis de riesgo, emoción y aventura. Son muchos acueductos los que presentan suficiente potencia y belleza como para dejar sin palabras al visitante, los que pueden contemplarse, en todo su esplendor, entre complejos caminos de pedanías y pequeñas poblaciones rurales o en las inmediaciones de casas religiosas. Pero otros tantos son auténticos generadores de adrenalina. Me explico. Buena parte de los acueductos que antaño simbolizaron una de las máximas expresiones de la agudeza humana hoy se ocultan parcialmente derruidos, bajo gigantescos cañizos, entre la maleza de zonas boscosas, colmatados por el terreno o incluso encubiertos bajo puentes ferroviarios. El asunto tiene su miga.

Antiguo y moderno

La muestra aporta nuevas visiones, en ocasiones inéditas, de cerca de una treintena de los acueductos más representativos del territorio valenciano. Ni son todos los que están, ni están todos los que son. La provincia de Alicante aparece representada a través de Alicante, Aspe, Biar, Crevillent, Elx, Monforte, Monòver, Orihuela, Petrer, Planes y Relleu. De Castellón se han incluido infraestructuras -o noticias de ellas- de Alfondeguilla, Algímia de Almonacid, Almedíjar, Bejís, Castellón de la Plana, Morella, Segorbe, Soneja, la Vall d'Uixò. En la provincia de Valencia toman parte los acueductos de Alpuente, Càrcer, Carrícola, Manises, el de Peña Cortada (Tuéjar, Chelva, Calles y Domeño), Riba-Roja de Túria, Ròtova, Serra y Xàtiva. En cualquier caso, esta exposición atañe a más de un centenar de poblaciones que, de forma directa o indirecta, se asocian a la ancestral cultura del agua.

La muestra atañe a toda la Comunitat Valenciana, cultura ancestral del agua | Unas jornadas sobre ingeniería hidráulica completan la oferta de la exposición

Todo buen menú requiere varios platos. Junto a la esperada exposición, la Cátedra ha programado el III Workshop de Estudios Interdisciplinares de la Obra Pública: «Arcos y conductos: aportaciones a la historia de la ingeniería hidráulica». Las tardes de los días 16 y 17 de abril, en el mismo Museu de la Ciutat de València, reputados especialistas en la materia abordarán las heterogéneas construcciones de ingeniería hidráulica que en el pasado organizaron el empleo del agua en la Comunitat. Autoridades como José Luis Jiménez o Víctor Algarra, entre otros, aportarán las últimas novedades respecto al acueducto de Peña Cortada o el de los Calicantos, pero también hablarán sobre cómo se abastecían de agua las casas particulares en la Valentia romana.

Hace casi dos milenios, en la Roma de finales del siglo I, el administrador del suministro de agua Sexto Julio Frontino afiló el cálamo para, entre otras muchas ocurrencias, señalar algo obvio apuntado al inicio del reportaje; el valor doble del ingenio humano cuando se presta a un bien común. Frontino defendía la funcionalidad de aquellos imponentes arcos por donde fluía el agua: «A los beneficios tan numerosos y tan necesarios de tantos acueductos, van pues a comparar las pirámides que no sirven obviamente para nada, o también las obras de los griegos, inútiles, pero celebradas por todas partes». Igual se pasó un poco, pero esa es otra historia. La que nos atañe, la de de los acueductos valencianos, presenta una cita ineludible.