Los ciclistas tendrán prioridad frente a los coches en los semáforos de las grandes vías

Paso de peatones en la Gran Vía Ramón y Cajal, ayer por la mañana. /Irene Marsilla
Paso de peatones en la Gran Vía Ramón y Cajal, ayer por la mañana. / Irene Marsilla

La anchura de un metro que habrá en el carril bici en ambos lados de la calzada es inferior a la recomendada en el propio proyecto

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El proyecto del carril bici para la Gran Vía Ramón y Cajal y la Gran Vía Fernando el Católico incluye la alternativa técnica de agilizar los tiempos de viaje de los ciclista permitiéndoles cruzar pasos de peatones con el semáforo en rojo para el resto del tráfico.

Así se indica en el proyecto desvelado por LAS PROVINCIAS y que formará parte del concurso de obras de los dos itinerarios, dado que se construirá a ambos lados de la calzada. La inversión rondará los 300.000 euros e irá desde la plaza España hasta las inmediaciones del centro comercial Nuevo Centro.

«Dado que la bicicleta actúa como un vehículo más en la calzada, con la finalidad de mejorar su funcionalidad y los tiempos de recorrido, se ha previsto que no deba detenerse en las líneas de detención ni los pasos de peatones que se ubican en medio de las manzanas (donde sólo deberán ceder el paso a los peatones cuando estos dispongan de fase de verde), ni en aquellas intersecciones actualmente no semaforizadas, por lo que sólo se dispondrán de líneas de detención en aquellas actualmente semaforizadas», se explica en la memoria.

A lo largo del recorrido de cerca de dos kilómetros en cada lado hay varios ejemplos de esta planta viaria. Uno de los más conocidos es el paso de peatones situado en la Gran Vía Ramón y Cajal, a la altura de la calle San Vicente Mártir y junto a una boca de metro.

Según el proyecto, los ciclistas tendrán que dejar preferencia de paso a los viandantes, aunque luego podrán atravesar la línea aunque el semáforo esté en rojo para el tráfico privado y el transporte público. Seguramente, el Ayuntamiento colocará discos en ámbar con el dibujo inscrito de una bicicleta, como hizo por ejemplo en el giro al puente de la Trinidad desde la marginal derecha del viejo cauce.

«En estas circunstancias, se ha pretendido detener a la bicicleta lo más cerca posible de la intersección, adelantando su línea de detención respecto a la de los vehículos de tráfico motorizado siempre que ha sido posible, para mejorar la seguridad de las mismas frente a los giros a derecha y que sean visibles por estos antes de reemprender su marcha. Es por ello que en estas intersecciones ha sido necesario disponer de nuevos elementos semafóricos tipo columna, en la acera o en isletas».

Esta modificación respecto a la costumbre actual de circulación en Valencia permitirá a los ciclistas emprender la marcha unos metros por delante del resto de los vehículos. Más preocupante es el hecho de que el mismo proyecto recomiende carriles unidireccionales de 1,50 metros de anchura, cuando en las grandes vías tendrá un metro y pasará por la izquierda de los autobuses de la EMT cuando estos se encuentren aparcados en las paradas.

En los criterios de diseño se apunta que el «conjunto bicicleta+ciclista ocupa una anchura estricta de 0,75 metros», para indicar que la «anchura mínima» en marcha es de un metro, la que tendrá los dos carriles ciclistas. Tras describir los itinerarios dobles, apunta que «con los mismos criterios la anchura recomendable es de 1,50 metros».

El concejal del grupo municipal Ciudadanos Narciso Estellés dijo sobre el proyecto que «nos reiteramos en la peligrosidad de este carril bici. A medida se van conociendo más detalles del mismo, más dudas nos surgen sobre la seguridad de los ciclistas y de los usuarios de la vía pública, así como de la posible afectación a la fluidez del tráfico».

El edil anunció que en la próxima comisión de Desarrollo Urbano pedirán «explicaciones al concejal Grezzi de todos los aspectos de este nuevo carril bici que nos preocupan mucho: anchura viaria, seguridad en la intersección con peatones, estrechamientos complicados de la calzada en el carril bus y gestión de la seguridad vial, entre otros temas».

En su opinión, Grezzi se ha obstinado en «poner en marcha un carril bici en la Gran Vía al límite de las medidas, al límite de la normativa y de aspectos de seguridad básica. Mucho nos tememos que tendremos que lamentar problemas serios una vez se inaugure».

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