Las Provincias

La trama de Ignacio González se embolsó 25 millones de dólares solo con el pelotazo de Brasil

La trama de Ignacio González se embolsó 25 millones de dólares solo con el pelotazo de Brasil
  • Los autos de Velasco revelan el modus operandi de la red y apuntan que el dinero fue ingresado en una cuenta común en Suiza de los detenidos

Los primeros autos del juez Eloy Velasco en la operación Lezo dan cuenta de la envergadura de la trama corrupta que dirigía Ignacio González. El magistrado afirma que la compra ruinosa en 2013 de la sociedad brasileña Emissao Engenharia e Construçoes por parte del Canal de Isabel II encubrió en realidad un pelotazo de 25 millones de dólares para los investigados. De acuerdo con el juez, ese dinero terminó en una cuenta común que los encausados tenían en Suiza. A ese desfalco hay que sumar el dinero que los imputados saquearon del Canal en otras operaciones internacionales, fundamentalmente en Colombia, que causaron un perjuicio a la entidad cercano a los 60 millones de euros.

El magistrado revela el modus operandi de esa gran estafa en los autos de prisión de la exdirectiva financiera del Canal de Isabel II María Fernanda Richmond y del exgerente de la empresa Adrián Martín. “En el año 2013 se observan irregularidades para la adquisición hipervalorada ficticiamente de la empresa brasileña Emissao, intervenida por empresas instrumentales”. González y los suyos –señala el juez- obviaron en esa compra todos los preceptos legales. Hicieron la transacción “en contra de la opinión de los auditores independientes, con el pago de comisiones prohibidas, sin informes de secretarios técnicos ni interventores, ni autorización de la Consejería de Hacienda”.

Todo fue orquestado –prosigue Velasco- para “posibilitar por parte de los investigados desvíos de dinero público madrileño (25 millones), que así pasaban a cuentas bancarias en terceros países con opacidad con respecto de las titularidades reales, con la consiguiente desaparición del patrimonio de la empresa pública madrileña”.

La UCO entiende que aquella operación -diseñada desde un principio para «descapitalizar» el ente público»- se hizo a través de un complicado entramado financiero dirigido a encubrir que la gran parte del «dinero perdido» iba a volver en el extranjero a los principales implicados de la red de Ignacio González. La compra, que se hizo a través de la filial sudamericana de Canal Inassa, se materializó a través de una sociedad instrumental en Uruguay (Soluciones Andinas de Agua). El Canal de Isabel II desembolsó a través del banco Royal Bank of Canada, en Suiza, y del Bradesco, portugués, un precio desorbitado por aquella empresa. Según los atestados de la UCO pagó 68 millones de reales brasileños, 21,4 millones de euros al cambio de la época.

Solo un mes después el valor de Emissao en las cuentas del Canal de Isabel II era de 10,6 millones. En 2014 su valor había descendido a 5,4 millones. Y en 2015, Emissao daba pérdidas a la empresa de aguas madrileña por valor de 5,5 millones. O sea, un agujero de 26,9 millones de euros, a los que hay que sumar otros 10,5 millones de balance en rojo de Soluciones Andina.