Juan Martín Queralt, ópera con sello italiano

Juan Martín Queralt, en el Palau de les Arts en el estrneo de 'Tosca'./Juanjo Monzó
Juan Martín Queralt, en el Palau de les Arts en el estrneo de 'Tosca'. / Juanjo Monzó

Un viaje de estudios a Bolonia le cambió la vida. Allí descubrió su pasión por la música clásica, que le acompaña siempre, como la pintura. Ha perdido la cuenta de las veces que ha visitado Italia, mientras que a donde no piensa volver es a Mestalla

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Hay viajes que cambian una vida. Experiencias tras las cuales todo se ve de un color diferente. Eso le ocurrió a Juan Martín Queralt. El prestigioso abogado se crió en una familia humilde y optó por irse a Bolonia a realizar la tesis de su carrera de Derecho. Una decisión clave en su vida. Allí descubrió su pasión por el arte, y en especial por la música clásica. «En mi casa sonaba siempre Concha Piquer y Juanito Valderrama, pero cuando llegué a Bolonia fue otro mundo. Descubrí la ópera, que me apasiona», señala. Aprovechando el estreno de 'Tosca' en el Palau de les Arts, nos citamos allí con el abogado, que tiene un abono y asiste a todas las representaciones desde que la ópera aterrizó en Valencia.

Disfrutó en su asiento de una de las actuaciones más aclamadas. «Me gustan Verdi, Puccini, Bellini, Donizetti, los autores más conocidos. No soy de esos apasionados que van a Verona o a Suiza a escucharla, aunque quizás a partir de ahora empiece a viajar con mayor frecuencia. La excusa será ver una ópera, porque hay festivales en Parma, Salzburgo, Berlín, ciudades que pronto me voy a incorporar. He repetido bastantes obras, algunas de Bellini y de Verdi varias veces. Por Verdi hay una gran pasión en Bolonia, ya que él era de cerca de allí, igual que Rossini».

Aunque no abandona del todo su pasado y cada cierto tiempo necesita echar mano de su particular vía de escape. «Cuando estoy agobiado o melancólico me voy al piso donde nací, que aún conservo, en la calle Convento Jerusalén. Lo tengo lleno de libros y música y allí me relajo escuchando a Concha Piquer. No olvido mis orígenes. Aunque también me pongo a Verdi, Chopin o Beethoven, depende del momento, del estado de ánimo». Reconoce que sale poco de su despacho, desde donde tiene unas vistas magníficas y también allí guarda una colección sensacional de música clásica, literatura e incluso pintura, con algunos cuadros de pintores valencianos.

Queralt puede presumir de una larga trayectoria en la abogacía.
Queralt puede presumir de una larga trayectoria en la abogacía. / Juanjo Monzó

Su cariño por Bolonia, y por Italia en general, es enorme. «He perdido la cuenta de las veces que he estado allí», admite. Guarda un afecto muy especial por ese país. «Significó una gran escuela de vida para mí. No sólo la Italia del norte, también el sur, Sicilia, Roma qué vamos a decir, es una maravilla. Francia también me atrae mucho. A la hora de viajar siempre me inclino por la vieja Europa. Me parece muy rica culturalmente y diversa». «Hay que ser agradecido y yo a Italia le debo muchas cosas, parece que ir supone rendir un tributo por lo que el país me ha dado en mi formación, tanto jurídica como personal», destaca. Para él, conocer otros países resulta clave para enriquecerse personalmente: «Veo con admiración a la gente joven viajar por todo el mundo con facilidad y me parece algo fundamental, porque uno aprende muchas cosas, te enseña a relativizar y pensar que nadie es más que nadie, cada tierra tiene sus cosas, y con las tradiciones pasa lo mismo, cada sitio tiene una cultura y unas tradiciones tan ricas y sobre todo tan respetables como las nuestras».

Abogado

Con toda una larga trayectoria como prestigioso abogado, fue también catedrático de la Facultad de Derecho de Valencia y anteriormente de Murcia, así como director general de Tributos de la Generalitat en la década de los 80.

Uno de los lugares más pintorescos del país transalpino fue el destino de su último viaje: «Estuve en la Toscana, paseando por allí, me parece una joya el paisaje, su gente, es una población maravillosa y una cuna de civilización, origen del Renacimiento. Florencia sigue siendo impresionante. Quiero ir próximamente a Verona, hay un festival de música muy bonito en el teatro Arena». Además, recuerda que cuando vivió en su juventud en Bolonia, a principios de los años 70, conoció en persona al exfutbolista Luis Suárez, del Inter de Milán. Y es que el fútbol es otra de sus grandes pasiones. Fue el primer presidente de la Fundación del Valencia, pisó Mestalla por primera vez a los cuatro años con su tío y no dejó de ir hasta que rompió con el club cuando Peter Lim compró las acciones. Ya no ha vuelto al estadio, más que en contadas ocasiones y por invitaciones de amigos.

Disfruta paseando por el barrio del Carmen, que siempre enseña a sus amigos de fuera, y también por el viejo cauce del río, del que se siente muy orgulloso. Además le encanta la pintura. «Tenemos pintores muy importantes en Valencia. Juan Genovés es maravilloso, José Espert, que murió hace un año y tiene unas obras increíbles, aunque pasó desapercibido pero los expertos reconocen que fue un maestro. También me gusta Vicente Peris, que ahora vive en California. Y por supuesto Ignacio Pinazo, una joya, para mí a la altura de Sorolla, le tengo veneración», subraya. Aunque lamenta: «El problema es que la sociedad valenciana es muy dura para reconocer la valía de su gente».

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