El tren de la costa suma otro año de espera

Un viajero espera en la estación Joaquín Sorolla./Juanjo Monzó
Un viajero espera en la estación Joaquín Sorolla. / Juanjo Monzó

El Gobierno sigue con la tramitación del informe previo al proyecto de construcción para conectar el litoral entre Valencia y Alicante

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

La confirmación del Ministerio de Fomento de que el 1 de enero de 2020 se levantarán las barreras del peaje de la AP-7 dará respuesta a una de las reivindicaciones históricas de la Comunitat, especialmente de las comarcas de la Marina y la Safor, ya que estos municipios únicamente tienen como vía de transporte la autopista y la N-332 (la única carretera convencional que une dos capitales de provincia que aún no es autovía).

Porque otra de las reclamaciones pendientes, el tren de la costa, parece que no desencalla a pesar de que se arrastra desde 1974, fecha en que dejó de funcionar la conexión ferroviaria entre Carcaixent y Dénia. Precisamente ahora se cumplen dos años desde que el Ministerio de Fomento trasladara al de Medio Ambiente (ahora llamado de Transición Ecológica) el expediente completo de evaluación de impacto ambiental de la línea ferroviaria por el litoral entre Valencia y Alicante -que se había iniciado en julio de 2016- para que este último tramitara la declaración de impacto ambiental (DIA) de la infraestructura. Se trata del paso previo a la redacción del proyecto constructivo.

La declaración de impacto ambiental del tramo Gandia-Dénia está pendiente desde agosto de 2017

Desde entonces (2017), ninguna novedad. Lo reconocía hace unas semanas el propio secretario general de Infraestructuras del ministerio, el alicantino Julián López, durante la reunión que mantuvo con el conseller de Obras Públicas, Arcadi España, y en la que se abordaron temas como el tren de la costa o la liberalización de la AP-7.

En aquel encuentro, celebrado en Alicante, López aseguraba que la DIA del tramo Cullera-Gandia «está muy avanzada», dado que aquí ya existe vía única y la actuación consistirá en una duplicación del trazado actual. Sin embargo, ese mismo trámite sobre el siguiente tramo, Gandia-Dénia -de nueva construcción-, va más despacio por la dificultad que entraña («está siendo más complicado»), por lo que el ministerio había requerido documentación adicional. ¿El motivo? Discurrir por una zona sensible desde el punto de vista medioambiental.

El proyecto para duplicar la vía entre Cullera y Gandia tiene un plazo de ejecución de 18 meses

De hecho, el informe que debe emitir Transición Ecológica tiene que dar también respuesta a las 255 alegaciones que se presentaron al documento de Fomento, tanto de particulares como de organismos públicos (ayuntamientos afectados y Generalitat que, en algunos casos, plantearon argumentos contrarios entre sí, como el fue el caso de las consellerias de Obras Públicas y de Medio Ambiente).

Reivindicación del Consell

Veinticuatro meses después, el tren de la costa sigue sin apenas movimiento. Eso a pesar de figurar como una de las prioridades marcadas por la Generalitat en la Agenda Valenciana de Infraestructuras y de estar incluido en el Plan de Cercanías de la Comunitat, con una asignación de 120 millones. En concreto, para la primera fase, que es la discurre entre Gandia, Oliva, Dénia y la que está teniendo mayores problemas para obtener una DIA favorable.

Transición Ecológica ha solicitado más documentación para el informe ambiental

En ese compás de espera del informe ambiental, los plazos contemplados inicialmente por Fomento para su ejecución se han quedado obsoletos, ya que, por ejemplo, el estudio informativo marcaba el año 2017 para el Gandia-Oliva y 2020 para el Oliva-Dénia.

El único avance se ha producido en la duplicación de la vía ya existente entre Cullera y Gandia, ya que la redacción del proyecto se adjudicó por 1,24 millones el pasado junio con un plazo de ejecución de 18 meses. Es decir, hasta finales de 2020 Fomento no tendría la propuesta de desarrollo para poder licitar estas obras, que se extenderán a lo largo de 22 kilómetros y de las que se beneficiarán unos 7.000 viajeros.

Escaso seguimiento en la segunda huelga de este mes de Renfe Los paros, que se repetirán hasta el sábado 31, provocaron la cancelación de ocho trenes de larga distancia

Normalidad en las estaciones de toda España durante la segunda convocatoria de huelga en Renfe este mes. Eso a pesar de ser uno de los días de mayor tránsito de viajeros del verano por el puente festivo de agosto y por el inicio y final de las vacaciones. Los paros, que se realizaron en dos turnos (entre las 12.00 y las 16.00 horas y entre las 20.00 y las 24.00 horas), transcurrieron con escaso seguimiento por parte de los trabajadores (un 2,2%) debido a los elevados servicios mínimos marcados por el Ministerio de Fomento, según denunció el sindicato CGT, convocante de los paros.

Tanto Renfe como CGT coincidieron en hacer un diagnóstico de absoluta normalidad en las estaciones, con inapreciables retrasos o perjuicios para los viajeros. Los paros se repetirán el sábado 31 de agosto y el domingo 1 de septiembre, fechas que también coincidirán con salidas y entradas masivas de viajeros en las principales estaciones de España.

En el caso de la Comunitat, ayer se cancelaron ocho trenes de alta velocidad y larga distancia, según datos facilitados por Renfe. No circularán seis servicios en la conexión Valencia-Madrid: dos AVE por sentido y cuatro Intercity. En el caso del enlace Alicante-Madrid, fuerpn otros dos AVE (uno por sentido).

Los convoyes entre Valencia y Barcelona no se vieron afectados, al igual que las conexiones de alta velocidad entre la Comunitat y Andalucía (Málaga y Sevilla). En el caso de las líneas de Cercanías, los servicios mínimos se fijaron en el 75% en las franjas de hora punta y del 50% en las hora valle.

Respecto a la convocatoria de los paros, fuentes del sindicato CGT en la Comunitat explicaron que reivindican «la necesidad de aumentar la plantilla para garantizar el servicio público ferroviario, pues las desvinculaciones y jubilaciones de personal en los últimos años han provocado un desequilibrio importantísimo en la plantilla, que se traduce en una merma de la calidad del servicio, en menor seguridad, retrasos y supresiones de trenes».

«Pedimos como reivindicación principal el aumento de plantilla que permita evitar estas situaciones, así como acometer la reducción de jornada que aprobó el Gobierno en junio de 2018, y que contemplaba una jornada semanal de 37,5 horas en vez de las 40 actuales», señalaron las mismas fuentes.

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